Vía: diarioelcaroreno.com.ve/

Ante un lleno total donde no había espacio disponible para otro espectador. Y donde detrás del escenario era un bullicio nada normal, donde los más jóvenes no contenían de emoción al saber que el reto de tocar ante tal tipo de público, con la exigente obra musical de tanta envergadura que ejecutarían, la sinfonía estremeció los corazones caroreños.

La salida de Norma Pinto de Izcaray como Presidente de la Casa de la Cultura de Carora,  dio inicio al acto formalizando que allí se estaba cumpliendo un reto musical que iba más allá de cualquier pronóstico. Mencionó cada uno de las instituciones y personas a las cuales se les agradecía el apoyo para que lo que acontecía fuera una realidad. Inicio con la Alcaldía del Municipio Torres y a su alcalde Ing. Edgar Carrasco; Fundamusical Simón Bolívar; Central La Pastora, Tubrica quien se trajo al país a Juan Tomas Martínez; Hacienda Ciénaga de Cabra y Sicarigua en las personas de la familia Oropeza; C.A. Azúcar Central Carora; Matadero Industrial Centro Occidente C.A.; C.A. Azúcar en la persona del Dr. Luis José Oropeza; Destilería Unidas; RBC Rebobinados C.A., Inversiones Talalo en las personas de la familia Yépez; y las personalidades como Luis Pernalete Mendoza; Luz Yépez de Riera y Luis Gerardo Álvarez Yépez.

Posteriormente habló Cecil Álvarez quien reseñó la historia de la Casa de la Cultura y trabajo de sus fundadores. Invocó a Juan Martínez Herrera y a Don Pio Alvarado como ejemplos de trabajo y perseverancia. Nombró a cada uno de los fundadores como Domingo Perera y del maestro filósofo Manuel Briseño Guerrero.

Hizo su entrada al escenario el director artístico Felipe Izcaray, quien no perdió oportunidad de recordar que montar a Beethoven era un imposible hacía muchos años atrás, para que en esa noche se concluyera el ciclo de las nueve sinfonías de Beethoven desarrolladas en un año con puro material artístico caroreño y de jóvenes con capacidad excepcional.

Luego se hizo aquello; magia y el público comenzó a aplaudir la entrada de la concertino y del director, el silencio arropó por un momento el TAD antes que sonaran las cuerda de los violines, violas, chelos y todo aquel arpegio de instrumentos que eran una masa perfectamente acoplada con una musicalidad única de la Orquesta Regional de Juventudes “Pedro León Torres”.

Esta Novena Sinfonía de Beethoven llamada la “Coral” por cuanto fuese compuesta con una parte de participación de una masa de coralistas y de solistas, que según los entendidos era algo totalmente inusual para la época que fue compuesta por su autor. Esta composición es además el Himno de la Unión Europea que por su alta calidad musical y poéticamente bien planteada,  al ser un llamado de paz, unión y especialmente de alegría.

La parte coral fue un enjambre de gente provenientes del legendario Orfeón Carora que dirige Mario Salas; Coro Sinfónico del Municipio Torres que dirigen Williams Santeliz y Florimar Seguerí y como un regalo especial el Coro del Núcleo de Quebrada Arriba que dirige Jesús Bastidas.

Los solistas de la noche fueron el experimentado cantante barítono Juan Tomas Martínez; José Gregorio Carmona como tenor; Marelys González como contraalto y Edimar Adán soprano. Todos demostraron ser voces de primer orden.

El concierto tomó su momento culminante en el cuarto movimiento que es la máxima exaltación a la alegría de allí su común denominación, esta obra la más popular de Beethoven por cuanto ha sido cantada popularmente por diferentes interpretes y grupos a nivel mundial. Allí reafirmaron sus cualidades artísticas los solistas de la noche, todos cantantes caroreños muy jóvenes a excepción de Juan Tomas Martínez que es una voz curtida en escenarios internacionales.

La noche su única, la calidad demostrada por los intérpretes instrumentistas, coralistas, solistas y director musical dejó en el sabor de los presentes el porqué Carora es una ciudad musical y donde el talento crece silvestremente. Al final luego de minutos de vivas y aplausos se veían correr lágrimas en los que aun estaban sobre el escenario y los que llenaban las butacas del Teatro Alirio Díaz.