Vía: www.excelsior.com.mx/

El director de orquesta italiano, quien se ha convertido en uno de los orquestadores wagnerianos más importantes, lanza el disco Sinfonietta Ventus and Friends. Mozart, Wagner y Schöenberg

Sinfonietta Ventus and Friends

Sinfonietta Ventus and Friends

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de julio.- “La música de Richard Wagner representa mi mundo, no sólo porque sintetiza todos los aspectos simbólicos de la vida, sino que en sus notas encuentro el pasado y el futuro del hombre. Eso hace que esta música sea tan intensa y explosiva para mí”, dice a Excélsior Guido Maria Guida (Turín, Italia, 1956), el mítico director de orquesta italiano que se ha convertido en uno de los orquestadores wagnerianos más importantes de la historia.

Ahora voltea hacia México, lugar que considera una segunda casa y anuncia el lanzamiento del disco Sinfonietta Ventus and Friends. Mozart, Wagner y Schöenberg, que contiene algunas de sus grabaciones más recientes. De paso, aprovecha para hablar sobre la crisis que enfrenta la cultura en el mundo y la falta de grabaciones orquestales, su relación de amor con México y cómo Spotify no ha ayudado a que el género clásico adquiera un mayor alcance o por qué la música clásica no despierta el mismo interés que la popular.

En definitiva las personas no se acercan a la música sinfónica porque no han sido educadas para apreciarla, asevera el orquestador que fuera discípulo del Giuseppe Sinopoli y que ha dirigido a solistas como Juan Pons, Plácido Domingo, Anatoly Kotscherga y Francisco Araiza, entre otros.

“Es un problema de educación, pero no sólo de América Latina, sino a nivel mundial, aunque debemos reconocer que muchas salas de concierto en México, Europa o Japón sí se llenan”, pero no son la mayoría, reconoce.

Eso es por falta de educación, pues no es sólo por ir a los conciertos y llenas las salas, dice, sino porque carecen de acceso a este mundo maravilloso que si bien no podría rescatar a la humanidad de sus tragedias, sí propiciaría un mundo mejor.

Para confirmarlo, Maria Guida recuerda que en 1978, cuando tenía 22 años, decidió dar clases en una secundaria de Turín para ganar un poco de dinero. Pero aquella era una escuela problemática, llena de alumnos que tenían problemas con la justicia, es decir, se trataba de criminales y asaltabancos.

“Me acuerdo que les hablaba de Beethoven y les mostré la Novena Sinfonía y otras piezas. ¡Eran chicos con una vida horrible! Pero cuando escucharon aquellas obras maestra… experimentaron una emoción inexplicable”, relata. “En ese momento comprendieron que había algo más allá de su comprensión que los hacía sentir algo diferente”, relata. “Y aunque sería imposible afirmar que la música podría rescatar al mundo del crimen, las guerras y sus tragedias… sí creo que nuestras sociedades mejorarían”.

Otro situación que enfrenta la música de concierto es la falta de grabaciones a causa de la crisis económica que impide su financiamiento, reconoce Guido Maria, quien ya ha colaborado con agrupaciones mexicanas como la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) y la de Jalisco (OFJ) –las cuales atraviesan crisis con sus músicos– o la Sinfónica de Monterrey.

“Yo creo que sí hay una crisis importante para la cultura, en especial la música y sus grabaciones. Sin embargo, en estos días violentos sería necesario volver a grabar las sinfonías de Beethoven, Brahms y Mozart, con propuestas interesantes que capten nuevos escuchas, pues el mundo musical de los años 80 ya se acabó; hoy vivimos en un mundo completamente distinto”, asegura.

Lo cierto es que en este momento se consumen menos discos que hace tres décadas, dado que ha prevalecido su simplificación exagerada a partir de internet y plataformas como Spotify, reconoce el actual director del Corale Stefano Templo, agrupación coral fundada en 1875.

Paradójicamente, el batuta destaca la existencia de sellos independientes como Urtext Digital Classics “que apuestan por la grabación de calidad, un proyecto interesante, inteligente, con perspectiva intelectual que incluso es conocido aquí, en Italia”.

VERSIÓN DEFINITIVA

Considerado un especialista en el repertorio wagneriano, Maria Guida reconoce que no le ha bastado con tocar una y otra vez este repertorio por todo el mundo, incluso en el Festival de Bayreuth, catalogado como el Templo Mayor de la música wagneriana, sino que también ha revisado esta música de una manera analítica.

“Reconozco que el primer acercamiento nació de la emoción, pero luego vino un trabajo de análisis, casi literario y filosófico de esta música que me ha abierto un mundo mayor del que también forman parte Bruckner y Schöenberg”, detalla.

¿Considera que ha alcanzado la perfección?, se le pregunta al orquestador italiano. “¡No!, yo creo que no es cosa seria decir que un músico ha logrado la perfección. Puedo decir que estoy satisfecho de las cosas que he hecho en mi vida, pero pienso que siempre puedo mejorar. Para ningún músico existe la versión definitiva. Por eso podemos ver cómo grandes maestros como Herbert von Karajan y Leonard Bernstein cambiaron con los años”.

Para concluir, se refiere a las piezas que integran Sinfonietta Ventus and Friends, que incluye la Serenade No.11 de W.A. Mozart, El Idilio de Sigfrido de Wagner y la Primera Sinfonía de Cámara de A. Schöenberg, al que define como un proyecto antiguo y de gran valor que es protagonizado por el grupo de cámara mexicano Sinfonietta Ventus, con músicos de otras latitudes, que personalmente dedica al fallecido violista Mihail Gurfinkel.

Hace una pausa para hablar de México, sus músicos y sus compositores. “México es un país al que quiero mucho y con el que estoy satisfecho no sólo porque tiene un público activo, sino porque también quiero mucho a sus músicos y a sus compositores”.

Este romance es tan estrecho, asegura, que uno de los máximos recuerdos que tiene como director fue el estreno de la ópera Salsipuedes (2004) de Daniel Catán, la cual ha llevado a Europa y distintos escenarios de Corea.

“Por desgracia, aunque he podido dirigir mucha música de compositores mexicanos, la cual me ha encantado, no he tenido la fortuna de hacer grabaciones de ellos”.