Era una tarde soleada de verano en Vilnius, capital de Lituania, aunque el viento hacía de las suyas, recordando un poco la ubicación geográfica del lugar. Esto, resultó muy útil, especialmente después de la prueba de sonido de la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania, donde los aires caribeños y el calorcito reinante nos trasladaban a otras latitudes. Esa tarde se llevaría a cabo un gran concierto en el hermoso y céntrico patio de la Galería Estatal de Bellas Artes, pues la edición del año 2019 del Kristupo Festivalis llegaba a su fin, y el cierre debía ser por todo lo alto.
Para entrar en contexto debemos recordar que el Kristupo Festivalis es ampliamente reconocido a nivel mundial y uno de los más importantes de la región. Anualmente, el festival convoca a grandes artistas de todo el orbe, principalmente en verano donde llevan a cabo una actividad ininterrumpida, aunque durante todo el año organizan eventos y conciertos especiales. Si algo caracteriza al festival es la diversidad y la directora artística, Jurgita Murauskiené, confiesa su gran pasión por la música y la cultura latina.
 
Es por eso que escogió cerrar el festival con una combinación que nunca había sonado en tierras lituanas: la Salsa Sinfónica. El proyecto como tal nació de la inspiración del venezolano Ricardo Luque, quien es fagot solista de la Filarmónica de Zagreb y desde hace años ha promovido el género caribeño en Croacia y los demás países de los balcanes, creando este programa que une el rigor de la Orquesta Sinfónica con el sabor de los ritmos tropicales y obteniendo numerosos éxitos junto a distintas formaciones europeas. Para el concierto en Lituania se contó con la presencia de la Orquesta Sinfónica Nacional de Lituania, a la cual se le sumaron varios músicos latinos que aportaron el sabor necesario para la incursión en este género.
El Kristupo Festivalis en Lituania llega a su final e incluye sabor venezolano
El Kristupo Festivalis en Lituania llega a su final e incluye sabor venezolano
El Kristupo Festivalis en Lituania llega a su final e incluye sabor venezolano
Al piano estuvo Lázara Cachao, hija del legendario contrabajista cubano Cachao López, y en cuya forma de interpretar el instrumento se puede sentir la vena musical que le viene de una familia de numerosos músicos cubanos. Como timbalero y principal percusionista estuvo Lázaro Hierrezuelo, destacado músico cubano radicado en Eslovenia, y completaron el equipo el bajista Nelson Moy y los percusionistas Yeisonth Louis, Laura Perozo y Sergio Cabezas, todos venezolanos.
 
La cubana Olvido Ruiz y el ya mencionado Ricardo Luque fueron las voces solistas que deslumbraron por su musicalidad, alegría y brillantez, entregando momentos memorables para todos los asistentes, quienes se deleitaron con grandes éxitos de la Salsa y distintos géneros caribeños como el Mambo, el Cha Cha Cha, el Bolero, el Son, etc., generando un ambiente sumergido en diversas emociones que sorprendió al público lituano de principio a fin. La labor de los solistas generó críticas muy positivas y una emocionante reacción del público.

Hay que destacar también el trabajo de las lituanas Silvija Pankünaité-Micuté, Eglé Gadeikyté y Algé Matekünaité, quienes realizaron una labor impecable en los coros, logrando captar la esencia de la música latina con mucha solvencia..Y en español!

Al frente de todo este gran conglomerado musical estuvo el venezolano Gerardo Estrada Martínez, quien no es un desconocido para el Festival ya que dirigió el Concierto de Año Nuevo del año 2018 y mantiene una permanente relación de asesoría creativa con el mismo. Estrada se dedicó a la labor de recrear los ritmos caribeños con la Sinfónica Nacional Lituana, obteniendo un gran resultado por su conocimiento del repertorio y por la dedicación y el respeto con que los músicos lituanos afrontaron el reto. Los arreglos fueron realizados especialmente para este espectáculo por el croata Dubravko Palanovic, aunque también se interpretaron algunas piezas arregladas por el venezolano Eddy Díaz Romero.
 
El Kristupo Festivalis 2019 tuvo un cierre festivo, donde las más de 1500 personas que se dieron cita para escuchar el concierto no pudieron evitar bailar al son de la música que escuchaban. De cualquier manera, los lituanos podrán bailar un poco más y revivir el momento, pues la Televisión Nacional realizó una grabación del concierto que será retransmitida a nivel nacional. Todo un triunfo para nuestros artistas y para la música que nos acompaña en el día a día de nuestras calles.