Vía: www.panorama.com.ve | Por Levy Martínez

“Yo tenía mis juguetes tradicionales de niño pero en seguida me interesó la música de una manera fortuita, mi familia tenía miedo ya que los músicos tienen fama de que se van por el barranco: licor, las mujeres y tal” así cuenta Waldemar D´ Lima como fueron sus inicios en el mundo de la música.

El venezolano, destacado sonidista de cine, conversó con PANORAMA acerca de su trayectoria  y sus humildes inicios en la música.

“Nací en Caracas, en La Pastora, pero me crié en muchas partes diferentes porque mi mama se mudaba mucho. Eso me hizo bien porque me pude conectar con mucha gente de diferentes estratos sociales” dice D´Lima dejando notar su acento caraqueño y el de una persona culta.

Relata que su verdadero primer contacto con la música lo tiene durante la adolescencia, época en la cual vivió en varios sitios del interior del país como San Antonio de los Altos y Guarenas. “Todo comenzó en la adolescencia, se empieza la serenata, siempre con el cuatro, el instrumento más maravilloso que puede haber para iniciarse en la música. Comienzo a echar broma con ese cuatro y con unos amigos que tocaban arpa”.

Asegura que, a consecuencia de esas ‘serenatas’ de adolescente, supo con certeza que quería dedicarse a la música “porque tenía una respuesta inmediata de ese público, un público inmediato ya que eran tus mismos compañeros de colegio, los profesores”.

Participó en un grupo musical con sus amigos del liceo “todos los días al salir del liceo practicaba con ellos tocando el violín, fue allí donde aprendí como tocar el instrumento. La banda pertenecía a Nelson Gonzales. Toque con ellos como tres años, yo me desarrolle solo con el violín, empecé a trabajar mucho de oído y a improvisar y hacer piezas solo y bueno por allí empieza la cosa”.

Comentó de manera jocosa, que su mama lo sacó de la orquesta luego de que, durante una presentación en una fiesta, a un integrante de la banda le dieron unos disparos en una riña “típica de la edad”. “Esas historias son feas pero, cuando eres músico, te suceden cosas así”.

“Yo nací con ese don, un don regalado, el mérito de la persona es aprovechar ese don, estudiar y hacer de eso una profesión. Si hay algún mérito en mi fue ese, yo no perdí el objetivo, me desvié mucho rato haciendo otras cosas, termine mi bachillerato y no quise estudiar universidad, todos mis amigos y primos tenían sus carreras pero yo dije que quería meterme a trabajar, lo hice entre en una fábrica de hilos como obrero y en ese ínterin hice un curso de visitador médico, de 18 años, y me gradué en un curso de seis meses, logre entrar a un laboratorio más por una cuestión de suerte, yo era muy joven. Fue una experiencia maravillosa, con muy buen sueldo, pero no aguante un año” rememora D´Lima.

A los 19 años, intenta inscribirse en el conservatorio de Maracay pero no fue aceptado por ser mayor de edad “me dicen que no me aceptan porque ya estoy adulto, que no puedo estudiar música porque soy adulto”. Una empleada del conservatorio, al saber de su caso, le recomienda que vaya a estudiar a una escuelita ubicada por el sector Las Acacias de la ciudad con el maestro Oswaldo Guevara.

“Encontré al maestro Guevara ya saliendo, le hecho mi cuento y le digo que toco varios instrumentos pero nunca he estudiado, me mandó a ir al día siguiente con mi violín y me pone a prueba. Toqué y me dice: bueno si tienes buen odio pero tienes que estudiar la técnica, entonces me recomendó que estudiara viola, yo no conocía el instrumento entonces él sacó uno y lo tocó, yo me quede asombrado con el sonido y le dije si claro yo quiero estudiar viola”.

Luego de estudiar con el maestro Guevara, D´Lima se va a Caracas para seguir estudios con José Francisco Castillo “tenía que ir a Caracas una vez por semana, una hora y yo iba solo para esa clase, estudie con él como dos años más o menos y estando con José francisco aparece ese loco de locura divina que se llama José Antonio Abreu. El inventa esa cosa que se llama ‘el sistema’, hoy en día mundialmente famoso”.

Waldemar se une al maestro Abreu y forma parte de los inicios del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles.

“Me meto en el sistema de Abreu, comienza el sistema a funcionar, comenzamos a salir del país, aquí en Venezuela nos quedamos en hoteluchos, el mismo maestro Abreu se quedaba con nosotros, era un tipo maravilloso que nos puso en el camino para crecer. Allí me desarrollé muchísimo”.

Manifestó que su comienzo en el mundo del cine se dio de manera espontanea “unos amigos y yo queríamos hacer cine, no teníamos idea como porque no teníamos ni instrumentos ni cámara ni conocimientos, solamente las ganas, la idea y el talento”.

Su comienzo en el cine le trajo problemas con el maestro Abreu ya que se escapaba de los ensayos del sistema para dedicarse a la música para películas.

“Mi primera música fue en cine Los Andes, en Mérida para un cortometraje, no me pagaron nada pero me dieron el chance. Pedí que me pagaran los músicos, se hizo un trabajo bien bonito con una cineasta llamada Blanca Guzmán. Se hizo un documental bien hermoso que se llama ‘Miguelón, oficio de rezandero’ y la música gusto mucho afortunadamente y eso ocasiono que me llamara mucha gente. Así comencé, me llama Carlos Rebolledo para su primer largometraje y me pago 20 mil bolívares, eso era bastante plata”.

De forma jocosa, dijo que así fue como se inicio en el cine, oficio al que aun se dedica hoy en día, “sin darme cuenta, entre de lleno en el mundo del cine como músico de cine, me gané premios, incluso un premio municipal de mejor música para teatro, y me hice una carrera paralela a la música con respecto a la música cinematográfica y me instruí mucho de lo que es la música para cine que es hoy lo que imparto en los talleres”.