Sabiduría Corporal y Memoria Muscular en los Músicos
Escrito por Fátima Fernández | Músicos de Alto Rendimiento |
Terapeuta ocupacional especializada en músicos
“Entrenando Músicos de Alto Rendimiento” musicosdealtorendimiento@gmail.com
Teléfono:04163470815

La memoria muscular es parte de esta sabiduría y corresponde a esa capacidad del cuerpo para la realización de movimientos que se convierten automáticos y se realizan sin pensarlos

Con asombro al ver a los músicos tocar con maestría podrían surgir algunas preguntas por ejemplo ¿Cómo hace para tocar sin ver el instrumento?, ¿Cómo puede tocar con los ojos cerrados? Considerando la afinación y la ubicación de cada una de las notas de acuerdo al instrumento, O ¿Cómo el director sabe qué movimiento debe ir con cada parte de la orquesta?; esto responde a una corporalidad consciente e inconsciente, a la memoria física y mental, es decir a la sabiduría del cuerpo.

La memoria muscular es parte de esta sabiduría y corresponde a esa capacidad del cuerpo para la realización de movimientos que se convierten automáticos y se realizan sin pensarlos, para los músicos es fundamental el desarrollo de este aspecto, que responde además a al tono muscular (estado del musculo en reposo), la propiocepción (la sensibilidad profunda del cuerpo, y su ubicación en el espacio), el conocimiento del cuerpo y la relajación, especializados en la ejecución del instrumento.

Esta capacidad es la que permite a los músicos establecer las relaciones movimiento-sonido, y por ende de cada uno de los matices, volumen así como detalles dentro de la música que se va a ejecutar, un caso interesante son los instrumentistas de cuerda frotada, pues la afinación de cada una de la notas; la nitidez del sonido depende de zonas específicas del mástil del instrumento y de la forma en la que vibran las cuerdas gracias al arco, lo que genera movimientos y tensiones particulares en el cuerpo ante la práctica instrumental.

La intención del gesto, su repetición y su anticipación para la reproducción del sonido es justamente la preparación de cada movimiento que se requiere para tocar un instrumento, también forma parte de la sabiduría corporal y se pone en evidencia en el momento de memorizarlos o automatizarlos, a lo que se le suma el conocimiento de cuerpo en función de la técnica.


Es decir que hacer música se relaciona de manera global con la corporalidad, con esa sabiduría acerca del uso, por esto se hace necesario aprender de manera correcta cada movimiento, postura, gesto y su relación con el sonido, si este proceso se realiza incorrectamente, el cuerpo lo recodara de esta manera, automatizándose el error.


A menudo algunos músicos repiten varias veces un pasaje resultando en error la misma nota, esto se debe a que la memorización se realizó estudiando de manera incorrecta. Esta es una razón valiosa para que los ejecutantes desarrollen su sabiduría corporal, encontrando que esta sugiere el uso del cuerpo, sus habilidades, capacidades y destrezas a favor del instrumento, siendo además de una herramienta de estudio un conocimiento importante para la adquisición de la técnica instrumental.


La aplicación de la memoria muscular y la sabiduría corporal dentro de la práctica instrumental ayuda a prevenir lesiones por esfuerzo, repetitividad, posturas inadecuadas o forzadas, es decir, todo lo que tocar un instrumento sugiere, pero conocer los límites del cuerpo, moverse de manera más ergonómica permite identificar molestias de manera temprana para así darle la atención necesaria a las dolencias antes de que se conviertan en una enfermedad.


Sabiduría Corporal y Memoria Muscular en los Músicos

La sabiduría corporal bien entrenada traerá como beneficio una técnica eficiente, movimientos claros y precisos así como menor posibilidad de equivocación a la hora de tocar, ¿Cómo se puede lograr?

En primera instancia el trabajo técnico debe hacerse desde la conciencia corporal, esto debe enseñarse de esta manera desde la infancia, sin embargo es común en los músicos que la técnica se aprenda desde el instrumento y no desde la corporalidad, por ello es importante considerar la postura correcta, el movimiento según la nota que se quiere lograr realizado siempre de la misma manera, concientizar las partes del cuerpo inmersas dentro de estos movimientos, asociándolo con la calidad del sonido deseada, esto principalmente durante el estudio.

El autoconocimiento es también importante para el desarrollo de la sabiduría corporal, además se puede lograr gracias al fortalecimiento, estiramiento y relajación de la musculatura siendo este aspecto un factor importante para que exista la economía del esfuerzo durante la práctica; saber cómo se realiza el movimiento, las partes del cuerpo que se utilizan, la fuerza, coordinación y precisión necesaria así como la percepción en relación al cuerpo con el instrumento también facilitara la ejecución del instrumento se dé cada vez de manera más natural.

Realizar una rutina de estiramientos siempre antes y después de tocar, relajar el cuerpo y darle un reposo adecuado liberando tensiones, respirar de manera consciente y conectada además de pensar cada movimiento con intensión y sentido llevara a los músicos a una práctica centrada en lo corporal, también es importante hacer pausas durante el estudio con el objetivo de prestar especial atención al cuerpo y las tensiones que se acumulan en este tiempo.

Un buen ejercicio para ello es: Pararse con los pies paralelos, un poco más que el ancho de los hombros, relajándolos y dejando que los brazos cuelguen libremente, llevar las manos delante respirando y levantar los brazos hacia el centro del cuerpo y sobre la cabeza, estirar te hacia el techo, llevando la columna vertebral ligeramente hacia atrás, exhalar y lentamente inclinarse hacia adelante moviendo las manos hacia el centro del cuerpo, volver a la posición inicial respirando nuevamente.


La sabiduría corporal es una herramienta para lograr el alto rendimiento de los músicos.