Vía: DW.de | Autora: María Santacecilia | Editor: Claudia Herrera Pahl

Kristiina Poska es la primera mujer en ganar el prestigioso Premio Alemán de Directores de Orquesta. En entrevista con DW, la vencedora habla de su trayectoria y de la situación de las directoras en la música clásica.

Kristiina Poska Photo- Bjørn Bertheussen

Hay directoras de orquesta en la escena musical, pero son muy pocas las que alcanzan verdadera relevancia. Kristiina Poska (Türi, Estonia, 1978) lleva camino de convertirse en una de ellas. Dentro de un panorama dominado por el género masculino, Poska ostenta el puesto de maestra de capilla de la Ópera Cómica de Berlín y es la flamante ganadora del Premio Alemán de Directores de Orquesta (Deutscher Dirigentenpreis).

A la final llegó junto a otra fémina, la coreana Eun Sun Kin, pero fue Kristiina Poska quien finalmente se alzó con el prestigioso galardón, convirtiéndose en la primera mujer que consigue ganar este premio que se concede cada dos años. Formada en la rica tradición coral de su país natal, Poska concluyó sus estudios en Alemania y cree que las cosas están cambiando en cuanto a la situación de las mujeres en ámbitos considerados tradicionalmente como masculinos.

Deutsche Welle: ¿Son las mujeres directoras todavía una excepción en el panorama de la música clásica? ¿Por qué?

Kristiina Poska: Lamentablemente es así, aunque las cosas están cambiando. El hecho de que a la final del Premio Alemán de Dirección de Orquesta hayamos llegado dos candidatas femeninas ya es un indicativo de ese hecho. Supuestamente, un tercio de quienes estudian dirección en Alemania son mujeres.

Kristiina Poska Photo- Bjørn Bertheussen

Kristiina Poska Photo- Bjørn Bertheussen

Al empuñar la batuta ¿hay algún hecho que distinga a una mujer de un hombre?

Creo que cada director tiene algo propio y especial. Las diferencias entre unos y otros provienen más de la personalidad y del carácter que del sexo. La música requiere características masculinas y femeninas que toda persona integra dentro de sí. Es cierto que hay obras que se adaptan mejor a unos que a otros, pero eso es una cuestión de afinidad individual, no tiene nada que ver con el hecho de ser hombre o mujer.

¿Cree que la sociedad tiene miedo de dar puestos que impliquen responsabilidad o autoridad a las mujeres?

No puedo hablar por todo el mundo. Personalmente, no confío más o menos en alguien por su sexo. La confianza hay que ganársela y eso se aplica a diferentes facetas. Si de forma natural las mujeres tienen responsabilidades en su vida privada, ¿por qué no también en el ámbito profesional? Tengo una amiga piloto en Estonia, por ejemplo, que acaba de ser nombrada directora de su departamento. Eso significa que se ha confiado más en ella que en sus colegas hombres. La idea de que la sociedad confía más en los hombres es anticuada e infundada.

A Kristiina Poska le interesan los compositores que ahondan en problemas existenciales.

A Kristiina Poska le interesan los compositores que ahondan en problemas existenciales.

Estudió dirección de coros en Estonia y en su país hay una larga tradición de música coral. ¿Cómo ha influido este hecho en usted como directora de orquesta?

Me ha marcado enormemente. En mi actual trabajo en la Ópera Cómica de Berlín me estoy beneficiando de ello. La voz es para mí algo muy natural y creo que uno de los principios básicos para hacer música, ya sea con cuerdas, vientos o cantantes, es la respiración.

Ganó el Premio gracias a su interpretación de la suite orquestal de La zorrita astuta, de Janáček, pero ¿con qué repertorio se encuentra más a gusto?

Creo que solo podré responder esta pregunta dentro de 30 años. Pero, en principio, no me quiero limitar a un solo repertorio, sino estar siempre abierta hacia obras nuevas. En general, me interesan especialmente los compositores que ahondan en problemas existenciales. Cuando reconozco eso en una pieza, tengo la sensación de que la hago mía. En todas las épocas hay compositores de ese tipo.

¿Y tiene directores de orquesta de referencia?

Suelo renegar de los modelos. Nunca he intentado ser como nadie ni emular características de otros. Estoy convencida de que todo puede y debe venir de mí. Pero, naturalmente, hay directores a los que admiro. En la actualidad son Simon Rattle y Paavo Järvi y los admiro por razones parecidas: ambos tienen el don de elevar la música al punto en el que el oyente siente que algo dentro de sí cambia. Respeto mucho la forma que tienen de entender la música. Siempre aprendo algo nuevo de sus interpretaciones y tengo la sensación de comprender mejor aquello que dirigen.

¿Llegaremos a ver una directora titular en la Filarmónica de Berlín o en la de Viena?

¡Claro que sí! ¡Con toda seguridad!