Destacados intérpretes hoy ocupan importantes roles en las principales orquestas y conservatorios de nuestro país. Aquí revelan las dificultades, los sueños y éxitos que están cosechando lejos de su tierra natal. 

Vía: www.economiaynegocios.cl| Por Maureen Lennon Zaninovic

Hace más de diez años, el legendario director Claudio Abbado (1933-2014) señalaba al diario español El País su impacto ante un sistema orquestal que, a su juicio, para los europeos es absolutamente inspirador. «En Venezuela, la música tiene una función social muy fuerte que no he observado en ningún otro lugar, en ningún otro país. Todo esto ha sido posible, y sigue siéndolo, gracias al maestro José Antonio Abreu (fallecido en marzo del 2018), quien, con el apoyo del Estado, ha dado vida a un sistema musical que salva a los jóvenes de la calle, de la criminalidad, de la droga, y les ofrece la oportunidad -gratuita- de adquirir una cultura, lo que, en última instancia, significa hacerse una vida», señalaba Abbado.

Son varios los artistas del «Sistema» que brillan en las principales orquestas de todo el mundo. Algunos -como es el caso del director Gustavo Dudamel, que cuenta con una elogiada carrera internacional- siguen ligados laboralmente a su tierra; pero la gran mayoría, a raíz de la crítica situación por la que atraviesa el país latinoamericano, se han visto en la obligación de emigrar, con todo el esfuerzo y dolor que supone volver a empezar lejos de la familia y de las orquestas que los vieron nacer artísticamente.

La dramática situación de Venezuela impulsó hace un par de días al propio Gustavo Dudamel (director titular de la Filarmónica de Los Ángeles, en Estados Unidos) a pedir en Twitter a las autoridades venezolanas el ingreso de ayuda humanitaria para sus compatriotas. «En momentos de crisis, la ayuda y la solidaridad deben ser recibidas. ¿Por qué no aceptarlas? Hay que abrir las puertas para que la ayuda humanitaria llegue imperiosamente a los venezolanos», expresó el músico.

La historia íntima de los músicos venezolanos que han emigrado a Chile

Santiago de Jesús Castro Correa

Pavez considera que «lo que más rescato de estos músicos es su actitud y seriedad. Son dedicados, disciplinados y entregados. ¡Son muy serios! 

Según cifras recientes entregadas por el INE, Venezuela se transformó en la primera población migrante en Chile con 288.233 personas. En esa línea, Claudio Pavez, director musical de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), complementa a «Artes y Letras» que en 2017 se produjo un éxodo importante de músicos de ese país a Chile. «En los años siguientes ese número se ha mantenido estable. En nuestros conjuntos hay varios casos emocionantes, entre otros, el pequeño cornista de ocho años Santiago de Jesús Castro Correa. Nacido en Caracas, integra la Orquesta Sinfónica Infantil Metropolitana (OSIM)», dice. Pavez considera que «lo que más rescato de estos músicos es su actitud y seriedad. Son dedicados, disciplinados y entregados. ¡Son muy serios! No hay que generalizar, pero aquí notamos la diferencia entre la disciplina de un chico chileno y otro venezolano». El director musical de la FOJI remata que le impresiona esta diáspora artística. «Los venezolanos están repartidos por todos lados: en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Nosotros conocemos a los famosos, como Dudamel, pero hay muchísimos otros intérpretes notables», concluye.

La historia íntima de los músicos venezolanos que han emigrado a Chile

Richard Biaggini

El concertino venezolano de la Filarmónica

Richard Biaggini, concertino de la Orquesta Filarmónica de Santiago, ha sido ampliamente elogiado por la crítica local y en particular sacó aplausos en 2017, cuando a raíz de una enfermedad de último minuto de la mezzosoprano Evelyn Ramírez, brindó -en el Municipal y en reemplazo- una estupenda versión del Concierto Nº 4, de Mozart.

En conversación con «Artes y Letras», el músico rememora que formó parte del «Sistema» y que gracias al profesor José Francisco del Castillo pudo acceder a una beca y formarse profesionalmente como violinista. A los 15 años audicionó para la Orquesta Simón Bolívar y fue aceptado, pero como quería seguir creciendo como intérprete, decidió continuar sus estudios en Estados Unidos. «Mi escuela violinística es franco-belga y buscando a un gran profesor llegué a Indiana y conseguí formarme con Yuval Yaron», adelanta.

En 2009 regresó a su país y continuó apoyando a José Antonio Abreu a través de clases a jóvenes talentos. Posteriormente fue concertino en Colombia y en Texas (Estados Unidos) y desde el 2016 se integró a la Filarmónica de Santiago. «Chile ha sido para mí una gran experiencia, sobre todo porque antes estuve ligado a proyectos como solista y en la música de cámara. Al Municipal de Santiago se lo conoce por la ópera y el ballet, y eso hoy me permite desarrollar otros lenguajes», afirma.


«José Antonio Abreu nos dejó un gran legado musical y humano. Nos enseñó a mirar a la orquesta como si fuera una gran familia, con muy buena voluntad entre todos sus integrantes, sin necesidad de egos y peleas.


Biaggini también valora sus inicios formativos en su tierra natal y el aporte del fundador del «Sistema». A su juicio «José Antonio Abreu nos dejó un gran legado musical y humano. Nos enseñó a mirar a la orquesta como si fuera una gran familia, con muy buena voluntad entre todos sus integrantes, sin necesidad de egos y peleas. Después, y eso es lamentable, este programa se vio ensuciado por temas políticos. Hoy está a un paso del desastre, sobre todo porque hay gente que se ha encargado de que no funcione. Para mí, el gran éxodo de venezolanos es una tragedia. Duele ver a un país que lo tuvo todo y hoy está tan mal. Es hora de un cambio y estoy seguro de que una vez que vuelva a su estabilidad, despegarán nuevos talentos».

La historia íntima de los músicos venezolanos que han emigrado a Chile

La experiencia de un clarinetista

David Medina (36) es desde hace un año clarinete solista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile (además de él hay otro instrumentista venezolano en este conjunto: el trombón Obeed Rodríguez). Medina comenta que ingresó al «Sistema» a muy temprana edad. «A los cinco años partí con el violín, siguiendo los pasos de mi mamá; pero a los 12 años lo cambié por el clarinete, como mi tío Valdemar Rodríguez. Él siempre fue mi ídolo. ¡Siempre quise tocar como él! Mi tío se formó con Luis Rossi, quien por la década del 70 estuvo en Venezuela (Rossi es un reconocido virtuoso argentino del clarinete y desde hace 40 años está radicado en Chile). En la decisión de trabajar en Santiago también primó la posibilidad de encontrarme con el maestro que formó a tantos intérpretes en mi tierra».


Aguanté hasta lo que más pude en Venezuela, pero a raíz de una situación personal tomé la decisión de buscar otras oportunidades


El músico venezolano rememora sus años de «gloria» en la Orquesta Simón Bolívar. «Grabamos discos, hicimos giras increíbles por todo el mundo y contamos con directores invitados de alta categoría, como Simon Rattle y Claudio Abbado». Medina confiesa que «vi cómo poco a poco muchos de sus integrantes originales comenzaron a emigrar, pero yo me mantuve. Aguanté hasta lo que más pude en Venezuela, pero a raíz de una situación personal tomé la decisión de buscar otras oportunidades. Es una pena que se esté produciendo una fuga de talentos tan grande. Es muy duro emigrar». El clarinetista -quien se encuentra en Santiago con su esposa y dos hijos- se muestra satisfecho por los logros de su carrera: «Es una maravilla haberme formado en el ‘Sistema’ y soy un gran agradecido de mi puesto actual en la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile (el 22 y 23 de marzo, junto a esta agrupación interpretará el Concierto para clarinete de Aaron Copland). Este año, además, comenzaré a hacer clases en el Instituto de Música de la Universidad Católica», adelanta.

La historia íntima de los músicos venezolanos que han emigrado a Chile

Un venezolano atípico

El violinista David Núñez (48) está radicado desde 2007 en Chile. Comenta a «Artes y Letras» que inició sus estudios en Caracas, junto al apoyo de importantes profesores argentinos y chilenos que por esos años vivían en el exilio. «Tuve la suerte de formarme con grandes docentes, así que la decisión de vivir en Chile también tiene que ver con esa admiración que partió en mi niñez», dice. Profesor del Instituto de Música de la UC e integrante del Cuarteto Surkos, Núñez está desarrollando una destacada carrera solista en nuestro país y en Argentina. Añade que si bien sus estudios iniciales fueron en Venezuela y estuvo ligado al «Sistema», siendo muy joven emigró y continuó con su formación en Bruselas.

«Me fui de mi país en 1988 y en se sentido quizás sea un venezolano un tanto atípico. Mis compatriotas suelen ser un poquito más nacionalistas; pero yo tengo una cierta distancia con esos nacionalismos. El haber vivido gran parte de mi vida afuera me ha permitido tener una mirada más amplia y panamericana», señala instalado en su casa de Peñalolén. Núñez ha sido testigo de cómo muchísimos músicos venezolanos «están llegando, se están adaptando. Los veo muy proactivos, armando grupos, tocando. Los venezolanos somos gente muy trabajadora y eso quedó en evidencia con esta enorme diáspora, y a pesar de que es tan triste dejar tu país y muchos los han hecho por necesidad, yo creo que a la larga esta experiencia va a ser un gran aprendizaje para todos».


Los venezolanos somos gente muy trabajadora y eso quedó en evidencia con esta enorme diáspora