Vía: musicaclasicaba.com.ar | Por Por Nicolás Gagliani

Yamandu Costa es sin duda uno de los guitarristas más destacados del momento. Siguiendo sus pasos por las redes sociales podemos ver que todos los días se encuentra en un lugar distinto de este mundo, tocando en algún festival o concierto. Costa se crió escuchando folklore argentino a través de su padre en el sur de Brasil.  Esto marcó su personalidad y estilo, que le permite por ejemplo,  fusionar chamamé con choro de manera natural.

¿Cuándo empezaste a tocar con la guitarra de 7 cuerdas?

Bastante después. A los 17 años, a esa edad ya era músico profesional.

Yo escuchaba los discos de Raphael Rabello. Él fue un gran guitarrista brasileño que lamentablemente murió muy joven con 32 años, no lo pude conocer en persona pero si conozco su familia.

Rabello es una gran referencia, el padre musical de nuestra generación. Escuchando la música de Raphael, percibía ese registro grave de la séptima cuerda y me gustaba mucho.

Al tiempo en un viaje a San Pablo, un amigo puso en mis manos una guitarra de 7 cuerdas. Y a partir de ese momento nunca más la solté.

Es un instrumento que crece enormemente día a día, inclusive aquí en Argentina. Creo que esa cuerda más le da muchas posibilidades. Es una guitarra que camina, que va para delante y que en el futuro va a ser la Guitarra de Brasil.

¿Esta guitarra de 7 cuerdas se usó originalmente en el samba?

Se usaba y se usa creando el contrapunto de la línea de bajo como parte del acompañamiento armónico, tratando de imitar aquel  saxo bajo de Pixinguinha. Este saxo de alguna manera fue reemplazado por la guitarra de 7 cuerdas. Y conformó el grupo típico regional de samba y choro.

Mi forma de tocar esta guitarra es bastante particular, porque no tuve una formación tradicional, empecé tocando a mi manera chacareras y chamamés. Con el tiempo incorporé los ritmos brasileños y así se creo algo muy particular que la gente encuentra muy interesante.

¿Cómo haces para tocar tan rápido? (Risas)

Muchas cuerdas… (más risas).

Yo desarrollé una manera propia de tocar. Por qué en mis comienzos también tocaba guitarra eléctrica en el grupo de mi papá. Mi técnica es autodidacta y una mixtura de un poco de todos lados. Siempre me arreglé para hacer las cosas sólo. Lúcio nunca me mostró ni un solo acorde. Lo que si tuve fue mucha dedicación. Entre los 10 y 12 años me pasaba el día entero con el violão.

En tu carrera pudiste hacer música con otros grandes instrumentistas como Hamilton de Holanda y Dominguinhos…

Es un gusto poder tocar con músicos de ese nivel porque se aprende muchísimo.

La generosidad de Dominguinhos, que tuvo para tocar y para acompañar. Son cosas increíbles.

Conozco músicos de acá también,  por ejemplo Juan Falú cambió mi manera de tocar, con él somos muy amigos y queremos grabar algo juntos.

También conozco a Luis Salinas y Hugo Rivas, son impresionantes. Cuando me encuentro con ellos siempre aprendo algo. Creo que la escuela de la música popular es así y nos permite estar siempre abiertos a encontrar cosas nuevas.

El año pasado participaste en un homenaje por los 100 años de Garoto. ¿Qué nos podrías decir de este músico?

Garoto fue un revolucionario, todavía es incomprendido porque está por delante de todos. Hay gente que dice que Garoto invento la Bossa Nova, pero él es mucho más moderno aún. Nadie puede entender como él en los años ’30 tenía esa comprensión armónica tan fuera de lo común. Adaptando ideas del impresionismo francés en la guitarra. Para nosotros es un músico muy profundo y luminoso.

¿Y Radamés Gnattali…?

Es una de las grandes influencias de mi carrera. Por su música para guitarra y principalmente por su forma de mezclar la música de concierto con la música popular. Yo toqué uno de sus concierto para guitarra y orquesta y también muchos de sus choros.

Radamés genio total.

¿Cómo empezaron tus proyectos con orquesta sinfónica?

Empezaron con ese concierto de Gnattali. Después empecé a encomendar piezas a compositores actuales porque no quería tocar los clásicos, como Villa-Lobos o Rodrigo, aunque después toque el Aranjuez por ejemplo. Lo que más me interesa es tocar mi música, tocar libre.

Así surgió el Concierto de frontera, orquestado por mi esposa Elodie a partir de mi música. Este concierto fue encargado por el Director Leandro Carvalho y es parte un cd que grabamos con la orquesta de Matto Grosso junto a obras de compositores paraguayos.

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