Ron Howard ha dejado en claro que no entiende de ópera. Su acercamiento a las primeras arias fue de pequeño cuando asistió con sus padres para escuchar a una soprano en Austria.


Vía: www.eluniverso.com

Pero para el cineasta estadounidense (1954, Oklahoma) no ha sido problema llevar al cine parte de la vida del tenor Luciano Pavarotti, considerado un titán del género, culpable de llevar su arte a las masas. “Nunca lo vi en vivo, pero estaba muy consciente de su talla. Mi esperanza es que la película dé un paso adelante hacia esa agenda suya que era democratizar la forma de arte y ampliar el alcance de su audiencia”, ha dicho Howard.

Nacido en Módena en 1935 y fallecido a causa de un cáncer pancreático en 2007, Pavarotti es considerado por muchos la voz más maravillosa en su tipo desde su coterráneo Enrico Caruso. Cantó en las principales óperas durante 40 años, vendió millones de discos, conocido como el “Rey del do agudo”, con su personalidad arrolladora y su sonrisa amplia, se convirtió en un personaje famoso como ningún otro astro de la ópera.

Hasta ahora nadie ha usurpado el trono de Luciano Pavarotti. Reposiciones, libros, documentales y un sinfín de obras sobre su figura han tratado de llenar el vacío que dejó con su desaparición hace doce años. El documental Pavarotti recrea la voz, los secretos y la leyenda del tenor. Para esto, Howard se valió de un vasto material de archivo que recoge sus apariciones televisivas y sus mejores actuaciones, como sus potentes e imborrables interpretaciones de Nessun dorma, que el director logra entremezclar con grabaciones familiares, algunas inéditas y entrevistas personales a su entorno, como antiguos amigos, colaboradores o sus dos esposas y sus tres hijas.

El resultado es un retrato íntimo de un mito, el hombre detrás de la leyenda, de su legado, el esposo, el padre, el filántropo incansable, con sus luces y sus momentos oscuros. “La razón por la que se convirtió en un mito es porque vivía en primera persona las canciones. Sus errores, esperanzas, deseos… toda su vida entraba en la actuación”, dice ante la cámara Bono, líder de la banda U2 y amigo del tenor.

Homenaje al titán de la ópera: Luciano Pavarotti

Ron Howard, director de Una mente maravillosa, va desgranando la vida y las grandes pasiones de Pavarotti, amante también de la música en general, de la gastronomía italiana y las mujeres. “Adoraba la música, las mujeres, la comida y el fútbol. En ese orden”, ilustra Herbert Breslin, ejecutivo de la industria musical estadounidense que influyó en las carreras de varios artistas, entre ellos Pavarotti.

La película se inicia con la narración de los orígenes humildes en Módena, como hijo de un panadero con una voz también prodigiosa y llega hasta su muerte a los 71 años. Howard no deja a un lado su exitosa unión con Plácido Domingo y José Carreras en los Tres Tenores y sus supremas interpretaciones de Nemorino, de Elixir de amor de Donizetti; o de Cavaradossi, de Tosca de Puccini. Y recoge también las míticas imágenes del artista cocinando pasta en cualquier fogón improvisado, como en el programa de Phil Donahue, de la televisión estadounidense.

“La razón por la que se convirtió en un mito es porque vivía en primera persona las canciones. Sus errores, esperanzas, deseos… toda su vida entraba en la actuación”.

El filme también resalta vida personal, incluyendo sus amoríos. En 1961 se casó en primeras nupcias con Adua Veroni, con quien tuvo tres hijas: Lorenza, Cristina y Giuliana, que se ponen por primera vez delante de una cámara para hablar de su padre. En 2000 se separaron luego de 39 años de matrimonio y en 2003 se casó de nuevo con Nicoletta Mantovani –con apenas 20 años–, con quien tuvo una hija, Alice. Entre medias mantuvo una relación extramatrimonial con Madalyn Renee, una soprano estadounidense a la que dio clases. 

Las mujeres de su vida ofrecen un retrato íntimo del gran tenor. Veroni, de 81 años y que compartió casi 40 años con Pavarotti, reconoce en el documental que siempre se negó a dar crédito a las “historias” sobre las infidelidades de su marido que escuchó en alguna ocasión. “Me enamoré del hombre y después me enamoré de la voz. ¿Quién no se enamoraría de la voz de Luciano Pavarotti?”, dice. Por su parte, Mantovani también aportó con algunos videos en los que ella misma entrevista al artista y en las que habla con entusiasmo de su voz, a la que se refiere como la prima donna de su cuerpo. 

Nicoletta también explica que cuando se conoció su relación dijeron a todos que ella era su asistente, “pero no era cierto”, dice ahora. “No fue fácil contar que mantenía una relación con un hombre 34 años mayor. Luciano fue mi gran defensor, siempre me protegió”, añade. La relación entre sus dos esposas nunca ha sido buena. 

La cinta también enfoca el lado solidario del artista y en su amistad con la princesa Diana de Gales. Y repasa sus múltiples iniciativas con fines benéficos, como su interpretación en 1995 de Miss Sarajevo, compuesta por Bono y dedicada al largo asedio al que fueron sometidos los habitantes de la capital bosnia durante la guerra. O el concierto de 2003, de nuevo con Bono, en apoyo a los refugiados de la guerra de Irak. (A. C. J.)