El violinista, hijo del director de orquesta Daniel Barenboim, visitará México para ofrecer una serie de conciertos en la Sala Nezahualcóyotl


Vía: www.excelsior.com.mx |  Por JUAN CARLOS TALAVERA

El violinista Michael Barenboim (Francia, 1985) no saltó a la fama por ser un prodigio del violín. Pero quienes lo han escuchado lo definen como un solista sin límites y uno de los intérpretes más versátiles y talentosos de su generación, un instrumentista dotado con un estilo exquisito con capacidad para emocionar al público. Y aunque para muchos creen que en el apellido lleva la penitencia, él afirma a Excélsior que ese detalle no ha sido “una oportunidad única de aprender de dos grandes músicos, oportunidad que me permite hacerlo hasta hoy”.

Esta semana el joven llegará por primera vez a México para interpretar, el viernes 30 de septiembre en la Sala Nezahualcóyotl, un recital como solista donde reunirá obras de Luciano Berio, Johann Sebastian Bach y Béla Bartók; y dos conciertos más con la OFUNAM, los días 1 y 2 de octubre, bajo la batuta de Iván López Reynoso, donde ejecutará Danzas de Estancia de Alberto Ginastera, obra que define como una pieza centrada en una instrumentación imaginativa.

Hijo del pianista y director de orquesta argentino israelí Daniel Barenboim y de la pianista rusa Yelena Bashkirova, Daniel es conocido por su larga colaboración con el compositor francés Pierre Boulez, fallecido en enero de este año, así como una constante participación con la Filarmónica de Viena, la Orquesta Sinfónica de Chicago, la Orquesta de Cámara Mahler y la Münchner Philharmoniker, dirigida por Lorin Maazel.

Apresurado por el viaje a México, Michael Barenboim hace una pausa para hablar sobre el programa que interpretará en México, ese espacio geográfico por el que hoy siente curiosidad y del cual quiere descubrir todo su mundo de sonidos y paisaje. “Aunque esencialmente para mí lo más importante es tocar música en cualquier lugar”.

Sin embargo, cuando se le pregunta por sus padres y la influencia en su trabajo, apenas dedica un comentario. “Sólo puedo decir que he tenido la oportunidad única de aprender de dos grandes músicos, y seguir aprendiendo de ellos hasta el día de hoy”.

De inmediato se concentra más en su trabajo como violinista, en su manera de ver la música y las ideas que a menudo rondan su cabeza, como la figura de Pierre Boulez, con quien sostuvo una estrecha relación, y su preocupación ante la tendencia actual a limitar el repertorio en las orquestas.

ENCONTRAR LIBERTAD

Lo más importante para Michael Barenboim cuando está en el escenario es la música. No el público ni la partitura. “La música es lo más importante para mí. ¡Siempre! Mi total concentración está dirigida a interpretar las obras de la mejor manera posible, para ofrecer la comprensión de la música que estoy tocando”.

¿Por qué te preocupa que la música llegue a los jóvenes o a quienes están alejados de la música clásica? “Pienso que debemos acercarnos a esa idea de que la música y el arte en general son muy importantes para el desarrollo del ser humano. Hoy existen muchas iniciativas destinadas a acercar a las personas jóvenes a los conciertos, pero al final todo se trata de un problema educativo que necesita ser tratado en nuestras escuelas”.

¿Podrías hablar de tu relación musical con Pierre Boulez? “Tuve la oportunidad de trabajar con él en varias ocasiones, por lo cual estoy muy agradecido. Aprendí muchas cosas de él mientras tocaba, por ejemplo con su obra Anthèmes que interpretaré aquí en México. Lo más importante que aprendí fue cómo acercarme a una pieza con la idea de encontrar ese sentido para mí y para el público, es decir, no sólo acercarme a una interpretación basada en la comprensión de la partitura, sino de lo que quiero decir y sonar”.

¿Qué compartirías de tu aprendizaje con Pierre Boulez? “Cuando le tocaba elConcierto para violín de Arnold Schönberg, a menudo me pedía que me concentrara muy fuertemente en encontrar aquellas secciones que eran más libres o más  flexibles, y me mostraba cómo tocar de una manera más libre, pero sin perjudicar la comprensión general de la pieza”.

¿Qué particularidad tiene el armado del primer programa que interpretarás en México? “Que se trata de un programa diseñado para que cada una de sus piezas establezca un diálogo con las otras, es decir, la Sonata para violín de Bartók está muy influenciada por Bach, al igual que Sequenza VIII de Berio, concretamente conLa Chacona; y en el caso de Anthèmes de Boulez, se trata de un ejemplo perfecto de las variaciones que puede tener un violín, aunado a que Bartók es un compositor importante para Boulez. Así que será interesante que escuchen este programa reunido”.

¿Qué violinistas escuchas con mayor frecuencia? “Intento escuchar diferentes violinistas todo el tiempo porque estoy más interesado en las diferentes aproximaciones que existen de una misma pieza”.

¿Qué opinas de la tendencia mundial de limitar los repertorios orquestales? “Es una de las razones por las que intento variar mi repertorio tanto como sea posible. Porque yo creo que nosotros podemos aprender tanto de las obras nuevas como las viejas. Así que limitar nuestro repertorio sólo significará limitar nuestra comprensión”.

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