(EFE) Guillermo Ximenis.- El cantante lírico español Plácido Domingo recogió una vez más una larga y cerrada ovación en la Royal Opera House de Londres con su representación del “Nabucco” de Verdi, un papel principal de barítono que interpretó por primera vez.

Plácido Domingo

Plácido Domingo

A sus 72 años, el español ha abandonado en los últimos tiempos su tesitura habitual de tenor para volver a un registro que ya había ensayado al inicio de su carrera y con el que complació al público de uno los grandes escenarios europeos, al que se ha enfrentado en numerosas ocasiones desde hace 43 años.

“El de Nabucco es siempre el papel soñado para un barítono. Ahora que estoy haciendo ese rol, Covent Garden me ofreció estrenar la ópera aquí y estoy encantado”, señaló Domingo a Efe tras una función que terminó con varios minutos de aclamaciones.

El teatro de Londres lució abarrotado para ver al lírico madrileño y volverá a estar repleto durante otras tres representaciones, el 20, 23 y 26 de abril, todas ellas con las entradas agotadas.

“Es un papel complicado y era mi primera vez. Nunca hay demasiado tiempo para los ensayos, pero estoy muy feliz con cómo ha ido. Como siempre, en cada representación estás esperando a la siguiente para mejorar todavía más”, señaló el cantante.

El director de la Ópera de Los Ángeles, con más de 3.600 actuaciones a sus espaldas, añadió en la capital británica un nuevo personaje a la lista de más de 140 a los que ha dado vida a lo largo de una carrera que comenzó hace más de medio siglo, también como barítono, en la “Marina” del español Emilio Arrieta.

“Es difícil de creer, pero con todo el repertorio que he cantado en este escenario de Covent Garden nunca hasta hoy había estrenado un papel aquí”, comentó el cantante.

En el año del bicentenario del nacimiento del compositor Giuseppe Verdi, Domingo, cuyo amplio repertorio abarca obras desde Berlioz a Puccini, se reencontró sobre las tablas del teatro de Londres con el maestro italiano.

Con libreto de Temistocle Solera, “Nabucco” se estrenó en 1842 en la Scala de Milán con el barítono Giorgio Ronconi en el papel protagonista del rey de Babilonia, que abre la representación con su entrada en Jerusalén.

La ópera, basada en el Antiguo Testamento, fue uno de los primeros éxitos de Verdi, que la compuso en un momento tormentoso de su vida, poco después de la muerte de su esposa y sus dos hijos, y abrió con ella una de sus etapas más fértiles, en la que alumbró obras como “I due Foscari”, “Jerusalem” y “La Traviata”.

En esta ocasión, Domingo estuvo acompañado sobre el escenario por la soprano ucraniana Liudmyla Monastyrska, que dio vida a Abigaille, hija mayor de Nabucco, en una representación de estética contemporánea dirigida por el italiano Daniele Abbado y que han producido la Royal Opera House, la Scala, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y la Ópera de Chicago.

El estreno en Londres sirvió para demostrar una vez más la versatilidad del español, que, además de variar entre los registros de tenor y barítono como cantante, ha despuntado a lo largo de su carrera como director de orquesta, productor y compositor.

Domingo dirigió el pasado enero a la Orquesta de la Comunitat Valenciana y, unos días después, estrenó otro papel de barítono en el montaje de “I Due Foscardi” que dirigió el estadounidense Thaddeus Strassberger en el Palau de les Arts de Valencia.

Si bien el español está cultivando en los últimos tiempos una nueva perspectiva en su repertorio, conoce al detalle la obra de Verdi, pues, entre el más de un centenar de discos que ha grabado, Domingo es autor de una antología completa de las arias para tenor del maestro italiano.

Domingo tiene una apretada agenda para 2013 y está preparando ya sus compromisos para la siguiente temporada: “Es un calendario apretado, pero es lo que hecho toda mi vida, así que continúo de ese modo”, afirmó el cantante.