Vía: cultura.elpais.com | RODRIGO FERNÁNDEZ

La cantante de ópera se convirtió en 1964 en solista del teatro Bolshói de Moscú

La famosa mezzosoprano rusa Yelena Obraztsova falleció el lunes pasado en una clínica alemana a los 75 años. Sus restos fueron repatriados y sepultados el jueves en el cementerio moscovita de Novodévichi.

“¡Adiós, mi querida Carmen!”, con estas palabras despidió Plácido Domingo a la que fue su pareja en la escena, principalmente en los años setenta. Juntos cantaron la ópera de Bizet en Barcelona, Madrid, Marsella y Viena. La última vez que cantó con Obraztsova fue en 2004 en el Teatro Real de Madrid, en la ópera de Chaikovski La dama de picas. José Carreras también fue pareja de Obraztsova en Carmen y, el día del entierro de la diva rusa, el tenor español, que cantaba en el Mariinski de San Petersburgo la ópera El juez (música del austriaco Christian Kolonovits y libreto de Angelika Messmer), le dedicó a ella su actuación.

España estuvo en los inicios de la fama internacional de Obraztsova: en 1970 ganó el concurso Francisco Viñas, en Barcelona, y cantó a menudo en el Liceu. Después de su triunfo en el Viñas, Obraztsova tomó lecciones con la famosa Conchita Badía. “Me enseñó a cantar la música de Granados y de otros compositores españoles”, recordaría Obraztsova, quien le dedicó a su maestra y amiga el Concurso Internacional de Música de Cámara de Jóvenes Cantantes que organizó en 2014.

Yelena Obraztsova había nacido el 7 de julio de 1939 (1937, según algunas fuentes) en Leningrado (hoy San Petersburgo); sobrevivió el asedio nazi de la antigua capital imperial en la Segunda Guerra Mundial y fue evacuada a Ústiuzhna, pequeña ciudad de la provincia de Vólogda. De niña, entre los años 1948-1954, cantó en el coro del Palacio de los Pioneros de Leningrado, pero se convirtió en cantante gracias a la tenacidad de su madre, que la obligaba a ir a clases de música. Después, ya enamorada del canto, tuvo que ir contra la voluntad de su padre, que quería que siguiera la carrera de radiotécnica; él mismo era un ingeniero aficionado a la música y tocaba el violín. En 1958 ingresó en la facultad preparatoria del conservatorio Rimski-Kósakov de su ciudad natal y cuatro años más tarde ganó su primer concurso nacional. Se diplomó en 1964 y el mismo año se convirtió en solista del teatro Bolshói, de Moscú, y junto con la famosa compañía rusa realizó su primera salida al extranjero: debutó en La Scala con un papel secundario (el de gobernanta) en La dama de picas.

Después vino su triunfo en el concurso Viñas de Barcelona y cinco años más tarde se consolidó como estrella mundial durante la gira del Bolshói en Estados Unidos: en el Metropolitan deslumbró en la ópera Borís Godunov en el papel de Marina, especialmente al final de su dúo de amor con Grigori (que interpretaba Vladímir Atlántov). En 1975 fue invitada también a abrir la temporada de la Ópera de San Francisco, donde interpretó el papel de Azucena en El trovador, de Verdi, junto a Pavarotti y Sutherland. Cantó en los más prestigiosos teatros del mundo y con los mejores solistas internacionales. Mimada del régimen soviético, al que siempre apoyó, recibió las más altas condecoraciones de la URSS.

Fue profesora, directora de la ópera del Mijáilovski de San Petersburgo e incluso hizo teatro dramático actuando bajo la dirección del excéntrico y famoso Román Viktiuk. Sus últimas apariciones públicas Obraztsova las hizo en otoño de 2014 en calidad de presidenta del jurado del concurso televisivo Gran ópera, junto al austriaco Ioan Holender —actual consultante de la Metropolitan Opera, quien fuera director de la Ópera de Viena por más de 18 años—, Dmitri Bertman, director de la Ópera Helicón de Moscú y Galina Kalínina. Padecía de leucemia y falleció de un paro cardiaco en la clínica de Leipzig donde estaba en tratamiento.