Violinista apasionado y un gran director de orquesta, Domingo García Hindoyan es la mano derecha del maestro Daniel Barenboim en la Staatsoper Berlin (la orquesta de Ópera estatal). Con una agenda llena de conciertos y grandes estrenos, ocupa todo su tiempo. Los viajes por toda Europa son frecuentes, pues las orquestas de Francia, España, Austria, Suiza, Alemania e Inglaterra, por nombrar algunas, han sido conquistadas por su talento y su buen tino al dirigir.

Japón no es excepción y este venezolano se luce en esas tierras donde le reciben con aprecio y desde ya le esperan para el 2015. Venezuela Sinfónica –noticiero digital líder, dedicado exclusivamente a presentar el acontecer del mundo sinfónico de nuestro país- entrevista a este maestro que desde niño estuvo inmerso entre violines y atriles, en una Caracas que le fue gentil y a la que extraña, soñando con volver pronto, ojalá no sea sólo para una visita familiar, sino con un compromiso artístico que le permita al público reencontrarse con su batuta en un escenario.

EVELYN NAVAS ABDULKADIR, EXCLUSIVO WWW.VENEZUELASINFONICA.COM

Domingo García Hindoyan

Domingo García Hindoyan

Con tan sólo 34 años Domingo García Hindoyan, de origen sirio-armenio, forma parte de esa generación de directores orquestales venezolanos que hacen vida artística en el viejo continente y suele ser noticia cada vez que una orquesta sinfónica de envergadura difunde en su agenda un concierto bajo su batuta. Su presencia no pasa desapercibida, se ha ganado el interés de los medios de comunicación y del público, tanto en el exterior como aquí, en base a su talento, su arduo trabajo, una constancia de hierro y una sólida determinación, pues aunque la música le viene de familia –es hijo de Domingo García, quien fuera destacado violinista y directivo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela- fue su búsqueda por explorar en nuevas tierras la que le llevó a pisar el suelo europeo para proseguir sus estudios en la Academia Internacional de Violín Kayaleh en Suiza y encaminarse así hacia su actual destino y de paso, conformar una familia junto a la soprano búlgara Sonya Yoncheva, con quien pronto explorará también el arte de ser padre.

Domingo García Hindoyan y Sonya Yoncheva

Domingo García Hindoyan y Sonya Yoncheva

Una inmensa alegría generó su nombramiento como primer asistente del maestro de origen argentino israelí, Daniel Barenboim, en el año 2012, pero se conocen de antes cuando comenzó a tocar en la West East Divan Orchestra, dirigida por el mismo Barenboim. Domingo García Hindoyan tiene una sólida formación académica y de hecho habla cinco idiomas: español, italiano, alemán, francés e inglés.

Daniel Barenboim en un Masterclass

Daniel Barenboim en un Masterclass

La vida en Berlín (Alemania) le mantiene muy ocupado, aún así no olvida sus orígenes, sigue pensando y sintiendo a su país: “Por Caracas siento un gran sentido de pertenencia y hogar, que no siento en ninguna otra parte, cada vez que regreso a mi país, a pesar de los cambios de la ciudad, me siento absolutamente en mi medio. La extraño mucho, sobretodo y sin ninguna duda, por su clima amable y primaveral, la playa cercana y la montaña eternamente presente, geográficamente es de la mejores ciudades que conozco, he tenido suerte de crecer allí. La comida en Caracas es excelente, pero al llegar siempre busco el momento de comerme una cachapa con queso telita”.

Domingo García Hindoyan

Domingo García Hindoyan

De sus inicios en la música, Domingo García Hindoyan cuenta que no podía ser de otra manera. En su casa había 5 violines, una guitarra, un cuatro y hasta un teclado electrónico. “Crecí oyendo a mi padre estudiar y lo acompañaba a los conciertos semanales de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Elegí el violín como algo natural y comencé a estudiarlo desde muy niño. Recuerdo que ensayaba en el asiento trasero del carro cuando mi madre me llevaba al conservatorio y estábamos en alguna de las colas caraqueñas, creo que el destino estaba escrito”.

Tan escrito estaba que sus padres, Domingo García y la abogada Viky Hindoyan, no dudaron en apoyarle para que desarrollara su propia carrera: “Aunque recibí clases de mi padre, mis primeros pasos como violinista fueron en el Conservatorio de Música Simón Bolívar, siendo alumno de Gisela González e Isaura Delgado y realmente nunca olvidaré cuánto luchaban para que pasara el arco derecho y aprendiera a poner bien el codo izquierdo, lo recuerdo a la perfección”, cuenta con gesto de picardía García Hindoyan, quien debutó como solista a los 15 años con el Concierto en Sol mayor para violín y orquesta de Mozart.

De sus gustos musicales durante su temprana juventud recuerda: “En mi casa se escuchaba de todo, especialmente las románticas en español, boleros, música de cine y música clásica de toda época. Yo tuve una edad de fanatismo absoluto por el violín, y escuchaba sólo a los violinistas más antiguos como Kreisler, Heiftez y Rabin, por nombrar algunos, y pianistas como Horowitz y Rubinstein. A mí me gusta muchísimo escuchar el piano”.

En esos inicios tuvo activa participación en la orquesta infantil del Conservatorio de Música Simón Bolívar y luego continuó sus estudios en la Escuela de Música José Ángel Lamas y en la Escuela de Música Juan José Landaeta. A la par de sus estudios fue miembro fundador de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao y a los 17 años gana una audición en la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, tocando al lado de sus profesores: “Esa es la magia de El Sistema, terminas trabajando con quienes te apoyaron e instruyeron”.

A la par de la música, Domingo García Hindoyan durante su infancia practicó deportes, entre ellos el basquetbol durante todo el bachillerato: “Sin embargo, me atraían las ciencias y estuve en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela un par de años. Siempre aprovechando al máximo para estudiar violín en los pasillos del Aula Magna. Sí, fui estudiante de medicina y aún me da curiosidad esa carrera”.

Prosiguiendo sus estudios, continúa en la Academia Latinoamericana de Violín con el maestro José Francisco del Castillo, desarrollando también una carrera como solista en el interior de nuestro país. Fue la necesidad de consolidarse y de experimentar otros caminos en la música, la que le conduce a tomar un avión para cumplir una nueva etapa en Suiza: “Fue completamente mi decisión. Los consejos de mi padre y del propio José Francisco –que eran mis maestros en ese tiempo- fueron de gran estímulo, un invaluable apoyo”.

Con la batuta desde chiquito
Viviendo en Ginebra, Domingo García Hindoyan estudia en la Academia Internacional de Violín Kayaleh y prosigue con los estudios de dirección orquestal bajo la tutela de Laurent Gay en la Haute Ecole de Genève, culminando su período académico con las más altas distinciones del jurado en junio de 2008. Participó en clases magistrales ofrecidas por Bernard Haitink, Jesús López Cobos y David Zinman. Luego fue laureado en el prestigioso concurso Malko International Conducting Competition 2009 en Dinamarca, semifinalista del Concours de Jeunes Chefs d’Orchestre del Festival de Besançon 2009 y finalista del Concurso Internacional de Jóvenes Directores de Ópera Jesús López Cobos 2008.

Domingo García Hindoyan desde entonces ha dirigido orquestas como Deutsche Radio Philharmonie, New Japan Philharmonic, Beethoven Orchester Bonn, Staatsphilharmonie Rheinland-Pfalz, London Philharmonic, Philharmonia Orchestra, Royal Scottish National Orchestra, Orchestre de la Suisse Romande, Sinfonieorchester Basel, Orchestre Philharmonique Royal de Liège, Orquesta del Palau de la Música de Valencia y Staatskapelle Berlin. Igualmente ha sido invitado a dirigir importantes conciertos con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y la Sinfónica Municipal de Caracas.

Domingo García Hindoyan

Domingo García Hindoyan

La pasión por la dirección le viene de una curiosidad infantil: “Me cuentan mi madre y algunos amigos y colegas de la OSV de mi papá, que desde pequeño cuando asistía a los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, mi mirada estaba fija en el director y que me paraba en los pasillos del Aula Magna o de la Ríos Reyna y dirigía durante el concierto”. Así que no le fue un paso difícil. Hoy cuando está en un ensayo o en un concierto, sigue concentrado y atento al mínimo detalle: “para ser eficaz claro y poder hacer música, mantengo los pies en la tierra y el oído alerta. La sensación en los conciertos es diferente, es algo que no se puede describir con palabras, sobre todo porque cambia de concierto en concierto y es más, aún cuando se repita el repertorio”.

Hoy solemos disfrutar de verlo en el escenario con su gran dinamismo, gesticulando con gran pasión a través de hermosas y complicadas obras, que van desde los clásicos hasta otras más recientes, como en el caso de los compositores latinoamericanos: “Los grandes compositores desde el barroco hasta el romanticismo constituyen el trabajo de cada día de un director. Hay entre ellos algunos que son infinitos y en sus partituras cada vez que se estudian se descubren maravillas musicales, estructurales, armónicas, inclusive filosóficas como Mozart, Beethoven, Haydn y Brahms, que son compositores para dirigir toda la vida. Obras como La Flauta Mágica, son de las que hay que pensarlas dos veces antes de hacerlas, pues son muy difíciles. Lo que me atrae de los latinoamericanos es que simplemente me identifico con ellos, las corrientes nacionalistas, la búsqueda y la exploración de los recursos folklóricos latinoamericanos son una mina musical para nuestras orquestas sinfónicas, compositores e intérpretes”.

Sobre los compositores venezolanos guarda aprecio por la obra Santa Cruz de Pacairigüa de Evencio Castellanos y Cantata Criolla de Antonio Estévez y como violinista valora la sonata de Modesta Bor y las obras de Antonio Lauro, uno de sus predilectos: “Viviendo en Europa no tengo aún mucho contacto con los contemporáneos a mí, a excepción de Efraín Oscher, excelente músico y compositor y de quien estrené su concierto de trompeta en Caracas”.

Con tanta actividad en curso, Domingo García Hindoyan con el tiempo quisiera apoyar más al movimiento de compositores latinoamericanos: “Espero poder dirigir muchas obras de nuestro continente, soy amante de la buena música contemporánea. El año que viene estaré debutando con la Orchestre Philharmonique Radio France, con sólo música contemporánea americana en el Festival Presences y allí dirigiré una obra del compositor uruguayo Luis Naon, entre otras”.

Barenboim, un mentor de lujo
El sólo nombre de Daniel Barenboim inspira un profundo respeto en el mundo académico y para el público que sigue la carrera del flamante pianista y director latinoamericano, es quizás la figura musical más determinante del momento. Así que para Domingo García Hindoyan su relación con él ha devenido con el tiempo de más a mejor: “Es mi actual mentor. Lo conocí en 2005 cuando era estudiante de dirección de orquesta y fui a un ensayo suyo como oyente, pero tenía mi violín en la mano, al conocerlo después del ensayo, mis orígenes sirios despertaron su curiosidad y me pidió que audicionara para la Orquesta West-Eastern Divan, constituida por Árabes e Israelíes, en donde fui jefe de fila de los segundos violines por 7 años”.

Una gran experiencia le ha dejado Barenboim, como músico y a nivel personal: “La orquesta West-Eastern Divan, no solo fue una experiencia sinfónica como violinista, sino una escuela de dirección, seguía cada ensayo y asumía mi rol de violinista aprendiendo el arte de dirigir, de ensayar y la filosofía con la que el maestro encara la música”, asevera.

Ahora como primer asistente de Barenboim en Berlín es todo un reto, pues le ha ayudado a preparar todas las óperas y a dirigir algunas de ellas, producciones del repertorio italiano, ruso y alemán, así como también repertorio sinfónico: “Es muy generoso, comparte todo lo que sabe conmigo, no soy solamente su asistente, él se preocupa de que aprenda al máximo, sobre los diferentes estilos, ensayo, técnica y filosofía. En la Ópera de Berlín dirijo producciones mías, soy asistente en todas las del Maestro Barenboim y asistente en los conciertos sinfónicos. Vivo prácticamente en el edificio de la Ópera, cuando llegue al final de mi contrato habré aprendido y dirigido muchísimo repertorio operático, sinfónico y contemporáneo, tomando en cuenta la gran actividad en la opera de Berlín”.

Llegar al cargo de primer asistente fue fruto de una audición delante de la Staatskapelle de Berlín. Al respecto le consultamos sobre qué vio Barenboim en este venezolano: “Él sabía que yo dirigía, pero fue hasta el día que dio una masterclass de dirección a los 3 miembros de la orquesta West-Eastern Divan que somos directores que se interesó más en mi talento”.
Con un mentor tan mediático y llamativo, García Hindoyan prefiere concentrarse en labrarse su propio camino: “Lo mediático es muy positivo hoy día, pero estoy determinado a dejar mi huella con identidad y rúbrica propia”.

Domingo García Hindoyan y Plácido Domingo

Domingo García Hindoyan y Plácido Domingo

La experiencia en la Ópera ha sido fructífera. Ha dirigido La Traviata, Turandot, Hansel y Gretel, Elixir d’amore y otras más, con excelentes críticas especializadas y mucho éxito en taquilla. “Lo que me atrae de la Ópera es la relación teatro y música, orquesta y voz, director musical y director de escena, mundo de dualidad que debe producir una unidad perfecta”. Las salas llenas, inclusive con un público joven y entusiasta, le hacen pensar que sí hay futuro para la música clásica y para la ópera en especial en el viejo continente: “Las grandes Óperas del mundo dedican tiempo, funciones y precios bajos de entradas para los jóvenes. La Scala, tiene la Anteprima para los jóvenes por ejemplo. Yo honestamente veo las salas, (al menos las de Berlín) siempre llenas y en Caracas, Paris y Londres, también. A veces me quedo impresionado de lo caro de las entradas y siempre están llenas las salas. Covent Garden es un ejemplo. Creo que la crisis está en otro lado, en el apoyo financiero hacia la cultura en algunos países europeos, porque algunos líderes no ven la música como algo importante en la sociedad. Pero la relación interprete-público está muy sana”.

Domingo García Hindoyan, Sonya Yoncheva, Rolando Villazón

Domingo García Hindoyan, Sonya Yoncheva, Rolando Villazón

Hoy por hoy, el mundo e la música clásica se ha ido adaptando a las nuevas tecnologías y técnicas de mercadeo, donde artistas de la talla de Lang Lang se han labrado una relación muy exitosa para atraer a un número mayor de público a sus presentaciones. Para García Hindoyan todo ese movimiento comenzó en Alemania con Herbert von Karajan: “Me parece muy positivo siempre y cuando la calidad musical y la ética no se pierdan. Lang Lang viene de un país con más de mil millones de habitantes y su mercadeo y exposición mediática es proporcional a su calidad y a la población de su país”.

Inicio de temporada con una agenda colmada
Domingo García Hindoyan no descansa. Siempre está ocupado estudiando, preparándose, comprometido con la música a todo nivel. Se considera afortunado: “No me gusta hablar de fama, porque hoy en día se puede ser famoso también de manera negativa. Pero para lograr un puesto como intérprete en el mundo musical actual, es importante el trabajo, el sacrificio, todo conjugado con talento. No creo en lo fortuito, porque un golpe de suerte nunca te hará tocar o dirigir bien. Quizás una que otra oportunidad llega por tener un golpe de suerte y estar en el lugar y momento adecuado, pero eso es una cosa, luego esa oportunidad hay que aprovecharla y eso sólo ocurre gracias al trabajo”.

Sobre las experiencias más cautivadoras que haya vivido en un escenario, García Hindoyan nos recuerda que son muchas: “Como músico de orquesta siempre disfruté de la inspiración de músicos como Barenboim, Abbado y Haitink, quienes transmiten algo muy especial cuando dirigen. Como director no hay nada más cautivador que sentir que la orquesta y el director piensan igual y vamos todos en la misma dirección musical durante el concierto”.

Para el último trimestre de este 2014 ya tiene compromisos que le harán tomar varios aviones: “Tengo una participación importante en la temporada de la Ópera de Berlín, con La Traviata, El Barbero de Sevilla, The Rake Progress, el Ballet La Consagración de la Primavera y compartiendo la nueva producción de Tosca con el maestro Barenboim. ¡Estaré 23 veces en la fosa de la Ópera de Berlín esta temporada!”. Adicionalmente, será director invitado de las orquestas London Philharmonic, Philharmonia, Lausanne Chamber Orchestra, Orchestre Philharminique Radio France y Mozarteum Salzburgo, entre otras.

Todas grandes orquestas con maravillosas historias: “De las experiencias más extraordinarias que puedo contar sería con las orquestas inglesas, pues tienen una capacidad de lectura increíble. He dirigido Philharmonia de Londres con un repertorio complicado y largo y solo un ensayo general el mismo día del concierto. El resultado fue increíblemente bueno”.

Pero su relación con las orquestas venezolanas no las deja de lado: “La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela realmente es una maravilla, porque es una orquesta de una gran personalidad, con un sonido único, es como un cuarteto de cuerdas que toca junto desde que sus integrantes tenían 10 años de edad. Se conocen a la perfección. Esa energía, fuego y pasión levanta las salas mundiales con justa razón”.

Trabajar con los músicos venezolanos para García Hindoyan es motivo de orgullo y admiración. “En Venezuela hay muchas ganas de hacer música, pasión, curiosidad y sed de mejorar siempre, no hay límites de trabajo en pro de la música”.

Otros músicos que le atraen son los japoneses, pues dirigió en Tokio y Sapporo y la relación fue tan buena que ya le programaron una visita para diciembre de 2015: “La disciplina, el entendimiento de la música y el respeto por la música que ellos tienen, despierta gran admiración. Estoy impaciente por regresar a Tokio en el 2015”.

Domingo García Hindoyan en un concierto en Japón

Domingo García Hindoyan en un concierto en Japón

Domingo García Hindoyan, con tanto trabajo, logra relajarse leyendo y siente una gran atracción por la literatura latinoamericana moderna, en especial por las obras de García Márquez y Vargas Llosa: “Tengo muchos y me es difícil citar uno solo, pero La Fiesta del Chivo cuando lo empecé no lo pude dejar, porque me interesa mucho la política latinoamericana, por otro lado el Amor en los tiempos de cólera, el cual me voy a releer pronto. Tengo muchos libros a mano y cuando me escapo de las partituras aprovecho. Ahora que estoy por dirigir nuevamente Tosca, en mi mesa está una biografía de Puccini y otro libro con cartas de Puccini. Y hace poco me leí de nuevo en uno de mis vuelos a Japón, Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Con su reciente muerte lo he retomado un poco”.

García Hindoyan consigo lleva su Ipod y su Iphone y es muy activo en redes como Youtube y Spotify: “Escucho de todo absolutamente, sin límites a excepción del Heavy Metal y el Reggeton”. Y aunque está en las redes sociales, en Twitter (@DGarciaHindoyan) y Facebook, considera que hay que saber usar la nueva tecnología: “Creo que ayuda a aprender y a crecer siempre que sea mesurada y esté acompañada del contacto cara a cara y de un libro de papel. Tiene también algo de invasivo, lo cual hay que evitar”.

Con tanto ajetreo y la nueva familia que acaba de conformar junto a su esposa, Sonya Yoncheva, quien es una soprano muy requerida en los escenarios europeos y americanos como el Metropolitan de Nueva York, Covent Garden de Londres y ha sido fichada por Sony Classical con contrato de exclusividad, esperándose el lanzamiento de su primer CD este año con un repertorio-homenaje a la Belle Époque parisina, García Hindoyan cuenta: “Nos va muy bien con las agendas porque siempre hay días libres, tendremos períodos trabajando en la misma ciudad o ciudades vecinas. Yo intento liberarme para escuchar sus premieres y ella mis conciertos. Nos apoyamos mucho trabajando en casa”.

Domingo García Hindoyan aún tiene muchos sueños por cumplir y se mantiene con un cable a tierra: “Estoy dedicado a lo que me gusta y sólo deseo poder continuar por mucho tiempo, manteniendo siempre la pasión y la curiosidad”.

No ha visitado Venezuela en lo que va de año: “Mi costumbre es estar en Caracas dos ó tres veces al año, para el 2015 espero retomar ese ritmo y ojalá que el debut de Sonya en Latinoamérica sea en Caracas”.

Sobre la música de nuestro país, García Hindoyan comenta: “En Venezuela tenemos un futuro musical que es muy positivo, porque viene desarrollándose a un ritmo imparable e independiente de otras circunstancias. A los jóvenes músicos les digo que el mayor reto es seguir siendo creadores, intérpretes y alejarnos de imitaciones. Es difícil cuando se tienen tantas referencias y tanta tecnología hoy en día, pero hay que buscar la identidad y firma propia”.