Por el momento, el cantante ha decidido mantener su residencia en Venezuela y viajar al exterior a trabajar cuando sea necesario. “Este un país que a pesar de las dificultades nos ofrece oportunidades”, aseguró

Por Várvara Rangel Hill
ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

Con dos décadas dedicadas al canto y 38 años cumplidos, el bajo-barítono Álvaro Carrillo comienza  una nueva etapa de su carrera a escala internacional. Mediante la formación con los mejores maestros dentro y fuera del país, y en la búsqueda de la excelencia, este intérprete venezolano ha escalado en los roles principales de las óperas que se presentan en el país y ahora, fuera de las fronteras venezolanas.

A mediados del año, el cantante se presentó en el Teatro Colón de Bogotá, en las botas de Montano, el gobernador de Chipre en Otelo, la obra compuesta por Giuseppe Verdi. Pero unas semanas antes, Carrillo se había presentado en una audición en Santiago de Chile, de la que salió victorioso.

Entre agosto y septiembre de 2018, Álvaro Carrillo será parte de un elenco internacional que dará vida a un clásico de la ópera, El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, en uno de los escenarios más importantes de Chile, el Teatro Municipal de Santiago, donde el venezolano tendrá uno de los roles principales, el de Don Basilio, bajo la dirección de José Miguel Pérez Sierra,  “muy cotizado a escala mundial”.

-¿Cómo llegó a este montaje?

-A principios de abril de este año fui a una audición en el Teatro Municipal de Santiago de Chile. A diferencia de otros teatros, donde hacen audiciones en salas pequeñas o auditorios, ellos hacen las audiciones en la sala grande, donde se va a realizar la presentación de manera efectiva y pueden saber si la voz y la personalidad funciona, si todo lo que están buscando va a funcionar. El jurado estaba formado por no menos de 11 personas. Era un jurado bastante grande con directores de orquestas, cantantes, directores de escena, agentes de ópera. De esa forma se blindaron, para escoger personas indicadas para determinados roles.

Hace un mes, mes y medio me informaron (los resultados), me hicieron la invitación mediante un correo diciéndome las condiciones del contrato, preguntándome si estaba interesado en hacer el papel. No había podido decir nada porque por el contrato uno no puede decir nada al respecto hasta que anuncien su temporada. Ya la temporada está anunciada en la página web del Teatro Municipal de Santiago (www.municipal.cl) y uno puede ver allí toda la información”, contó.

-¿Es su primera presentación en ese país?

-En efecto, esta es mi primera presentación en Santiago de Chile, la única vez que había estado allí fue en abril de este año para hacer la audición

-¿Había interpretado a Don Basilio?

-Sí, lo interpreté en 2016, en Caracas, bajo la dirección de Diego Matheuz, con el Sistema de Orquestas, se hicieron dos funciones en la sala Simón Bolívar, eso ayudó bastante.

Con aplomo sobre el escenario

-Además de su talento y la experiencia que tuvo con el personaje ¿qué fue clave en su audición?

– Para ganar la audición (la clave) fue una absoluta formación musical, un cuidado muy minucioso del texto y del subtexto. Esta no fue una audición con en la que uno lo llaman para un determinado papel y ópera. Por coincidencia canté esa aria (de Don Basilio). Para la voz de bajo, en la que estoy clasificado, pusieron una lista de arias que se podían interpretar, entre las cuales decidí cantar “La calumnia”, el aria de Don Basilio en El barbero de Sevilla. Era un casting general para ver quién le servía para cada cosa, en caso de que les gustara. Fue pura coincidencia de la vida que cantara precisamente esa pieza en la audición.

“Desde hace mucho tiempo –continuó Carrillo- acostumbro a tener un cuidado exhaustivo sobre el texto, la dicción, lo que quiero decir, qué interpreto de cada una de las frases, tanto a nivel del texto como de la música. El subtexto musical de Rossini te lo deja claro siempre. Basta con ser un buen escucha para darte cuenta de lo que el compositor te está diciendo, de lo que te está sugiriendo, es como un juego. El compositor te da pistas dentro de la orquesta para sacar el personaje”.

“Como estaba muy claro con todo esto, me paré con una seguridad absoluta en la sala principal del teatro y el resultado fue tremendo, me sentí muy bien al salir de la audición.  El pianista me pidió hacer un corte en la partitura, que nunca hago, y logré mantener la concentración, el aplomo con el que llegué y creo que todo eso se toma en cuenta. Actué con serenidad, sin hacer una gran demostración de voz, pero si una actuación lo más inteligente posible en cuanto a la lectura de la partitura”, añadió.

-¿Deseaba otro rol?

-No, porque cuando hicimos la audición no sabíamos cuáles óperas se iban a hacer en 2018. La verdad es que yo pensé que iba a comenzar con un rol pequeño en la ópera que fuera, porque sí tenía la certeza de que me iban a llamar. En el caso de El barbero de Sevilla, que me iban a ofrecer un Fiorello o en Don Giovani, Masseto. Gracias a la vida, al esfuerzo que he hecho estos años, me tocó entrar por la puerta grande. Don Basilio es uno de los roles principales  y uno de los grandes roles para bajo en la literatura operística.

El Mecenazgo Anónimo

-Se acerca la Navidad y llega el balance de fin de año ¿Cómo evalúa este 2017 para su carrera artística y su vida personal?

-Para mí es un balance tremendamente positivo. Si bien este año he tenido que sortear algunas dificultades de salud -digamos que sería la única cosa negativa- ha estado lleno de oportunidades, de crecimiento personal y espiritual. Es el año en que me casé y sí, es el año que se abrió la puerta del mercado internacional para mí. Es una cosa importantísima. Quiero desmitificar un poco lo que siempre se quiere hacer ver, que los venezolanos que están afuera son súper dotados, que llegaron allí por obra y gracia del Espíritu Santo, porque son tan extraordinarios que alguien los vino a buscar a la puerta de su casa y se los llevó a otra parte. No es así.

Como yo lo hice cualquier otro lo puede hacer, aunque se necesita una tremenda preparación. Aquí hay un error grande en las escuelas de canto, que es hacerle pensar a los cantantes que lo que importa es cuán duro, tan agudo o grave cantes. Esto ya lo he dicho en otras entrevistas pero no me canso de enfatizarlo. El circo vocal es lo que menos importa”, criticó el cantante.

“Siempre recuerdo las palabras de la maestra Mirella Freni, cuando decía, que para ser cantante de ópera, además había que tener buena voz, porque lo que busca un directivo o un agente del teatro es la personalidad, la preparación artística, lo bueno que se es para dar un mensaje. Voces hay en todas partes, gente que en su vida ha tomado una clase de canto y que imitando a alguien saque mejor sonido que cualquier cantante experimentado. Es importantísimo tener una preparación musical, sensibilidad. Una vez que se tiene hay que tratar de tener la oportunidad, como yo la tuve, para pararse afuera y hacer una audición”, recomendó.

Pero llegar  a Chile no fue fácil. ¿Por qué?

“La situación del país. No hay acceso a divisas, son muy difíciles de conseguir. Para hacer ese viaje y la audición –por esas cosas que tengo que agradecer, ese balance positivo del año- es que un grupo de personas, que no sé exactamente cuántas fueron, porque lo hicieron desde el anonimato, pero aproximadamente una 10 personas, tal vez más, reunieron para comprarme un pasaje para Chile. No sé quiénes son, sé que son personas que me han escuchado cantar y que a través de un gran amigo en la música, estas personas accedieron a ayudarme. Me fui a Santiago de Chile con el pasaje y 100 dólares en el bolsillo. Tuve la ayuda de una amiga que me hospedó en su casa por una semana para poder hacer la audición. En Venezuela tenemos una situación especial, que no es común. Si se tiene el nivel, uno va, se presenta y es muy probable que te llamen. Hay que desmitificar eso de que cualquier persona que sale es más grande porque salió. Somos los mismos”, ilustró Carrillo.

Tengo un compromiso tremendo con el público venezolano a quien quiero siempre ofrecerle lo mejor de mí. Este un país que a pesar de las dificultades nos ofrece oportunidades”.

“No quiero irme”

De 2017, afirmó,  “no puedo quejarme, estoy agradecido con la vida, con la gente que me rodea, con todas las personas que me han ayudado de alguna u otra forma. Me siento totalmente afortunado.  Ese agradecimiento, hace que quiera quedarme en el país, no quiero irme”

Carrillo también contó: “Estuve dos meses y medio en Bogotá y es costoso, no es fácil tener que estar lejos de mi familia. He tomado la decisión. Por el momento, espero que las circunstancias del país me permitan mantener esa decisión de quedarme en Venezuela, de viajar y trabajar cuando sea necesario, justamente con la intención de alimentar la calidad artística. Que cada vez que me pare en un escenario sea como el público venezolano se lo merece, de la mejor manera posible, que la gente pueda notarlo. Tengo un compromiso tremendo con el público venezolano a quien quiero siempre ofrecerle lo mejor de mí. Este un país que a pesar de las dificultades nos ofrece oportunidades”.

-Con esas buenas noticias de Chile ¿qué proyecta para 2018?

-Tengo muy buenas perspectivas para 2018, pero como cualquiera de mis compañeros y colegas a escala mundial sé que dependo de poder conseguir mecenazgo, patrocinio para invertir en la carrera, que uno retribuye por medio de espectáculos privados o dando lo mejor de uno. En mi caso, las personas que me han ayudado (para ir a Chile) no están esperando que vaya a su casa a cantar, lo único que esperan es ver cómo evoluciono como artista, aprovecho la oportunidad. La retribución que tuvieron es que el amigo contacto les reenvió el correo del resultado de la audición.

“Tengo mucho optimismo. Poca gente lo sabe, para poder establecer una carrera internacional se requiere financiamiento. Que haya ido a cantar a Colombia y haya gustado, que haya quedado en la audición de Chile, no quiere decir que ya por eso voy a continuar en estos sitios y voy a despegar a otros. No es tan fácil. Hace poco tenía una audición para el Teatro Colón de Buenos Aires y no pude ir ¿Cómo? Si un pasaje de avión cuesta casi 2.000 dólares”.

“Uno tiene que pagar para estudiar, pagarle a los pianistas, a coach de lenguaje, de dicción, de interpretación, profesores de canto, comprar partituras, y uno aquí lo hace como puede. He basado mi educación en estos últimos años en la tecnología, en sacarle provecho a recursos en Youtube, donde se consigue de todo y gratis, pero no es lo ideal. Entonces, mi perspectiva es muy buena pero sé que necesito ese apoyo económico”, remató Carrillo.

-¿Qué queda en su agenda para el público venezolano en lo que resta de este año?

-Acabo de terminar Los martirios de Colón, en el Teatro Teresa Carreño y nos estamos preparado para el 9 y 10 de noviembre, allí mismo en la Sala Ríos Reyna, para presentar el Elixir de amor, de Donizetti, donde voy a interpretar el rol de Dulcamara. Luego tenía un par de actividades, que por las mismas razones del país y la economía, fueron suspendidas. Había un espectáculo de Navidad, muy bonito, y un recital que todavía está en veremos, que resulta es para el mismo fin de semana que están pautadas las elecciones de alcaldes y eso va a complicar las cosas, lo más probable es que haya que cambiar las fechas.