Mariana Ortiz: “Los cantantes venezolanos siempre han sido admirados en Europa y en el resto del mundo”
Por Roberto C. Palmitesta | @RPalmitesta

La soprano venezolana Mariana Ortiz estuvo de regreso en Venezuela en 2019 y su presencia se hizo sentir durante la segunda mitad de dicho año, tras haber estado ausente de los escenarios venezolanos para dedicar el tiempo necesario a su exitosa carrera internacional que se desarrolla principalmente en España, donde reside actualmente. Valenciana de nacimiento, aragüeña de corazón, inició su formación en el Conservatorio de Música del estado Aragua bajo la tutela de la maestra Lola Linares. Estudió su maestría en Canto en el Conservatorio Real de Bruselas, Bélgica y estudió dos años con la famosa soprano Mirella Freni, en la Escuela de Bel Canto de Módena, Italia. 

Desde la última década, gracias a su incansable trabajo impulsando la ópera y participando en importantes montajes en distintas ciudades de Venezuela, se ha consolidado como una referencia para las generaciones en formación, así como un ejemplo a seguir por las jóvenes cantantes venezolanas. Mariana Ortiz le cuenta a Venezuela Sinfónica cómo ha sido su proceso de adaptación y crecimiento como soprano en el exterior, comenta cuáles han sido sus momentos más importantes en el ámbito profesional, confiesa lo mucho que ha extrañado a su país natal y hasta ofrece interesantes opiniones sobre qué haría falta para impulsar la Opera en la nación. 

¿Cómo ha sido su reencuentro tanto con el público como con sus compañeros y amigos venezolanos?

Luego de dos años viviendo fuera de Venezuela, 2019 me regaló la dicha de poder regresar  en dos oportunidades: en el mes de junio a Valencia, mi ciudad de origen, donde se realizó luego de muchos años en el Teatro Municipal de Valencia el montaje de la Ópera La Traviata, producida por la  Sociedad Giuseppe Verdi de Valencia, bajo la dirección de los maestros Daniel Gil e Isabel Palacios. Y en el mes de Octubre a Caracas, como profesora y solista invitada por El Sistema para dictar Masterclases a los jóvenes integrantes del Coro Simón Bolívar, en el Espectáculo Ópera Gala Caracas, dirigido por Andrés David Ascanio, Carlos Scoffio y Francisco Salazar; y la 4ta Sinfonía de Mahler bajo la dirección de Diego Naser.

Este regreso a mi país me hizo sentir que nunca me he ido de casa; el público siempre tan cálido y receptivo; mis colegas y maestros, aunque muchos están también en el exterior, los que aún permanecen continúan abriendo espacios para nuevos proyectos artísticos, una labor titánica y plausible. 

Cuando está trabajando fuera del país ¿Qué es lo que más extraña de Venezuela?

Yo extraño todo de mi país. Luego de cumplir mis actividades regresé a Madrid, feliz, con baterías recargadas, y con la promesa de no dejar pasar tanto tiempo para reencontrarme con mis grandes afectos,  mi familia y amigos, mis colegas y Maestros, y por supuesto la calidez del público Venezolano.

¿Cuán difícil ha sido para usted comenzar desde 0 como cantante en otro territorio?

Vivir fuera de mi país es algo que me había propuesto desde hace algunos años con el fin expandir mi campo de trabajo en territorio europeo, explorar otros escenarios, repertorios, etc. No se trata de comenzar de cero, pero sí el darte a conocer, tocar muchas puertas, buscar un representante artístico, audicionar y esto es lo normal en casi todos los países de tradición operística.

¿Cuáles han sido los momentos más importantes y emocionantes que ha vivido hasta ahora con su carrera en el exterior?

En el 2018 viví dos momentos importantes en mi carrera, el debut en el Gran Teatro Colón de Buenos Aires interpretando Mimí en la ópera La Bohème, y en España hice mi debut como Norma, que es uno de los personajes más difíciles del repertorio operístico. 

¿Le ha tocado compartir y trabajar con otros venezolanos?

Por supuesto, sobretodo en España. Las maestras Aida Navarro y Mariela Valladares; Elvia Sánchez , Alain Damas, Alexandra Barbieri, Andreína Williams, Teresa Cos, Abelardo Cardenas, José Mena, Víctor García, Alicia Rivero, Claudia y Tomas García, María Gómez, Alejandro Von Büren, Alexis Heath, Liliana Mazarri, Kodiak Agüero, Alfredo Baldó; la lista es larga y falta por nombrar los amigos y colegas del género popular, escritores y artistas de otras disciplinas.

Desde su óptica ¿cómo ven los europeos a los cantantes venezolanos?

Los cantantes venezolanos siempre han sido admirados tanto en Europa cómo en el resto del mundo por la belleza de sus timbres y por su excelente preparación musical, vocal e interpretativa.   

¿Qué es lo que recuerda con más cariño de aquella época vivida entre 2010 y 2012 cuando se hicieron varias Óperas en Caracas con la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, bajo la batuta de maestros internacionales como Gustavo Dudamel o Simon Rattle?

De esa época tengo grandes recuerdos; el haber trabajado con grandes directores invitados como Roberto Tibiriça, Rafael Frübeck de Burgos, Helmuth Rilling. Recuerdo también una gira hermosa que hice con el Barítono Gaspar Colón junto a  la Orquesta Sinfónica de Venezuela a Italia y Grecia, y por supuestos los bellos montajes y giras realizadas con mi querida Camerata de Caracas, sobretodo el de la inolvidable ópera L’Incoronazzione di Poppea de Claudio Monteverdi.

Los  Maestros Gustavo Dudamel y Simon Rattle presentaron en un mismo año la Ópera Carmen de Bizet en versión concierto en la Sala Ríos Reyna. En el montaje de Dudamel fui invitada a cantar la Frasquita y recuerdo que el  coro estuvo conformado por agrupaciones corales caraqueñas y por un gran número de cantantes líricos, lo que dio una sonoridad impecable que convirtió los números corales en los preferidos del público. Como diríamos en criollo, un verdadero TRABUCO.

Mi participación en el montaje del maestro Rattle no estaba prevista, pero una de sus solistas contrajo Dengue durante su visita a Caracas y suspendió una de las funciones. Fui llamada la noche anterior  para cantar el rol de Mercedes y al día siguiente tendría ensayo con el maestro en su camerino y de ahí directo a la función. Una mezcla de emoción, admiración y mucha adrenalina. 

¿Qué siente Mariana Ortiz cuando las jóvenes cantantes, las nuevas generaciones, la ven como una gran maestra y como un modelo a seguir?

La verdad no me gusta ser llamada Maestra. Siento que me falta mucho por llegar a serlo. Estoy en constante formación porque aún hay mucho por aprender y ante todo soy intérprete. La labor pedagógica me encanta, sobre todo con las voces que se inician en este bello arte del canto, pero sólo me considero una facilitadora.

Según su opinión ¿Qué es lo que más hace falta en Venezuela para impulsar la Ópera? 

Hace falta primero una plataforma institucional, una ópera studio que permita la formación de cantantes, registas, escenógrafos, dirección de ópera, etc. Una escuela hecha en nuestro país; tenemos maestros con alto nivel de preparación para  formar con excelencia a las futuras generaciones. Se necesita la unión y la coherencia a la hora de programar una producción operística; primero saber con qué voces se cuenta en el mercado lírico  y luego elegir los títulos, programar con tiempo para que los solistas tengan el tiempo de preparación necesario para el abordaje y alcanzar la madurez del personaje. Por supuesto, el apoyo de los entes competentes y la empresa privada para apoyar los proyectos con estructuras sólidas.

¿Qué opina de la Ópera contemporánea? ¿Debe ser apoyada? Hay muchas propuestas novedosas, inclusive hay compositores venezolanos escribiendo operas modernas muy interesantes y hasta ganando premios.

La ópera contemporánea es un género en el que me encantaría  incursionar y apoyar porque cada día proliferan en el mundo grandes producciones de este género  y de muy alta factura. Maestros como Federico Ruiz, Juan Carlos Núñez, Diana Arismendi, Gerardo Gerulevich han realizado excelentes composiciones en nuestro país, y fuera de nuestras fronteras la venezolana Sylvia Constantinidis ha obtenido premios internacionales importantes. No conozco el trabajo de las nuevas generaciones venezolanas en formación,  sólo de Diana Daniele quien continúa sus estudios en Uruguay y estrenó hace pocos años la opera Fausto que ha sido representada en festivales internacionales y recientemente en el Estado Lara.