En estos días Gabriela Montero se molestó con el portal Venezuela Sinfónica. Cometieron el pecado de no reseñar, como la pianista consideraba que debía hacerlo, la entrega que le hicieron del Premio Beethoven de los Derechos Humanos y acusó a este medio de comunicación en formato digital de ser un “brazo publicitario del Sistema”.

Por: Luis Jesús González Cova
Aun cuando Venezuela Sinfónica respondió, muy respetuosamente, demostrando su arduo trabajo en la difusión de las noticias sobre el ámbito de la música académica venezolana, sin importar quienes sean los protagonistas de cada hecho reseñado en ese portal, Montero replicó dictando una línea editorial orientada a “desmontar “El Mito” del Sistema y a mostrar todos los aspectos negativos que pueda tener esta institución.

Demanda la pianista que muchos integrantes del Sistema la llaman para pedirle ayuda, que los músicos tienen que tocar en la calle para poder vivir, que los niños se desmayan en las clases y en los ensayos por su mala alimentación.
“Porqué no entrevistan a los cientos de profesores que trabajan sin cobrar en El Sistema, y no tienen ni con que comprarse una bolsa de arroz?”, pide Gabriela Montero a Venezuela Sinfónica.

“Mientras a mi me escriban en privado los músicos diciéndome, ‘Maestra, si criticamos El Sistema, nos harán daño. Nos tienen amenazados. Ni Dudamel ni El Sistema nos ayuda ni tienen interés en ayudarnos. Porfavor mándeme dinero para poder salir de Venezuela. Porfavor ayúdeme a conseguir medicinas y comida. El Sistema me paga una miseria y no alcanza para nada. Solo a los favoritos que hacían las giras multimillonarias continuas les prestaban atención. El resto somos invisibles’, continuaré criticando a quienes se prestan para crear una versión convenientemente alejada de la realidad”, tipeó la pianista radicada fuera del país desde hace muchos años.

Por cosas como esta es que a Gabriela Montero le dan un premio como el Beethoven de los Derechos Humanos, solo por criticar.

Me gustaría preguntarle ¿Qué hace usted, Gabriela Montero, por Venezuela? ¿A cuántos de esos niños que le piden ayuda, les ha tendido una mano efectivamente? ¿Cuántos conciertos benéficos ha hecho para contribuir con esos niños que, según usted, le comentan la precaria situación en la que viven?

Es muy fácil y me imagino que disfruta mucho de la fama que gana solo por criticar ¿Por qué no viene, como hace Clara Rodríguez una vez al año, al menos a dar un concierto gratis para alegrar con su música a tantas personas que no pueden viajar para escuchar sus recitales?

¿Se ha encargado usted de editar en el extranjero la música de autores venezolanos y difundirla? Como sí lo hace Clara Rodríguez. ¿Ha pensado alguna vez en hacer, por ejemplo, acciones como una colecta de cuerdas u otros insumos que necesitan tantos niños para continuar su proceso de formación musical?

Insistimos, ¿Por qué no viene a ver de cerca nuestra realidad? Y de nuevo menciono a Clara Rodríguez, quien viene todos los años y ofrece recitales con reconocidos artistas que son abiertamente de oposición. Son de oposición y trabajan codo a codo con el Sistema en su labor social que si bien puede tener millones de defectos, hacen mucho más que usted, que solo critica.

Venga a tocar con esos músicos de calle, a lo mejor el público les dará más dinero cuando vean que están acompañados por usted

¿A qué le tiene miedo? Rafael Cadenas es un fuerte opositor al gobierno y aquí está, ofrece recitales, comparte sin mezquindad su experiencia, se monta en el Metro, vive nuestra realidad y desde su posición hace lo que puede, en función de lo que cree, para ayudar a mejorar la situación del país.

El maestro Luis Miguel González, que bien podría irse del país a vivir de su talento, está aquí y creó una fundación para ayudar a los artistas.

Es que en efecto hay tantas y tantas cosas por hacer…¿Y usted qué hace a parte de criticar? ¿Qué hace por mejorar esta situación? ¿Qué hace por ayudar a quienes lo necesitan, a quienes se lo piden?

Entiendo que para usted es muy cómodo e incluso lucrativo decir que es venezolana y criticar “al régimen”. Como Venezuela “está de moda”, criticar la innegable situación social, económica y política y hablar mal del Sistema, le da un gran impulso a su carrera.

Es muy lamentable que una persona de su talento use su gentilicio de esa manera. La invito a que al menos se siente a pensar en alguna manera para ayudar un poco a resolver esos problemas que usted señala. No es necesario ser político, desde su rol como pianista muy seguramente puede hacer algo y mucho más con su fama, esa fama que ha potenciado solamente por criticar

Pero claro, una persona que se preocupa tanto porque un portal especializado no reseñe sus éxitos, debe tener un ego muy enorme, debe estar por los cielos, debe ser muy difícil para usted poner los pies en la tierra y sentir, verdaderamente, algo de afinidad por las necesidades de los demás. Pedirle que tan solo piense a ayudar, en efecto, debe ser como un insulto… perdone usted.

La felicito por su Premio Beethoven de los Derechos Humanos, que la aproveche y que se vea lindo en alguna repisa de su casa.