El compositor y saxofonista Pedro Iturralde (Navarra, 1929), uno de los grandes maestros del jazz en activo, ofreció ayer una clase magistral en el Campus de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), donde repasó su obra a través de su vasta experiencia profesional y sus colaboraciones con otros maestros del mundo de la música y el cine; y por la noche protagonizó un concierto en los jardines del campus con la formación Pedro Iturralde Quartet, compuesta por el propio Iturralde, al saxo y clarinete; Richie Ferrer, al contrabajo; Daniel García, a la batería; y Mariano Díaz, al piano.

Vía: www.huelvainformacion.es | Texto y video: E.LLOMPART, LA RÁBIDA

Hace apenas cinco meses, Iturralde fue homenajeado por la Sociedad General de Autores y Editores, que recordó el valor de su figura como músico con una serie de actos conmemorativos que pusieron de relieve facetas de este autor fundamental del jazz español. Así, recibió la Medalla de Honor de la SGAE, se inauguró una exposición sobre su vida y obra, un ciclo de conciertos y un maratón de películas para las que compuso la banda sonora.

-¿Cómo ha evolucionado el jazz patrio desde que usted inició su andadura?

-Yo empecé muy joven, con una formación clásica, en la banda de mi pueblo y con mi padre, que era un músico nato pero de profesión molinero. Cuando vio que iba a dedicarme a la música me lo desaconsejó, él se opuso pero aquí ando todavía. Empecé a tocar en el baile y lo que se tocaba era jazz. Entonces no había que improvisar, no era como ahora, pero sí tenías que sentirlo e interpretarlo como era. Provenía del jazz tradicional de Nueva Orleans y después llegó la épocaswing y empecé a tocar el clarinete.

-Hoy día no es habitual encontrar a saxofonistas que lo toquen.

-No. Y sin embargo, el clarinete fue importantísimo, como el trombón o la trompeta. Y después, cuando llegaron el jazz moderno y las big bands, ya no querían ni ver a este instrumento.

-¿Qué queda de aquel joven?

-Tengo una obra que la hice, cuando ya sentía un compositor dentro de mí, a los 18 años. Me contrataron para una gira por Lisboa, Tánger, Argel y el Líbano y yo no hubiera vuelto pero me tocó hacer la mili y no pude quedarme. Escribí entonces una obra que la edité en Paris y que se llama Lisboa, Casablanca, Argel y Retorno y en la misma, según yo he analizado, está patente la lucha entre el músico de jazz y el clásico. Mi padre era músico clásico y el jazz no le gustaba. A mí me gustaba muchísimo de muy joven especialmente la música romántica -sobre todo Chopin- y después he seguido, con Stravinsky. Ya después los músicos contemporáneos, lo siento mucho, pero no me gustan.

-¿Cómo afectan las nuevas tecnologías, en el ámbito de la difusión, al jazz?

-El músico de jazz no lucha para que le escucha más gente, todo lom contrario. Hubo una época que yo creo que ha hecho bastante daño. Hubo músicos de jazz, incluido Miles Davis, que detestaban al público y pensaban que no entendían nada. Hasta tocaba a veces de espaldas.

-¿Cree que el jazz debería acercarse más a la gente? Sigue siendo una música minoritaria, ¿no cree?

-Hubo una época en la que sí. El jazz detestaba a la gente casi y tampoco quería a las cantantes. Esto ha cambiado. A veces las cosas cambian para mejor y otras veces a peor.