La Orquesta 45 Aniversario experimentó “La Resurrección” al estilo de Mahler

Por Roberto Palmitesta | @RPalmitesta

El pasado 22 de febrero, El Sistema celebró por todo lo alto su 45 Aniversario, con una gran orquesta que ejemplifica y representa lo que significa esa institución. Junto a los coralistas sumaron 300 artistas en escena de distintas edades, había hasta 3 generaciones de músicos tocando juntos; maestros y alumnos, padres e hijos, hermanos, esposos y amigos entrañables, todos en una misma sintonía: la excelencia musical, tocando, cantando y luchando el sentimiento de un país. La obra fue nada menos que la Sinfonía N 2 de Gustav Mahler: «La Resurrección», dirigida por un extraordinario Christian Vasquez, quien cada vez se crece más como director. La obra habla entre otras cosas de la vida eterna y del renacer, con mensajes que más adecuado no podía ser para un proyecto que hace 45 años ideó el maestro José Antonio Abreu y que se ha convertido en una llama eterna de vida y esperanza en constante renovación, que sin duda perdurará en el tiempo.

La celebración del 45 Aniversario de El Sistema la conforman varios conciertos, algunos de ellos especiales como este de la “Orquesta y coro 45 aniversario” y quedó de manifiesto, además del altísimo nivel musical, la enorme capacidad para producir eventos ambiciosos que tiene la institución. Se realizó un esfuerzo colosal y los músicos, coralistas, directores, gerentes, administrativos y personal técnico lo asumieron con un ambiente festivo. En cada ensayo se vivía esa alegría, ese disfrute y que en cada integrante era diferente, por ejemplo muchos se dieron el privilegio de tocar al lado de su profesor, pero también junto a sus alumnos; padres e hijos y hermanos; personal administrativo que tenía tiempo sin tocar que decidieron “cerrar” momentáneamente su oficina para tomar el instrumento o el cuaderno de canto para ir a ensayar y montar ese gran concierto. ¿Cuántas instituciones culturales u orquestas en el mundo pueden contar algo así?… con sinceridad muy pocas.

Pero hablemos de lo música, es cierto, al público le asombra entrar a una sala de conciertos y encontrar 300 personas bien distribuidas, pero en este montaje, ese “volumen” quedó en segundo plano una vez comenzó el concierto, porque fue otra gran demostración del alto nivel musical de los músicos de El Sistema, así como de la evolución del sistema de enseñanza, evidenciado en generaciones de relevo que gozan del don de asimilar y absorber el espectro musical con rapidez y eficiencia. Además “La Resurrección” tiene una connotación especial: era una de las obras favoritas del maestro José Antonio Abreu y fue la punta de lanza usada por la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela en algunas de sus giras por Europa, como lo aquella memorable presentación en los Proms de Londres en el Royal Albert Hall con Gustavo Dudamel en 2012. 

Algo que caracteriza a las obras de Mahler y sobre toda esta segunda sinfonía, es que le saca el máximo provecho a cada fila de instrumentos y le otorga un rol solista a varios de ellos, nadie queda relegado, todo el mundo lleva una carga pesada. Por ejemplo las notas graves de los violoncelos y los contrabajos son indispensables en el primer movimiento. Las violas también tuvieron sus momentos estelares, los violines hicieron un trabajo titánico y Ramón Román, el concertino, brilló con uno de los solos.

Pero los instrumentos viento madera y viento metal hicieron de las suyas llevando la música a un clímax que va más allá de los parámetros establecidos. El trombonista Pedro Carrero también vivió momentos interesantes con sus solos y al final fue uno de los más ovacionados, igual que el maestro Alexander Barrios como primera trompeta. El maestro Pablo Castellanos apareció en la parte final del último movimiento pero con un desempeño solemne e indispensable, sonando en forma gloriosa el gigantesco e imponente órgano de la sala Simón Bolívar.

La mezzosoprano Marilyn Viloria sin duda está inspirada y vive un gran momento, luego de su actuación en la Ópera Moisés en Egipto, aquí  volvió a deslumbrar como solista, demostrando que estamos ante una de las cantantes de mayor futuro y proyección. Su actuación en el concierto del sábado fue emocionante, más aún que manejó muy bien la expresión corporal y la gesticulación del contenido lírico. Patricia Laguado, en su rol de soprano también sorprendió gratamente a propios y extraños con un trabajo exquisito y poético. Ambas cantantes hicieron un equipo ideal  y contaron con una sólida actuación de la coral como respaldo y complemento.

La coral: cualquier cosa que podamos decir la gran coral 45 Aniversario, conformada por integrantes de la Coral Simón Bolívar, el Coro de los Altos Mirandinos, el Coro Metropolitano y de una agrupación de Niños Cantores se queda corta para el resultado obtenido. Cada palabra entonada generaba adrenalina, emociones mixtas y hasta lágrimas en el público. Mención aparte merece la labor de la Directora de la coral Lourdes Sánchez, quien sigue haciendo un esfuerzo enorme por el desarrollo del movimiento coral en el país, al igual que los otros directores de coros quienes dejaron su huella imborrable tras un excelente trabajo en equipo en este montaje. Finalmente todos ellos se llevaron una merecida y larga ovación. 

Las bandas y músicos externos fueron los héroes anónimos del concierto. Tuvieron participaciones cortas y muy puntuales pero de carácter protagónico, apareciendo en distintos puntos de la sala, sin ellos, sobre todo al final de la sinfonía, el concierto se caería; fue un trabajo detallista y lleno de virtuosismo, especialmente trompetas y cornos. Generaron ese efecto de ingresar sonoridades en varios puntos de la sala, como un dolby-surround pero humano, haciendo que la audiencia se pusiera a buscar de dónde venían aquellos sonidos y melodías angelicales que a todos emocionaron. 

En realidad fueron muchas las figuras individuales que brillaron en todo el concierto, como el maestro Valmore Nieves como primer violoncelo, me disculpo con quienes no nombré, pero es tanta amplia la dimensión de esta segunda sinfonía de Mahler, con tantos solos y detalles, que prácticamente habría que nombrar a todos y cada uno de los músicos. 

Por último y principal hablemos de ese gran director llamado Christian Vásquez, quien cargó sobre sus hombros la dirección musical de 300 almas. Él conoce bien a Mahler y eso quedó demostrado en este ambicioso montaje. Recuerdo cuando hace 8 años montó esta misma obra con la Sinfónica Teresa Carreño y fue maravilloso; pero ahora se trató de un trabajo de otra dimensión por ser una orquesta mixta y multi-generacional, celebrando 45 años de una institución que sigue haciendo historia en el mundo. Christian fue el líder, el corazón, el unificador de criterios, el principal motor quien trabajó incesantemente día y noche cuidando cada detalle.

Amén de toda esta reseña, destaca el significado de la letra de la canción, ideal para la Venezuela actual:

¡Oh, pequeña rosa roja!
¡El hombre yace en la mayor de las penurias!
¡El hombre yace en la mayor de las penas!
Cuánto quisiera hallarme en el cielo.
Venía por yo un ancho sendero,
cuando un angelito quiso hacerme retroceder.
¡Oh, no! ¡No le permití que me apartara!
¡Provengo de Dios y quiero volver a Dios!
El buen Dios me dará su pequeña luz,
Que me iluminará hasta la santa vida eterna!

¡Resucitarás, si resucitarás,
polvo mío, tras breve reposo!
Vida inmortal
te dará quien te llamó.

Has sido sembrado para florecer de nuevo,
El dueño de la cosecha,
recoge las gavillas
de nosotros, los que perecemos.

Oh créelo, corazón mío, créelo:
¡Nada vas a perder!
¡Tuyo es, sí, tuyo, lo que deseaste!
¡Aquello por lo que luchaste!

Oh créelo: ¡no naciste en vano!
¡No visite, ni sufriste en vano!

¡Lo que nace debe morir!
¡Lo que ha muerto, resucitará!

¡Cesa de temblar!
¡Prepárate a vivir!

¡Oh dolor! ¡Tú, que llenas todo!
De ti me escapé.
¡Oh muerte! ¡Tú, que todo lo siegas!
¡Ahora has sido vencida!

Con alas que conquisté,
en afán ardiente de amor,
volaré hacia la luz
que ningún ojo ha penetrado.
¡Moriré para vivir!

¡Resucitarás, sí, resucitarás,
corazón mío, en un instante!
Aquello por lo que sufriste
habrá de llevarte a Dios!

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