Vía: www.dw.com/ Autor Anastassia Boutsko (CP/ PK)

El director estrella ruso Valeri Guérguiev asume la batuta en la Filarmónica de Múnich. En entrevista con Deutsche Welle, habló sobre los desafíos de su nueva tarea y sobre su amistad con Vladimir Putin.

Este 17 de septiembre de 2015, Valeri Guérguiev ofreció su concierto inaugural como director de la Filarmónica de Múnich. El director estrella ruso y la orquesta de esa ciudad abrieron la temporada 2015/2016 con la Sinfonía Nr. 2 de Gustav Mahler.

Valeri Guerguiév dirige desde hace más de 20 años el legendario Teatro Mariinski, en San Petersburgo. Además, es director de la Orqueste Sinfónica de Londres desde 2007 y dirige regularmente en la Ópera Metropolitana de Nueva York. Nació en Moscú y estudió con Ilya Musin en el Conservatorio de Leningrado. Ya siendo estudiantes fue premiado por el Concurso de Dirección Herbert von Karajan. Su compromiso político y su estrecha relación con el presidente ruso, Vladimir Putin, son, sin embargo, muy criticados en Occidente.

Anastassia Boutsko, de Deutsche Welle habló con el director ruso en marzo de 2015.

Deutsche Welle: Señor Guerguiév, usted es una persona muy ocupada y viaja todo el tiempo por el mundo. Ahora es director de la Filarmónica de Múnich y deberá pasar una gran parte de su tiempo a orillas del Isar. ¿Por qué?

Valeri Guerguiév: Es mi homenaje a la gran tradición musical alemana, y también un poco de nostalgia de mi juventud. Múnich fue la primera ciudad que me invitó cuando gané el Concurso Karajan en Berlín Occidental (1977).

En San Petersburgo hizo construir un nuevo teatro y el tema tampoco lo dejará en paz en Múnich. ¿O está conforme con la Filarmónica tal como es?

Nunca me quejo del centro cultural Gasteig, en Múnich. Si empiezo a quejarme de que la sala no es lo suficientemente buena, seguramente me preguntarán: “¿Para qué tocas en una sala tan mala? ¡Vete allí donde hay mejores!”. El Gasteig no es fácil, pero tampoco malo. En lo que respecta a la construcción de una nueva sala de conciertos, soy pragmático, y lo primero que pregunto es: “¿Dónde?”. Sí, hice construir un nuevo teatro y una sala de conciertos en San Petersburgo, pero sabía exactamente dónde lo hacía. No tiene que ser necesariamente en un centro histórico. En París, la nueva Filarmónica se construyó en los márgenes de la ciudad.

En Múnich, y no solo allí, muchos ven un problema en su lealtad hacia el presidente Vladimir Putin.

¿Le parece que corra por ahí gritando: “Tenemos un presidente espantoso en Rusia”? Opino que estoy mucho mejor informado de los que hace realmente el presidente Putin que los que gritan precisamente eso. Es muy importante que el presidente de un país entienda que la cultura y la educación tiene un rol clave. Y Putin lo entiende. Yo, por ejemplo, hablé a fines de diciembre de 2014 con personalidades de la política durante una conferencia en el Consejo de Estado, y gobernadores de todo el país vinieron solo para hablar de cultura.

Putin es simplemente mucho más inteligente que otros. Por lo demás, espero que la crisis actual no dure demasiado. Creo firmemente que Europa y Rusia deben mantener su identidad cultural conjunta y llegar a un nuevo equilibrio político.