Vía: Elclubexpress.com/blog | Por ROCÍO PONCE

Toni Zenet suena a tarde de lluvia con ganas de llorar, pero también sabe al recuerdo del primer beso y huele como la cama que no volverás a compartir. Lo llaman el crooner andaluz y está girando con Soñar contigo, un disco que recopila lo mejor los tres anteriores (Los mares de China, Todas las calles y La menor explicación). Verle es sufrir un viaje en el tiempo, a un club de jazz neoyorkino de los cuarenta impregnado por el humo donde se sienten los instrumentos en su máxima expresión y donde sobre el escenario no hay un cantante, hay un intérprete.

ElClubExpress: ¿Es positivo que mucha gente crea que vuestros temas son versiones de clásicos?
Zenet: Les pasa eso un poquito por el sonido, por el estilo y la forma de cantarlos. Luego, cualquiera que preste atención se da cuenta de que el lenguaje es muy actual, con giros gramaticales de hoy en día. Es cierto que nosotros queremos recuperar esa serie de sonidos, por ejemplo, un violín de Nueva Orleans para que aporte un dato más a nuestras canciones.

¿Se puede pensar que lo clásico es mejor valorado?
Creo que sí, en cierto modo, ha habido épocas que aún no se han digerido todavía y de alguna manera son referentes musicales y se vuelve a ellos buscando una identidad cultural. Nos gusta la música jazz negra de los treinta, cuarenta y cincuenta.

Es efectivamente el jazz la base de vuestro estilo musical, pero jugáis con otros géneros
La alfombra donde descansa nuestra música es el puro jazz y eso nos permite hacer un lenguaje flexible con sonoridades de otros géneros, lo que hace que suene diferente. Buscamos dar protagonismo a cada instrumento en su canción. Por ejemplo, ocurre con la trompeta en la balada “Contigo”, que suena muy Chet Baker, muy Nueva York de los cincuenta o sesenta. En ese sentido buscamos una línea dramática, un acompañante para la voz.

Tango, bossa nova, fado, boleros… ¿Hay algún género intocable?
Le tengo mucho respeto a dos géneros, que para mí son superiores por definición y que son los más complejos que ha creado el ser humano. Son el flamenco y la ópera. Aunque me he criado en el flamenco, en la vida se me ocurriría cantar una bulería.

Pero todo lo demás sin miedo
Sí, las posibilidades de mi voz y mi tesitura hacen que pueda abordar otros géneros como un niño, jugando con ellos de nuevas…

¿Es este recopilatorio un escaparate de lo mejor de tus primeros tres discos para relanzarlos?
Todos los días hay alguien que nos conoce y eso es fantástico. Bien por el boca a boca o por lo que sea, pasan a ser de nuestra parroquia, tanto aquí como al otro lado del charco. Hacer la recopilación fue algo práctico, teníamos que ir a México y hacerlo con una tarjeta de presentación de tres discos se hacía muy pesado. Pensamos que sería más interesante recopilar los tres. La idea era para llegar al mercado mexicano, pero también hemos notado efecto rebote aquí.

¿Ser la banda sonora del anuncio de Loewe, protagonizado por la top Linda Evangelista por las calles de Madrid, os ha ayudado?
Este tipo de promociones ayudan muchísimo. Son empujones, como cuando estábamos en la cuña de la serie “Anatomía de Grey” y se preguntaba la gente que quién era el que cantaba eso. En el caso de Loewe ocurre con gente de otros países debido a su promoción internacional.

¿Cómo os afecta la crisis de la industria?
Nos podemos dar con un canto en los dientes, pero sí que se nota mucho. Por el hecho de pagar el 21% de IVA, que es terrorífico. Nos alquilan los teatros y si luego tienes que pagar gasolina, comidas, hoteles… más el IVA hace que si el artista se arriesga y en lugar de llevar 800 personas lleva 300 acaba debiendo dinero. Este gobierno no ha querido darse cuenta o no quiere ver que con nosotros se mueven otros sectores, esos gremios se paran si nosotros dejamos de trabajar. Si ponemos cara la entrada, la gente no va y si la ponemos a 5 euros, no ganamos nada. Al final se recauda menos y eso lo está viendo Montoro. Hay otros países de los que aprender, medidas que dan agilidad al sector, como el IVA progresivo. No un IVA de castigo donde como empresario no te puedes arriesgar.

Esto de ser el crooner andaluz dices que es por la estética de la banda
Pones una banda de jazz, un traje de tres piezas, un sombrero y evidentemente… Es la referencia que tenemos todos… Me gusta mucho la estética retro y eso aporta visualidad a lo que hacemos y como público te transporta.

¿Se ha convertido ese look en tu segunda piel?
Tengo varios trajes y les voy dando salida, voy comprándome trajes nuevos… De diario también voy con americanas, mi buena colección de sombreros…

¿Sabes cuántos tienes?
Pues un montón. Ya tengo que ir buscándoles sitio en sombreras porque no me caben, para no acabar con las paredes forradas.

¿Hay alguno especial?
Muchos, por las personas que me han regalado algunos maravillosos. Conservo uno de mi abuelo… Cada uno tiene su historia, a parte de los que me compro por capricho o los que me regalan los fans.

¿Y si te llamase Hollywood?
Encantando, fantástico. Me comería una tortillita de papas con Antonio Banderas y vuelta a casa. No me cierro a ningún proyecto cinematográfico. Aunque la verdad es que hace poco iba a hacer un papel histórico que me encantaba y tuve que rechazarlo porque el rodaje era justo durante los días de promoción inamovible que teníamos en México. No pudo ser, me quedé con las ganas, tengo que hacerlo compatible.

Hablando de personajes históricos… ¿Qué quedó en ti de aquel joven Picasso que interpretaste en 1993 para la miniserie de Juan Antonio Bardem?
Cuando uno interpreta un personaje le das algo de ti y algo de él se queda en ti. Evidentemente es una versión que uno hace de tal personaje, mi propia versión de Picasso. Además de saber cómo apoyaba las manos en la cintura, su corporalidad, al final le aportas algo de tu personalidad.

¿Qué tenéis en común?
Tenemos una condición muy parecida, lo vi cuando me fijé en las fotos y en los rodajes que había de él, somos un poquito saco de pulgas a la hora de movernos. Pequeños e inquietos, que parece cola de lagartija. Eso viene de la corporalidad, yo soy un poco bichillo, con un temperamento físico parecido.

Y también artistas polifacéticos, hay poco que no hayas probado
Sí, salvando las distancias con el gran maestro. Mucha inquietud por el arte, lo mismo nacimos bajo la misma influencia lunar.

Aunque tu look evoque el blanco y negro, tú música no es blanca ni negra, sino todo lo contrario
Es cierto, igual nos gusta el blanco y negro para no distraer la atención y dar ese halo de antiguo, pero es verdad que la música no es blanca ni negra, sino que es todo color, como Sevilla.

¿Cómo van los preparativos del nuevo disco?
Ya tenemos canciones nuevas y tenemos la intención de meternos a grabar de aquí a mayo. Me apetece mucho trabajar con los colegas cubanos y con sonoridades de viejos autores cubanos, sería un bombazo.

¿Cuál es la historia creativa de un tema de Zenet?
Generalmente Javier Laguna hace la letra y nosotros buscamos con ella ya el sonido y la melodía con Jose Taboada. Javier escribe de lo que le da la gana, me va mandando cositas, pero poco, porque cuando empieza va como un cañón. Él trabaja muchísimo las letras, es muy perfeccionista y se puede tirar meses con una canción. Cuando nos llega al resto ya tenemos la mitad del trabajo hecho, el sentido está avanzado y por ahí tenemos que ir.

¿Y sale tu vena de actor cuando interpretas esas letras?
Sí, de alguna manera, pero me dejo llevar por historias muy interesantes, algunas autobiográficas, pero siempre universales y que te tocan. No solo hablan del amor ñoño, hay algo detrás, lecciones de moral en el mejor sentido de la palabra, hay ética, esperanza, desidia de lo que uno debe hacer y lo vas dejando pasar… Todos nos sentimos identificados porque sus letras hablan de la condición humana.

“El lenguaje tiene muchas formas de existir y hacerlo en la música es una de ellas”

Te gusta mucho leer el diccionario, ¿sientes de algún modo que los cantantes tenéis la responsabilidad de cuidar el lenguaje? Hace tanto daño el reggaeton en ese sentido…
Bueno, no sé si tenemos esa responsabilidad, lo que está claro es que el lenguaje tiene muchas formas de existir y hacerlo en la música es una de ellas. Nuestra forma es un castellano muy clásico, con algún giro de nuestro tiempo y nuestro sitio, pero generalmente es universal y por eso llegamos bien a México, Argentina… Estamos jugando con uno de los instrumentos más maravillosos que es el lenguaje.

Cuentas que cuando eras pequeño jugabas al Festival de Eurovisión, ¿irías actualmente?
No lo creo, ese tipo de líos me ponen ahora muy nervioso. Cuando comenzábamos con la banda SUR S.A. cualquier exposición a los medios era buena y llegamos a entrar a los concursos preliminares. Pero ahora, con Zenet, no creo que fuera aunque muchos me dijeran que soy tonto, pero siento que voy por un caminito determinado y mejor no mezclar churras con merinas.

¿Qué te mueve por dentro?
Me emociono con cualquier cosa. Cualquier película me puede poner los ojos como dos vidrieras. O una escena en la calle de alguien que pide, una madre con su hija… Me emociona lo bonito, lo triste… Muchas cosas a lo largo del día. Lo bueno es tener el corazón abierto a que te pasen cosas porque si nos endurecemos nos hacemos de piedra y las antenas del ser humano tienen que estar muy abiertas a lo que sucede en el exterior.

¿Seguís con esa filosofía de que ensayar es de cobardes?
Hacemos un ensayo con temas nuevos, un día entero habiendo mandado las partituras previamente a los músicos. Yo les voy dirigiendo de cómo quiero que queden las cosas y se reajustan. Una vez que llegamos al estudio, se remata la faena, pero con ese único día detrás. Y con eso vamos hacia adelante toda la temporada.

Sois de los que piensan que hay que darle libertad a la música, no todo dan medido
Sí, de hecho de nuestros conciertos nunca hay uno igual que otro, hay espacios abiertos para la libertad.