El violoncellista aragüeño obtuvo el sengundo premio del Concurso para Cuerdas y la Mejor Interpretación de la obra argentina “Pampeana No. 2” de Alberto Ginastera

Por Ana María Hernández Guerra
@amhg_periodista
ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

El cellista venezolano Ángel Hernández ganó el segundo premio del Concurso para Cuerdas en la V Edición del Concurso New Docta, recientemente realizado en las ciudades argentinas de Córdoba (25 de agosto al 3 de septiembre) y de Buenos Aires (4 al 6 de septiembre).

Vale destacar que otros tres venezolanos resultaron semifinalistas de este prestigioso certamen –el violista merideño Israel Portillo Sarmiento, los también violoncellista María Vanessa Ascanio y Fredy Villegas-, el cual tiene como misión desarrollar un festival líder en su concepción en América Latina para la difusión de la música clásica y su poder de expresión, a través de los conocimientos y experiencias adquiridas, para enriquecer, estrechar lazos y hermanar los pueblos y culturas.

Ángel Hernández, de 24 años de edad, es nativo de San Sebastián de Los Reyes, pero actualmente es parte de la plantilla de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (México); y adicionalmente se ganó el premio a la Mejor Interpretación de la obra argentina con la “Pampeana No. 2” de Alberto Ginastera.

-¿De cuál orquesta ha formado parte en Venezuela y cómo llegó a Jalisco?

En Venezuela me inicié en la Escuela de Música de San Sebastián de los Reyes, estado Aragua, donde estudié con mis maestros Jean Carlos coronado y Andrés Herrera, hasta que en 2012 entré en la cátedra de mi actual maestro, William Molina Cestari. En 2013 gané el puesto de violoncello fila en la orquesta Sinfónica Simon Bolívar “A”, donde estuve hasta 2015 cuando recibí una invitación para participar en una serie de conciertos con la Filarmónica de Jalisco. Luego me invitaron a una gira que tenían en Corea del Sur, y el director me invitó para que participará en las audiciones que realizarían al llegar de la gira, y es así como empiezo a formar de la orquesta como violoncello fila.

-¿Qué nivel de dificultad presentaron las piezas del Concurso New Docta?

Me sentí muy feliz de ganar el segundo lugar al competir con talentos de diferentes partes de Suramérica

-Las piezas del concurso en la ronda semifinal eran, a elección, dos danzas de una suite de Bach, un estudio técnico, un movimiento de una sonata clásica y la obra obligatoria argentina que para cello era la “Pampeana No. 2” de Alberto Ginastera. En mi caso, elegí tocar el “Preludio y Allemande” de la “Suite No. 6” de Bach, el “Estudio No. 33” de D. Popper, el primer movimiento de la “Sonata No. 3” de L.V. Beethoven y la obra obligatoria, evidentemente. En la final, elegí tocar “Las variaciones sobre un tema rococó” de P. Tchaikovsky. Son obras de diferentes dificultades pero de alto nivel técnico para el violoncello.

-¿Qué desafío presentó el Concurso New Docta?

Creo que el desafío que presenta cualquier concurso en el que uno quiera participar es la disciplina que se necesita para la preparación de todas las obras, y la preparación para estar en un escenario donde vas a ser evaluado por jurados y personalidades, maestros reconocidos internacionalmente; así como el hecho de competir con diferentes instrumentos, no solo con violoncellistas sino violinistas.

-¿Qué siente por haber obtenido el segundo premio y la Mejor Interpretación de la obra argentina?

-Se siente increíble, no te lo puedes creer. Me sentí muy feliz de ganar el segundo lugar al competir con talentos de diferentes partes de Suramérica. Además, obtener el premio de la interpretación de  la obra argentina, estando en Argentina, es algo que llena de orgullo, y que hace sentir que todo el trabajo y todo el esfuerzo que se viene realizando durante tantos años vale la pena.

-¿Cómo influyó haber emigrado del país y quedar en una orquesta de alto nivel en México?

-Haber emigrado del país me ha dado experiencia, me ha hecho conocer diferentes maestros, tocar en diferentes lugares, pero mi preparación y lo que me ha hecho prepararme y lo que me ha dado el nivel como violoncellista han sido los maestros que son venezolanos todos. Estar en México es una experiencia, pero mi formación siempre fue y es en Venezuela. Jean Carlos Coronado y Andrés Herrera me formaron por ocho años, y por supuesto, mi actual maestro William Molina, con quien estoy viendo clases desde 2012 y es quien me ha estado preparando para los concursos. Mi preparación se las debo a ellos, y a las orquestas de San Sebastián, la Simón Bolívar.

-¿Cómo describiría su experiencia en el New Docta?

Desde el primer día nos estuvieron explicando que el concurso es una competencia sana, que no solo veníamos a la competencia sino al festival

Mi experiencia en el New Docta ha sido de las experiencias más bonitas de toda mi vida. Yo vine por el concurso, pero además es un festival, y tiene una misión diferente a todos los otros concursos que había visto, que es tratar de involucrar a los músicos, compartir música donde tal vez la música no llega, como los hospitales, los sitios públicos, la calle. Es muy parecido a la que tiene el Sistema en Venezuela.

-Desde el primer día nos estuvieron explicando que el concurso es una competencia sana, que no solo veníamos a la competencia sino al festival. La idea era que saliéramos como amigos, conocer compañeros, tener contactos, ver clases, tocar conciertos. Todos desde el primer día nos llevamos muy bien, y es el primer concurso donde los participantes estábamos como amigos. No pensábamos en la competencia sino en el compartir, en aprender el uno del otro, tanto los competidores como los miembros del jurado, tratando de enseñarnos más que música, un lado humano. Y lo más importante, el concurso no genera la tensión de otros, porque estuvimos disfrutando siempre a la hora de tocar, sabíamos que iba a haber unos ganadores, pero la idea era disfrutar todo el festival.