El guitarrista venezolano arregló los temas, produjo el álbum y acompañó en la guitarra al tenor peruano Juan Diego Flórez

Entrevista con Jonathan Bolívar “Con ‘Bésame Mucho’ se logró una sonoridad fina y enérgica a la vez”
Por Ana María Hernández Guerra | @Amhg_periodista
Fotos credits:  ©Jahan Saber

El talento musical de los venezolanos no deja de asombrar al público internacional. Este es el caso del guitarrista Jonathan Bolívar, un músico, que, como muchos otros en el país, creció tocando el cuatro, y su curiosidad lo hizo indagar por su cuenta en el instrumento de seis cuerdas. Más adelante, se hizo alumno del maestro Luis Ochoa en el Conservatorio de Música de Aragua, y posteriormente se formó con el maestro Walter Würdinger, en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena, donde también obtuvo una maestría.

Hace poco, Venezuela Sinfónica publicó la noticia de la participación de Bolívar en el más reciente disco del tenor peruano Juan Diego Flórez, titulado “Bésame Mucho”. El músico venezolano revela que fue más allá de ser el guitarrista acompañante: también se encargó de los arreglos y la producción ejecutiva, toda vez que tanto Flórez como Bolívar son vecinos en la ciudad de Viena, desde donde el guitarrista responde vía e-mail.

-¿Cómo surgió la idea de este disco?

-Juan Diego y yo ya nos habíamos conocido antes en Viena. Él me comentó su idea de hacer un disco de música latinoamericana que sonara auténtico y fiel a los estilos de la región. Quería un disco que fuera fresco y a su vez mostrara la finura y ligereza que caracterizan esa música.

-¿Desde cuándo se conocen?

-Lo conocí en la Ópera Estatal de Viena, durante la producción de “Don Pasquale” de Donizetti. En este teatro he trabajado en varios proyectos desde hace más de nueve años.  Fue un encuentro agradable, nos entendimos rápidamente. Él además tiene algunos años viviendo en la ciudad.

¿Cómo fue el proceso de producción de “Bésame Mucho”?

-En este disco pueden escuchar 18 de las más brillantes joyas del repertorio latinoamericano. En él se buscó mostrar lo más emblemático de cada región, como por ejemplo “Bésame Mucho”, canción que le da el título al álbum, “Malagueña”, “Guantanamera”, “Caballo Viejo”, por nombrar solo algunos temas. Juan Diego Flórez cuenta que muchas de estas canciones las interpretaba antes de cantar ópera, para él es un tipo de homenaje a esos inicios suyos así como también un homenaje a Latinoamérica. Él mismo eligió su repertorio.

-El rol de productor y arreglista lo vengo haciendo desde hace varios años con mis propios proyectos, relacionados con la música clásica o la música latinoamericana, o bien ambos mundos mezclados. Con respecto a la instrumentación y los arreglos, se buscaba que fuera algo auténtico y fresco, para darle la sensación al público de que estamos con ellos en su hogar dándoles una serenata. En este disco la guitarra es, después del cantante, el instrumento más importante, solo en dos de los 18 temas se prescindió de ella. Esto no podía ser de otra manera, ya que prácticamente en todos los géneros de música latinoamericana la guitarra está presente. Es un instrumento que el latino lleva en el corazón, esto se demuestra también en todas las variedades de guitarras que encontramos en el continente, por ejemplo el guitarrón y la vihuela en México, el tres cubano, el cuatro puertorriqueño con cuerdas dobles de metal, el cuatro venezolano, el tiple colombiano, el cavaquinho en brasil, el charango en Los Andes, solo para nombrar algunos.

-De ese álbum ¿cuáles son las canciones preferidas de Jonathan Bolívar?


-Me gustan todas las canciones de esta producción en realidad. Creo que se logró una sonoridad fina y enérgica a la vez en todas las interpretaciones. La canción inmortal “Bésame Mucho” de Consuelo Velázquez inspira, el famoso “Caballo Viejo” de Simón Díaz me toca el gentilicio, “Aquarela do Brasil” te hace bailar, “Canción con Todos” de César Isella te hace sentir que los latinoamericanos somos todos hermanos y “Solo le pido a Dios” de León Gieco es la oración que a veces necesitamos para mantenernos en pie y unidos  ante cualquier injusticia.


-Sobre tu carrera profesional, usted mismo ha partido desde ser autodidacta hasta trabajar con el maestro Luis Ochoa en Venezuela, y luego Europa ¿Cómo fueron esos primeros pasos de aprendizaje?

-Provengo de una casa en donde todos cantan y componen sus propias canciones. Mis padres cuando eran adolescentes tenían una banda de rock. Luego mi madre durante varios años se dedicó a cantar y componer música folclórica venezolana. Un cuatro y una guitarra eran los instrumentos que habían en casa, en algún momento de niño simplemente empecé a tocar en el cuatro canciones populares venezolanas y a cantar, más adelante, motivado por la música de las bandas de rock que me gustaban, empecé con la guitarra y con ella me quedé. Fue un proceso de mucha intuición, tocando de oído grabaciones, revisando libros de acordes y viendo a otra gente tocar la música y los ritmos. De repente, influido por algunos amigos, comencé a frecuentar conciertos de música clásica, y empecé de la misma manera a tocar obras clásicas, por mi cuenta, escuchando grabaciones y aprendiendo a leer notas de manera autodidacta hasta que entré al conservatorio.

Jonathan Bolívar está activo en sus redes sociales, donde publica información de sus conciertos y sobre su música: YouTube: https://www.youtube.com/user/BolivarJonathan | Facebook: https://www.facebook.com/officialjonathanbolivar | Instagram: https://www.instagram.com/jonathanbolivar.guitar/
 

-¿Cómo logró dominar el instrumento sin maestro, hasta llegar al maestro Ochoa?

-Tenía una motivación arrolladora y aún la tengo, quería saberlo todo de la guitarra, y tocaba casi todo el día, rock, latinoamericano, clásico o lo que me llamara la atención, así mismo aprendí a leer música, la curiosidad me movía a aprender rápido. Tuve una banda de rock cuando tenía 16 años, más o menos, en donde tocaba la guitarra líder, tocábamos Guns N’ Roses, Metallica, Pantera, Nirvana y también canciones propias, la verdad eso fue como una escuela para mí en mis años de autodidacta. Movido por saber más y superarme me inscribí en el Conservatorio de Aragua donde conocí a mi mentor venezolano Luis Ochoa, que además es uno de los compositores más importantes de latinoamérica, lastimosamente fallecido en 2014. Él aprovechó mi curiosidad y fomentó aún más mi intuición, dándole un orden académico. Él logró aumentar mi inquietud por la composición y el arreglo, que es donde puedo mezclar y mostrar todos los estilos con los que he experimentado.

-Después de graduarme del Conservatorio y de haber tocado en casi toda Venezuela vine a Europa a continuar mi formación académica, aquí en Austria donde concluí mi maestría en guitarra en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena, considerada este 2019 como la universidad de música número 1 del mundo. He hecho de Viena mi nuevo hogar, y desde aquí he viajado por el mundo con mi guitarra.

-Usted es un intérprete versátil que se mueve desde lo barroco a lo contemporáneo  ¿cómo conjuga esa diversidad de estilos? ¿cómo juega con la técnica para conseguir sonoridades que se adapten a cada tipo de repertorio?

-Siento que la música, independientemente de su época y su estilo, busca reflejar una realidad emotiva humana, y es esto lo que hay que buscar: transmitir a la audiencia, pues ellos, sean conocedores o no, escucharán con el corazón si lo que interpretas es sincero.

-En el lenguaje hablado cada idioma tiene su propia acentuación, gramática, sintaxis, es decir su “cantaito” que lo hace sonar como un determinado idioma; los géneros musicales tienen también sus elementos que los hacen sonar auténticos: articulación, tempo, dinámica, timbre, etc. La guitarra es un instrumento sumamente versátil en el cual se pueden marcar bien estas diferencias. Para dar un ejemplo, si tocas un Pajarillo venezolano buscarás imitar el sonido metálico del arpa llanera, entonces pulsas más hacia el puente de la guitarra para que esta suene más brillante , y en ocasiones con un sonido explosivo, a veces un “marcatto” puede ayudar a darle el carácter de joropo venezolano,  pero si interpretas una fuga de Johann Sebastian Bach buscarás un sonido más redondo, algo oscuro, más hacia la boca de la guitarra, y que las voces canten con elegante independencia. Pero esto es algo muy básico, hay muchos más elementos que influyen en la diferenciación de los estilos. Lo mejor para entender cada uno de ellos es escuchar mucha música e investigar cómo se interpretan, y por supuesto, practicar mucho, pero con inteligencia.

-¿Ha incursionado en la composición?

-La composición en general es algo que siempre me llamó la atención. En mi época antes del conservatorio en Venezuela, llegué a un punto donde ya me había aprendido todas las partituras que tenía, pero quería tocar más piezas, entonces empecé a componer. En mis composiciones y arreglos están presentes elementos de la historia musical de mi vida, desde música venezolana hasta música dodecafónica. Además me gusta mezclar los estilos, por ejemplo en mi canal de YouTube puedes escuchar uno de mis últimos arreglos, al cual llamé “Pasajovich”, interpretado por Jonathan Bolívar TRIO (Guitarra, Contrabajo y Percusión). Está basado en el famoso Vals No.2 del compositor ruso Dimitri Shostakovich, fusionado con el ritmo de pasaje venezolano, de ahí su nombre PASAJ-OVICH. El arreglo suena como si el compositor ruso hubiera vivido en los llanos venezolanos.

-Como venezolano en el exterior ¿se ha planteado regresar al país?

-Deseo ir pronto a visitar Venezuela y a tocar para mi gente. He recibido numerosos mensajes de  venezolanos en mis redes sociales, pidiéndome que vaya a tocar allá. Tenemos la esperanza de que Venezuela tome muy pronto un nuevo rumbo que la dirija a su reconstrucción. Espero entonces poder estar presente activamente en el proceso compartiendo mis experiencias y mi música en el país. Por los momentos tengo varios compromisos agendados en  Europa y no sé aun cuándo iré, pero lo estaré anunciando en mis redes sociales cuando así sea.