Vía: elvenezolano.com.pa/

En una entrevista concedida después de ganar el Premio Nobel de Medicina del año 2013 por sus estudio sobre el funcionamiento del tráfico en la vesícula celular, el alemán Thomas Südhof explicó que una de las personas más influyentes en su carrera fue su profesor de música, porque fue quien le ayudó a comprender, a través de la enseñanza del fagot, que la única forma de hacer algo correctamente “es practicar y escuchar y practicar y escuchar, horas y horas y horas”.

Esta anécdota es una de las favoritas del venezolano Víctor Mata a la hora de explicar los beneficios que tiene la enseñanza musical en niños y adolescentes: “Cuando un estudiante aprende a tocar un instrumento empieza a desarrollar capacidades y habilidades como la concentración, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la solidaridad que se quedan contigo toda la vida”, explica al respecto.Mata habla desde la experiencia. Después de todo, él fue uno de los niños fundadores del núcleo de Puerto Ordaz del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela (El Sistema) en el año 1978, cuando tenía tan solo 13 años de edad.

Desde entonces, su vida ha estado íntimamente relacionada con la música clásica, al forjar una dilatada carrera musical como docente en Venezuela y director de los núcleos de El Sistema en La Rinconada (en Caracas) y Litoral (en La Guaira), así como con Los Niños Cantores de Villa de Cura y el colegio Emil Friedman.

Música clásica en el Istmo

Desde su llegada a Panamá en 2011, ha hecho lo propio como coordinador del departamento de música del Colegio Isaac Rabin en la Ciudad del Saber, como director de orquesta de la Fase A del Campamento de Música Infantil y Juvenil de Verano organizado por la Asociación Nacional de Conciertos (ANC) y enlace entre el Instituto Nacional de Cultura de Panamá (INAC) y El Sistema en Venezuela, que dio sus frutos el año pasado con una asesoría de una semana que concluyó con una presentación de más de 200 niños en el Teatro Anita Villalaz.

Como intérprete se ha explayado de la misma forma fundando Ensamble Venezuela, agrupación que realiza conciertos anuales en el Istmo difundiendo la música tradicional del país y cada una de sus regiones a través del concierto “Recorrido musical por Venezuela”, y Camerata Panamá,  orquesta de música sinfónica especializada en instrumentos de cuerda con la que se ha presentado en el Festival Internacional de Música Alfredo de Saint Malo y la gala del Centenario del Canal de Panamá el año pasado.

“Camerata Panamá tiene la finalidad de difundir y servir como una plataforma de trabajo para los músicos de instrumentos de cuerda, porque Panamá tiene mucho desarrollo en instrumentos de viento -como las bandas de la presidencia, el cuerpo de bomberos y la policía-, pero para los instrumentos de cuerda no hay sitio de trabajo salvo la Orquesta Sinfónica Nacional, entonces nosotros nos convertimos en una alternativa”, explica el intérprete.

El Sistema

A pesar de su ardua labor en Panamá, Mata no se desentiende de la actualidad de El Sistema: “La razón del éxito del Sistema es que le da al niño y joven de cualquier estrato social la importancia como ser humano y ciudadano que se merece”.

Una puesta en valor que inicia cuando el joven talento escoge el instrumento que quiere tocar e inicia su formación musical tocando una pieza de una nota, junto a otros 30 niños con la misma edad, tiempo de preparación y dominio musical similar a él, que lo lleva a sentir por primera vez en su vida que forma parte de algo importante.

“Y por eso es el éxito del Sistema en los extractos más necesitados, ya que son niños que vienen de un entorno social muy deprimido, donde ellos no son tomados en cuenta, su autoestima es muy baja y están expuestos a muchos vicios, así que cuando llegan a la música se convierten automáticamente en mejores personas”, argumenta.

Uno de los casos más icónicos de esta transformación social Mata se encuentra referido en el libro “Venezuela sembrado de orquestas” escrito por la periodista Chefi Borzacchini, y es el de Lennar José Acosta Ramírez, quien pasó de ser el líder de una banda delictiva juvenil en un centro reformatorio a convertirse en profesor y director del Núcleo Los Chorros donde busca guiar en el camino del progreso a los niños del barrio de Petare, como lo hiciera años antes las enseñanzas en el clarinete de Edgar Pronio.

“Esta es una muestra del poder transformador que tiene la música no solamente a nivel individual, sino social”, comenta Mata. “¿Y por qué funciona en un momento como este en Venezuela? Porque es la única oportunidad que tienen jóvenes, niños y hasta adultos de poder participar en algo positivo, en ser tomados en cuenta, de ser exitosos, de tener una manera eficiente, productiva y sana de ocupar su tiempo y abstraerse de esa terrible realidad que hay en Venezuela. Es, en fin, la única oportunidad que tienen de soñar”, concluye.

Camarata Panamá

La próxima presentación de Camarata Panamá se realizará el próximo 6 de junio en el Ateneo de la Ciudad del Saber en el marco del Festival Internacional de Música Alfredo de Saint Malo.