Vía: latercera.com | Por Cristóbal Fredes

Keep On Keepin’ On retrata la faceta educativa de Clark Terry, trompetista e inspirador de Miles Davis.

93 años años de vida y casi todos en la élite del jazz. El calificativo de leyenda pocas veces sienta tan bien como con Clark Terry, trompetista aún vivo, inspiración para varias generaciones de intérpretes y protagonista de Keep On Keepin’ On, documental donde es reverenciado por músicos de la jerarquía de Quincy Jones, su primer alumno, y Herbie Hancock, quien dice: “Cuando escuchas a Clark, escuchas su vida. Sólo un maestro puede hacer esto”.

Keep On Keepin' On retrata la faceta educativa de Clark Terry, trompetista e inspirador de Miles Davis.

Keep On Keepin’ On retrata la faceta educativa de Clark Terry, trompetista e inspirador de Miles Davis.

Considerado el mejor trompetista por Dizzy Gillespie y una gran influencia para Miles Davis, Clark Terry comenzó tocando en su natal St. Louis en los años 40, formó parte de una banda de la armada para la Segunda Guerra Mundial y luego se hizo conocido como solista en las orquestas de Charlie Barnet, Count Basie y particularmente en la de Duke Ellington. Aunque la película está lejos de ser un mero registro biográfico.

Keep On Keepin’ On lo retrata en calidad de educador, faceta menos glamorosa, poco abordada en los registros de músicos, aunque curiosamente la misma que toma Whiplash, elogiado largometraje de ficción e igualmente ambientado en el mundo del jazz. Pese a que comparten tema -y que a ambas les interesa la naturaleza competitiva de este género musical- el documental se sitúa a kilómetros de la infernal y destructiva relación profesor-pupilo de Whiplash.

Por el contrario, subraya el fraterno vínculo entre Terry y su alumno Justin Kauflin, un pianista de 23 años, extremadamente talentoso y ciego. Sigue su relación, de amistad y académica, con el foco puesto en la preparación que el muchacho debe hacer de cara a su participación en un prestigioso concurso de jazz.

La cinta captura no sólo la lucha del pianista por hacerse un lugar en la difícil escena del jazz americano; también la de Terry contra la diabetes, enfermedad que lo obliga a entrenar a su alumno desde la cama. El panorama no suena muy alegre, pero nadie ha acusado a esta historia de sufrida.

“Considérenlo el Rocky de los documentales de este año: un sentido relato inspirador que celebra la alegría de vivir y el triunfo del éxito frente a lo adverso”, dijo el San Francisco Chronicle. También fue alabada en The New York Times. “Keep On Keepin’ On es una examinación a la búsqueda de grandeza. Es una tarea difícil y demandante, por cierto, pero también, para Terry y para cualquiera lo suficientemente afortunado de entrar en su órbita, una fuente sin fin de alegría”, sostuvo el crítico A. O. Scott.

CAMINO AL OSCAR

Aunque de momento es sólo uno más de una lista de quince largometrajes preseleccionados por la Academia para competir por una nominación a Mejor Documental (de ahí salen los cinco nominados a mediados de enero), y a que corre junto a títulos muy laureados, como Life Itself, acerca del crítico Roger Ebert o Citizen Four, sobre Edward Snowden, el arrastre que han tenido últimamente las historias de músicos da para pensar en, al menos, una nominación.

El Oscar 2014 se lo llevó A veinte pasos de la fama, historia de un grupo de coristas tan talentosas como anónimas, y el 2013, Searching for Sugar Man, sobre el mítico músico Sixto Rodríguez. Ese fue el primer documental musical en ganarse el premio desde 1986, cuando lo obtuvo Artie Shaw: Time is All You’ve Got. También sobre músicos -y ganadores- fueron Arthur Rubinstein – The Love of Life (1961), Woodstock (1979) y From Mao to Mozart (1981).

A Keep On Keepin’ On lo ayuda además que su distribuidora sea Radius, de los hermanos Weinstein, la misma de A veinte pasos de la fama, y que el productor del filme sea el propio Quincy Jones, quien organizó una proyección del filme en su propia casa de Los Ángeles. Entre los premios que ha obtenido, sobresalen el del público en el Festival de Tribeca y haber sido escogida dentro de los cinco documentales del año por el National Board of Review.