En el peor momento de la historia política y económica de Venezuela, una plantilla reducida de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, perteneciente a el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela se traslada a la ciudad de El Vaticano para participar como parte del programa en un acto cultural dirigido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que tiene por nombre Religiones y Metas de Desarrollo Sostenible y que tendrá lugar en el Vaticano, en la nueva Sala del Sínodo, del 7 al 9 de marzo de 2019.


 

El evento cultural se llevará a cabo en el marco de la conferencia «Religiones y Metas de Desarrollo Sostenible (ODS): escuchar el grito de la tierra y los pobres», este jueves 7 de marzo, a las 6:30pm en el salón Paul VI, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

En el programa figuran artistas de renombre internacional desde diferentes partes del mundo y de diferentes religiones. Entre ellos la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, el quinteto Proyecto Davka, los bailarines Kledi Kadiu, Federica AngelozzI y Sabatino D’Eustacchi, el tunecino Marwan Samer, los japoneses Hiroko Sari y Naho Yokohana y el barítono Alessio Quaresima Escobar.

«La música y el arte son un vehículo extraordinario para la edificación del espíritu y el desarrollo integral de la persona»,  subraya el S.E. el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral en un artículo publicado por el vaticannews.va. «Muchos de los artistas» que intervienen, continúa el cardenal, lo demuestran «con sus actuaciones, pero aún más con sus historias y sus vidas». El reverendo Mons. Bruno Marie Duffé, secretario del mismo Dicasterio agrega, «los hombres de nuestro tiempo necesitan, a través de las religiones, pero también a través de todos los aspectos que elevan el espíritu, a un nuevo paradigma cultural para inspirar».


A continuación la Nota de Prensa del Departamento de Prensa de la Santa Sede:

Intervención de S.E. el cardenal Peter K. A. Turkson


En 2000, la ONU celebró una Cumbre del Milenio, donde adoptó la Declaración del Milenio. Una parte de esta Declaración fue la adopción de ocho (8) objetivos de desarrollo internacional, llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), y que se comprometió a alcanzar para 2015. Los ministros de finanzas del G8 querían poner dinero a disposición del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Africano de Desarrollo para cancelar la deuda de los países pobres altamente endeudados, para que pudieran concentrarse y redirigir recursos para mejorar la salud y la educación, y para aliviar la pobreza.

A medida que 2015 se acercaba a su fin, se pusieron en marcha un proceso y un plan de acción posteriores a 2015 para continuar con las metas y objetivos de desarrollo de los ODM[1]. En la reunión de Río + 20 (2012)[2], el documento de la reunión, «El futuro que queremos», pedía la identificación y formulación de objetivos de desarrollo sostenible, como una continuación de los ODM. En 2014, el Grupo de Trabajo Abierto de la ONU puso a punto 17 objetivos y 169 metas, que cubren una amplia gama de temas de desarrollo.

Sabemos de todo esto; por lo tanto, la conferencia que presentamos hoy no trata de la evolución de los ODS. Nuestra Conferencia de los ODS del 7 al 9 de marzo trata de  la urgencia de la implementación de los 17 objetivos determinados por más de 190 naciones, y de canalizar la fuerza moral de la religión en la actuación de los objetivos de los ODS. Necesitamos trabajar juntos; porque ninguna fuente de sabiduría puede ser excluida, ¡así como nadie puede quedarse atrás!

Subtítulo de la conferencia: “Responder al clamor de la tierra y al clamor de los pobres”.

Hoy, después de cuatro años de la adopción de los ODS, debemos darnos cuenta aún más claramente de la importancia de acelerar y adaptar nuestras acciones para responder adecuadamente «tanto al clamor de la tierra como al clamor de los pobres» (Enc. Laudato Si’ 49).

La respuesta a esos clamores, y al complejo problema del desarrollo sostenible, tiene que ser multidimensional y abordar múltiples niveles de la sociedad. Para ello, debemos acudir a las diversas riquezas culturales de los diferentes pueblos, al arte y a la poesía, a la vida interior y a  la espiritualidad. Si de verdad queremos construir  una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religión con su propio lenguaje. (Enc. Laudato Si’ 63).

Se considera que ocho de cada diez personas declaran que profesan una creencia u otra: una creencia en Dios u otro ser, y que  pertenecen a algún grupo religioso. Esto representa un inmenso potencial para desatar el poder del amor a la hora de liderar la transformación que la palabra necesita para responder al sufrimiento de la tierra y de los miles de millones de personas que no tienen acceso a una alimentación adecuada, a una vivienda decente, a un trabajo seguro y digno,  y que son también los más afectados por el cambio climático.

Religiones: motivación para la transformación.

Las religiones también son actores clave en términos de desarrollo. Hemos jugado un papel crucial en la educación, piedra angular de la sociedad civil durante siglos, en algunos casos milenios. Seguimos al frente  o apoyamos el 50% de todas las escuelas y en el África subsahariana, según el UNICEF el 64% de todas las escuelas. Las personas religiosas representan también la cuarta comunidad de inversión más grande, con alrededor del 12% de la inversión de capital total en todo el mundo, y gestionan alrededor de un tercio de todas las estructuras médicas del planeta.

Compartimos la visión de los ODS por una amplia gama de razones diferentes. Acogemos de buen grado los objetivos compartidos a los que los ODS  han dado voz y propósito; y el propósito es lo que nos motiva a cambiar nuestros estilos de vida, nuestra forma de producir, comerciar, consumir y desechar. Somos una«especie narrativa», nunca compartimos nada importante para nuestras vidas a través de cifras simplemente. Nadie se ha convertido nunca por un gráfico circular, sino por la emoción de  una historia. Las historias subyacen a los sistemas de creencias que permiten a la mayoría de las personas abrirse camino a través de las luchas y esperanzas del futuro. Nos gustaría contribuir, con nuestras ricas narrativas religiosas, a un futuro sostenible, junto con todas las sociedades e instituciones.

Diálogo, sí, pero sin perder el sentido de la URGENCIA para actuar.

Esta conferencia trata de cómo las voces religiosas pueden contribuir a la conversación a nivel mundial y de las Naciones Unidas sobre el desarrollo humano y el logro de los ODS. Por lo tanto, no estamos organizando una conferencia simplemente para discutir temas relacionados con el desarrollo. Se trata más bien de ayudarse mutuamente para fomentar una conversión ecológica e integral que pueda transformar el mundo. Y tenemos que hacerlo con urgencia. ¡Un clamor pide una respuesta inmediata y urgente!

En octubre pasado, el IPCC advirtió de que la humanidad tiene menos de una década para embarcarse en una transformación sistémica de nuestros sistemas de consumo y producción a fin de mantener el calentamiento global dentro del rango de 1,5 grados. Como el Papa Francisco ha recordado a todos en su encíclica Laudato Si’, necesitamos un diálogo nuevo y urgente “sobre el modo en que estamos construyendo el futuro de nuestro planeta… porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos” (LS14).

Durante demasiado tiempo hemos estado debatiendo en reuniones y cumbres internacionales sobre el desarrollo. Las Naciones Unidas han desempeñado un papel destacado en la coordinación de tales conversaciones sobre cómo damos forma al futuro de nuestro planeta. En 1972, en una conferencia en Estocolmo, las Naciones Unidas ya expresaron su preocupación porque solo teníamos una tierra y porque el modelo de desarrollo que los países habían seguido desde la industrialización y la búsqueda ilimitada del crecimiento económico, estaban poniendo en peligro nuestra casa común. En 2012, en Río de Janeiro, las Naciones Unidas convocaron una conferencia internacional sobre qué tipo de futuro queremos, que preparó  la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero ahora que tenemos estos objetivos, es hora de actuar. ¡Y una guía fuerte para una transformación profunda es la Religión!


Intervención de Sor Sheila Kinsey, FCJM

Con personas de todo el mundo como auditorio, el Papa Francisco se presenta ante los miembros de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas justo antes de la votación para aprobar los Objetivos de Desarrollo Sostenible e insta a su decisión positiva de aprobar los ODS cuando les recuerda:

“El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (Evangelii Gaudium. 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados”.

Guiados por estas palabras, el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral y el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso son los anfitriones de la Conferencia Internacional sobre las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible que englobará e integrará gran parte de las ideas propuestas por el Papa Francisco.

El «objetivo no es recoger información o saciar nuestra curiosidad, sino tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar. ( Laudato Si’, 19)

Con gran atención por  las 5 P del Preámbulo de la Agenda 2030: -Gente y planeta, Prosperidad y paz y Asociación: -las relaciones de interconexión de los 17 ODS son evidentes. La metodología de estos días sigue el siguiente patrón: ver la realidad, juzgar con la perspectiva de la fe y actuar en asociación coordinada. Cada tema consiste en diálogos reflexivos de ponentes expertos y líderes religiosos. De manera especial, la conferencia también honra el programa pastoral del Papa Francisco para el cambio.

El tiempo es superior al espacio. Este concepto se ha analizado mucho antes de la conferencia en un ámbito  de expertos con experiencia en campos relacionados con los ODS, líderes religiosos comprometidos de diferentes orígenes religiosos y grupos de trabajo designados de las 5 P para preparar planes de acción. Por lo tanto, la continuidad se construye en la experiencia con la intención del crecimiento y del desarrollo continuo. Al reunir a personas que comparten nuestra visión común para el bienestar de toda la creación, podemos esforzarnos por encontrar formas de promover responsablemente una nueva realidad que implemente los ODS.

La  unidad prevalece sobre el conflicto. Cimentar nuestras fuerzas en el ámbito de  las preocupaciones sociales, nuestras tradiciones de fe humanitaria con un análisis experto puede unificar nuestros esfuerzos para trabajar juntos por el bien de toda la humanidad. Esta conferencia se ha organizado en preparación de la Conferencia de la ONU en septiembre, que evaluará el progreso de los ODS. El ochenta por ciento de la población mundial se identifica como religiosa. Las perspectivas de fe pueden tener un papel vital en la realización de los ODS. La conferencia reúne a representantes de las religiones de Abraham, así como de perspectivas hindúes, taoístas e indígenas. Nos alienta a buscar formas de ampliar nuestros intereses y buscar áreas para la interconexión.

La realidad es más importante que la idea. Compartimos nuestro camino con personas que sufren la privación de los derechos humanos básicos: alimentos, agua, salud, trabajo y la destrucción en nuestro planeta: cambio climático, usos de la energía, consumo de recursos. Estamos abordando cuidadosamente estas experiencias para determinar una manera de hacer que las cosas sean diferentes  para nuestro mundo. Exploramos de manera más profunda las causas fundamentales del dolor. Hacemos preguntas desde una perspectiva más amplia y completa, no solo ¿Por qué son pobres las personas? sino ¿Por qué son ricas? Como tradiciones religiosas, planteamos estas preguntas con nuestros miembros.

El todo es superior a la parte. La conferencia es intergeneracional. Comenzamos con los jóvenes llamándonos a la oración. Nos recuerdan que estamos creando su futuro por la forma en que vivimos y cómo usamos nuestros recursos. En el proceso no queremos dejar a nadie atrás en nuestro trabajo. Por lo tanto, la experiencia multicultural resalta los dones compartidos por muchos países en una noche cultural de canto y danza. De hecho, habrá un artista presente durante todo el evento que creará un mural de sus percepciones de lo que está sucediendo en la conferencia.

La conferencia está diseñada para construir una hoja de ruta sostenible con compromisos claros y propuestas para promover y desarrollar los ODS. Esperamos que  creando un plan de este tipo respondamos al llamado del Papa Francisco, sabiendo que » se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos. Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad. «. (Evangeli Gaudium .n.223)


[1] Ban Ki-Moon se refiere a este plan de acción posterior a 2015 como un «marco sucesor de los ODM»
(http://www.diplomaticourier.com/news/opinion/2461-achieving-a-road-to-dignity-by- 2030-reflexiones-en-el-secretario general-s-post-2015-síntesis-informe).
[2] Los orígenes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se remontan tal vez a la reunión de la ONU de 1987 sobre «Nuestro futuro común». Allí se introdujo el concepto de «desarrollo sostenible». En 1992, en la conferencia de Río de Janeiro sobre el medio ambiente, la Agenda 21 (cosas que hacer en el siglo XXI), el desarrollo sostenible se retomó aún más, especialmente en el contexto del impacto de la presencia y de la actividad humana en el medio ambiente. En la Conferencia de Johannesburgo en 2002: la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente se identificaron como pilares del desarrollo sostenible; y Río + 20 (2012) pidió la formulación de los objetivos sostenibles.