La larense Mafer Bandola inició hace tiempo una búsqueda de sonidos en el que los puertos y los aeropuertos los definen los dioses de la música. En una de esas paradas, conquistó los llanos colombianos como soberana de su instrumento en un festival de música criolla

La bandola colombiana tiene una reina venezolana
Por Várvara Rangel Hill | ESPECIAL PARA @VZLASINFONICA

Este 2018 la joven María Fernanda González se coronó reina de la bandola llanera, un título que conquistó por primera vez una venezolana en los llanos orientales de Colombia, en el XXVI Festival Internacional de la Bandola Llanera Pedro Flores, en Maní, en el departamento del Casanare.  

Esta joven nacida en Lara y criada en Portuguesa demuestra que sabe dominar las cuerdas: También toca cuatro y se ha destacado en la ejecución del violín. Mafer Bandola, nombre por el que es más conocida,  trabaja por ahora entre Colombia y Estados Unidos, y no tiene fecha de regreso a Venezuela mientras se dedica a investigar sobre su instrumento en tierras neogranadinas.

La criolla forma parte de La Dama proyect, integrado por otras tres jóvenes artistas de la música de Colombia, Brasil y Estados Unidos. Con esta agrupación, González realiza giras por diferentes países en los que dictan conferencias sobre el empoderamiento de las mujeres en la industria musical, facilitan talleres, promueven su primer disco y preparan el segundo.

En el mes de marzo de este 2018, La Dama proyect tiene previsto hacer una gira por Caracas y Valencia, para luego regresar a tierras colombianas y despegar nuevamente a Inglaterra, Estados Unidos, Países Bajos, Canadá, Islas Canarias y culminar el año en Australia.  Hace tiempo que Mafer Bandola inició una búsqueda de sonidos en el que los puertos y los aeropuertos los definen los dioses de la música. En esta entrevista con Venezuela sinfónica, cuenta una de las historias de su diario de viajes.

 -¿Cómo llegó a participar en este festival en Colombia?

-El festival se llama Festival Internacional de Bandola Llanera Pedro Flores, que se realiza en Maní, en el departamento del Casanare. Aproximadamente, tres años atrás, vi en Youtube el video de unas mujeres tocando bandola y eso es algo que siempre estoy tratando de estudiar, para conocer quiénes son las mujeres, las jóvenes o las niñas que incursionan en la ejecución de nuestros instrumentos tradicionales. Conseguí este video que era sobre las Reinas de la bandola, en el que hablaban de este festival, donde la técnica que se evalúa solo se maneja en Casanare, la técnica casanareña, específicamente maniceña. Así que con mucho interés comencé a ver estos videos y resulta que anualmente publicaban videos  de este festival. Quería saber más y conocer de este festival de bandola llanera y de baile tradicional de joropo. Luego de una gira por tres meses por Estados Unidos con La Dama Proyect, llegué a Colombia en noviembre (de 2017), donde decidí quedarme para investigar la técnica y viajar a los llanos orientales de Colombia, primero a Villavicencio y finalmente, a Maní, para investigar la técnica de la bandola maniceña.

Estudiando con diferentes bandolistas (colombianos), uno de ellos, fue Alejo Cordero, de Villavicencio, conocí el repertorio que son más de 30 diferentes golpes llaneros, con una técnica diferente, que se tocan en los llanos colombianos y que no conocía. Primero, era para investigar y como sabía que el festival era en enero, y aún iba a estar en Colombia, decidí ir a investigar. Pero mi amigo bandolista me dijo que compitiera para tener acceso a otros ejecutantes. El festival evalúa bandola criolla masculina, bandola criolla femenina, bandola libre, contemporánea, moderna y baile tradicional. Quise competir en el estilo de bandola criolla femenina para ejecutar esta técnica criolla y el repertorio de Maní. Así viajé desde Bogotá a Villavicencio, donde investigué todo el mes de diciembre para competir en enero”, rememoró.

-¿Con qué piezas, estilos, ganó este certamen?

-En el festival se evalúan tres momentos. El primero, es una noche de presentación donde se toca un tema libre o instrumental durante cuatro minutos para demostrar los golpes del joropo colombiano que se dominan. Esa noche, toqué tres golpes (el corrío, el lamento y otro que no recuerdo). A la mañana siguiente, te evalúa un jurado de forma privada, con la participación de tres bandolistas importantes. 

La bandola colombiana tiene una reina venezolana
La bandola colombiana tiene una reina venezolana
La bandola colombiana tiene una reina venezolana

En la noche dieron la calificación de los finalistas. Participé junto a seis mujeres bandolistas y en la última noche pasamos solo tres, competí con las ganadoras de ediciones anteriores, Denixa Hernández (2015-2016) y Diana Guayabo (Ganadora desde la primera edición hasta 2014). El reglón femenino del festival solo tiene seis años con esta categoría, anteriormente solo competían hombres. Es importante recalcar esto, porque es la primera vez que compito en un festival donde se le da participación a la mujer en la ejecución de la bandola tradicional.

Entonces, la técnica fue la maniceña, con tres golpes criollos, ante el jurado toqué un tema sacado por sorteo de un sombrero pelo e’ guama, me emocionó leer mucho el papel porque me tocó quirpa, adicionalmente corrío y que abriera con un pasaje. El pasaje venezolano que escogí fue Fiesta en Elorza, que le gustó mucho al jurado, me di cuenta que la música venezolana es muy apreciada en los llanos colombianos, nuestros artistas son muy respetados en Colombia. En la noche, cambié algunos golpes y esa noche me coroné como reina de la bandola llanera 2018. Fue una experiencia muy hermosa, aunque no había un público venezolano que aplaudiera, porque solo estaban cuatro venezolanos que competían en los otros renglones (una pareja de bailadores, un bandolista y un maraquero), de resto, eran colombianos que también me aplaudieron”, mencionó la joven.

ENTRE LO POPULAR Y LO ACADÉMICO

-¿Qué edad tiene y cuando comenzó a tocar la bandola?

-Tengo 27 años, en junio cumpliré 28. Comencé a los ocho años así que este año cumpliré 20 años tocando bandola llanera. Ha sido una experiencia maravillosa este instrumento de la bandola porque ha sido un constante aprendizaje y de toma de retos, de reinvenciones y de toma de decisiones en el camino como músico. Comencé a tocar bandola llanera en Guanare, con el maestro Carlos Hidalgo. Estuve desde los ocho  hasta los 16 años tocando bandola. Comencé a los 12 años en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles, en el Núcleo Los llanos, en Guanare, en la fila de los primeros violines. Formé parte de la Sinfónica de Los Llanos de Guanare, y ese conocimiento me sirvió para enriquecer mi conocimiento de la bandola llanera, porque la aprendí por tradición oral, por guataca, imitando los sonidos y los movimientos de las manos de mi maestro. Con el estudio en el Sistema y la orquesta aprendí a leer partituras, solfeo, historia de la música.

-¿Comparte la ejecución de la bandola con el cuatro? ¿Prefiere solo la bandola? ¿Por qué?

-Este año me estoy comprometiendo a profundizar mi trabajo con el cuatro, para poder explicar mejor lo ritmos, las cadencias, el acompañamiento de la bandola llanera, porque mi experiencia de la bandola no ha sido solo por los caminos de la música tradicional, me ha tocado explicar ritmos, el acompañamiento de otros instrumentos que puedan conectarse con la bandola, que es un instrumento muy versátil en cualquier espacio de la música, o las artes en general, como solista o como acompañante. La ejecución del cuatro termina de facilitar nuestra música tradicional  en otros espacios y me sirve para tener un cable a tierra en el acompañamiento con la bandola.

PORQUE LAS MUJERES TIENEN SABOR

-¿Qué tan difícil es dedicarse a un instrumento en el que siempre han resaltado los hombres?

-Difícil no es dedicarse al instrumento como mujer en la ejecución de lo tradicional. Lo difícil es mantener la credibilidad en la ejecución, porque lo que llaman  la sapiencia de los hombres termina imponiéndose, como si la mujer no fuese capaz de tocar así. Recuerdo que a los ocho años, cuando estaba comenzado con la bandola, había un grupo de jóvenes bandolistas, a quienes escuché ejecutando un joropo muy recio, me acerqué y les dije que quería tocar como ellos, y me dijeron que no iba a sonar igual porque ellos eran hombres y yo mujer, que no me iba a sonar la bandola como le suena a un hombre. Desde ahí, comencé cuestionar muchas cosas,  y sigo estando expuesta a comentarios en los que se subvaloran las capacidades de la mujer en la ejecución instrumental, cuando solo somos seres humanos con capacidades. Ese debería ser el argumento bajo el cual se evalúa el trabajo de las mujeres en la industria musical. A veces, el comentario contra las mujeres vienen por lo estético, por cómo está vestida, de cómo anda maquillada o luce su cabello. No es la misma vara, el reconocimiento,  con el que se evalúa a un hombre. En este festival de Maní escuché a un cultor decirme que si el hombre tiene la técnica la mujer tiene el sabor. Esto da para concluir que cada uno de nosotros somos diferentes y buenos. Lo difícil es construir la credibilidad, mantenerla y que no haya espacio para denigrar ni descalificar el trabajo de la mujer en la industria musical.


Mafer se reconoce como feminista, una músico activista, que trabajo por  “el empoderamiento de las niñas y las jóvenes con nuestros instrumentos tradicionales”.  


-En declaraciones a otros medios, dijo que volvería a Casanare, para continuar su investigación de “30 golpes” en los llanos colombianos ¿Qué busca? ¿Esta investigación forma parte de un estudio más grande?

Vuelvo a Casanare, porque quiero seguir investigando los golpes. Ser ganadora de un festival de una región que tiene una historia musical y cultural muy extensa hace que te comprometas con esa cultura. Y tengo que conocer mejor la técnica y el repertorio, ese es mi compromiso con el festival. Ahora, mi compromiso con la bandola es el de reconocer todo lo que se hable de ella, la mayor cantidad de información, la mayor cantidad de repertorio, técnica, ejecutantes. Es la búsqueda personal que tengo, que la bandola sea tan reconocida en el mundo como la guitarra, esa ha sido la tarea también de otros músicos venezolanos, el reconocimiento de nuestros instrumentos ante el mundo. Tengo el sueño de hacer una publicación con todas mis investigaciones hechas con la bandola. Pero por ahora, es un registro personal. Estas experiencias las comento en conferencias, talleres y conversatorios en países como Estados Unidos y en la gira con La Dama proyect, con la que doy clases magistrales del instrumento.

-El cuatrista Jorge Glem se ha empeñado en demostrar la versatilidad del cuatro solista ¿usted persigue el mismo objetivo con la bandola llanera?

-Admiro mucho el trabajo de Jorge, todo el apoyo que ha tenido y la proyección que hace. Por mi parte, hago lo mismo, al promover a la bandola llanera en cualquier parte del mundo, hay que construir un discurso más sólido del instrumento, desde su estudio, para hacerlo más accesible. Y tratar de introducir a la bandola la mayor cantidad de géneros y esquemas musicales posibles. Efectivamente, trabajo en la misma idea de Jorge desde espacios y momentos diferentes. Como lo he dicho otras veces, mi sueño es ser embajadora de la bandola en el mundo.