La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La PioneraGeneración Protagonista es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. Con casi 14 años en nuestra institución Vicente Freijero, Trompetista Solista, sigue soñando en trascender a través de la música, dejando un legado lleno de valores, con un mensaje positivo para todos y está convencido de que al trabajar con ahínco, entrega y pasión, aporta un grano de arena por un mundo mejor.

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV

Vicente Freijeiro es oriundo de Valencia. En su casa, bajo la influencia de una familia de músicos, encontró la motivación para seguir la misma senda. Un día su papá le dio como encomienda buscar una maleta que tenía guardada en un closet y como niño diligente, regresó con el encargo, para luego descubrir algo que le resultó maravilloso: una trompeta. Su padre le había guardado el secreto de que en su juventud había sido trompetista y allí nacería un vínculo con el instrumento que le resultaría a la larga, en una carrera de lujo luciéndose no sólo en nuestro país, sino fuera de nuestras fronteras.

A los 9 años, inicia los estudios formales de trompeta con su padre, el profesor José Freijeiro Fernández. Su talento natural le lleva luego a ingresar como primera trompeta de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Valencia a los 11 años de edad y en poco tiempo desarrolla cualidades solísticas. Tiempo más tarde, aún adolescente, Vicente Freijeiro se convierte en miembro fundador y primera trompeta de la Orquesta Sinfónica de Carabobo. A la edad de 17 años de edad entra por concurso a la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho como primera trompeta.  Al mismo tiempo ingresa al Ensamble de Metales Venezuela.  Ganando un concurso en 1990 ingresa a la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, convirtiéndose luego en 1993 en primera trompeta hasta 1995.

Con el fin de perfeccionar su talento, en 1995 se va al exterior e ingresa a  la New World School of the Arts en Miami Florida, donde obtiene el titulo de Asociado en Artes. Luego en 1998 se transfiere a la Florida International University de la misma ciudad, donde culmina en el año 2000.

Desde entonces la trompeta de este valenciano ha estado sonando en diversos escenarios de EEUU, México y Venezuela y también ha dejado constancia de su talento en diversas grabaciones discográficas en los mencionados países y en España. Su versatilidad en el campo de la música popular le ha permitido ser parte de las bandas de Porfi Jiménez, Franco de Vita, Ilan Chester, Oscar de León, Andy Duran, SaxoManía, Mulato, Armando Manzanero, Richey Rey y Bobby Cruz, Cheo Feliciano, Arturo Sandoval y Luis Fonsi, entre muchos otros.

En el año 2001 ingresó como trompetista solista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y en el año 2005 en la Banda Marcial Caracas. Como docente dicta la cátedra de trompeta de la escuela de Música Lino Gallardo y actualmente es Director Fundador del BigBand de San Agustín.

Su pasión por la música y por la carrera profesional nació en su infancia y fue motivada por los primeros aplausos que recibió del público. Allí entendió, desde el escenario, que podía llegar al corazón de sus semejantes a través de su arte. Hoy comparte el tiempo entre los conciertos, su búsqueda musical y sus composiciones, junto a su familia. Le dedica tiempo al fútbol, la lectura, la historia y la filosofía.

 – ¿Qué sintió por primera vez con respecto a la OSV?

VF: “Eso fue en febrero 1990 cuando fui invitado a tocar como extra en un concierto y se interpretó la obra Pinos de Roma del compositor italiano Ottorino Respighi. En ese entonces era apenas un estudiante. ¡Imagínate! Sentí un gran compromiso. Estaba muy consciente de que me encontraba con la institución musical del género sinfónico más antigua y prestigiosa del país”.

– Cuéntanos sobre tu ingreso. ¿Qué implicó para ti a nivel de ejecución y emocionalmente? 

VF: “En realidad me incorporé a La Sinfónica en 2001 luego de realizar mis estudios en Estados Unidos. A mi regreso me entero de que el puesto trompeta solista estaba vacante. Me presenté para el cargo y me dieron un contrato con período de prueba de un año. Así que era realmente una responsabilidad muy grande, pues sentía que cada ensayo o cada concierto era una audición”.

– ¿Cuándo te enteraste de que habías ingresado a las filas de la OSV, ¿Qué sentiste y/o pensaste? ¿Qué dijeron familiares y amigos? ¿Cómo fuiste recibido? 

VF: “Realmente me sentí muy orgulloso y toda la familia celebró”.

– ¿Qué significa ser miembro de la OSV?

VF: “Para mi ser miembro de la OSV significa estar en el tope y a la vanguardia de la música académica en mi país”.

– ¿Qué relevancia tiene el aspecto docente para la orquesta y para la cultura musical de Venezuela?

VF: “Por supuesto, los miembros de la OSV –en  todas sus generaciones- han formado un sin número de músicos, han sido maestros de maestros y su accionar ha dado origen a la creación de otras orquestas en el país. Tal es el caso del sistema de orquestas infantiles y juveniles y todas las orquestas profesionales, cuyos fundadores han sido formados por maestros de La Sinfónica”.

– ¿Qué te motiva a seguir evolucionando?

VF: “Mi motivación por evolucionar me lo da la música por sí sola, el querer ir mas allá de tocar notas musicales, sino de ir a lo espiritual y filosófico de las obras y sus autores, eso sí con la mayor perfección posible”.

– ¿Hay algún concierto que le haya marcado emotivamente?

VF: “Hay muchos conciertos que nos llenan de emotividad, pero uno en especial, fue el día en que murió mi madre y tuve que interpretar las obras Don Juan y Don Quijote de Richard Strauss, ya que no había forma de buscar un reemplazo, por la dificultad de las obras. Todo salió muy bien, fue mi forma de despedirla y honrarla”.