Entrevista a Manuela Pagliuca

Una violinista solista, de cámara y orquestal: “La música es apasionante, sea lo que sea que hagas”
Por Ana María Hernández Guerra @Amhg_periodista

Esta venezolana, de 31 años, quiso al principio de su carrera ser violoncellista, pero no había cupo. El violín ganó un alma sensible que ha formado parte de la Orquesta Simón Bolívar, que es profesora y que además está por publicar un libro para ayudar a sus jóvenes estudiantes.

Manuela Pagliuca es una violinista venezolana, que a sus 31 años empuña su instrumento con pasión y honestidad, apostando al futuro del país y aportando con su trabajo musical, no solamente desde su carrera como instrumentista sino también como docente.

Su apellido Pagliuca podría asociarse a la conocida familia musical italiana que reside en Venezuela, integrada por el maestro Angelo Pagliuca, director orquestal y trombonista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela; y sus hijos, el también trombonista Domingo Pagliuca, y Rudy Pagliuca, guitarrista de Malanga. Pero no, Manuela comenta que aunque provienen de la misma región de Italia, de una pequeño pueblo, no están del todo seguros de su parentesco.

“Hace varios años vino a Venezuela un violinista italiano que iba a tocar de solista en Caracas, de apellido Pagliuca también, y a través de la guía telefónica contactó a mi papá para conocerlo ya que el apellido no es tan común en Italia. Y mi papá es músico por oído y mi bisabuelo, el abuelo de mi papá, era violinista. Así que al parecer hay una línea generacional de músicos en el apellido”.

-¿Cuándo comenzó en la música y por qué escogió el violin?

-Comencé en el núcleo del Sistema en el estado Yaracuy a la edad de 9 años, y a su vez en la Escuela de Música Blanca Estrella de Méscoli, institución que más tarde se convertiría en el Conservatorio de Música Blanca Estrella de Méscoli, en la ciudad de San Felipe. Mi mamá decidió inscribirme en las clases de música, y la verdad que realmente quería escoger el violoncello, pero en ese momento no había cupo para esa cátedra. Pero tenía una compañerita de clases en el colegio que la habían inscrito allí también, en violin, y me convidó a que escogiera el mismo instrumento de ella. Así que por la amistad que teníamos decidí agarrar el violín como instrumento. No me quejo, quizás si hubiese escogido el cello no me habría ido tan bien. Dios me lo puso en el camino.

Manuela también refiere que en San Felipe estudió con Ramón Rodríguez, “quien me presentó el instrumento por primera vez”, luego tomó clases con José Humberto Despujol, “a quien le debo que me ayudara a aclararme, porque tiempo después que había comenzado con el violín tenía mis dudas, y quería irme a la cátedra de cello, porque el sonido del violín al principio es muy ingrato, cuesta que suene bonito, tiende a ser muy estridente”, refiere.

También menciona como sus maestros a Raúl Rodríguez, Rhío Sánchez, Gerónimo Istúriz. Luego estuvo un tiempo viajando a Barquisimeto para participar en la Academia Latinoamericana del Violín con Francisco Diaz.


Cuando me fui a Caracas, estudié en el Conservatorio Simón Bolívar, con el profesor Ulyses Ascanio, y también estudié en la Escuela Mozarteum con el profesor Richard Biaggini, y las materias teóricas también las vi ahí. En la Academia Latinoamericana del Violín en Caracas estudié con el profesor Víctor Vivas. A todos los nombro porque cada uno puso su aporte para alcanzar el punto en el que he llegado hasta ahora”, subraya.


Pero su sed de conocimientos no solamente se quedó en el país, porque también estudió en Estados Unidos, con Yuval Yaron, quien “tuvo un gran impacto en mi Carrera. Viajé en varias oportunidades para recibir lecciones con él. Finalmente obtuve mi título de licenciado en Music Performance mención violín en el Royal School of Music de Londres en el año 2014”.

-Usted tiene experiencia como músico de orquesta, solista y música de cámara ¿cómo compagina los intereses particulares de una orquesta, una agrupación de cámara y el ser solista?

-Cuando tenía once años llegaron a San Felipe unos profesores designados para escoger niños para la Selección Nacional de la Orquesta Infantil de Venezuela y quedé seleccionada, luego me tocó audicionar a nivel regional en Barquisimeto. Después me llevaron a Caracas donde nos examinaron de nuevo, y fue una serie de rondas de audiciones que aprobé, y de ahí en adelante comenzó toda una historia maravillosa dentro del mar de la orquesta. Mi experiencia orquestal ha sido muy nutrida, come dije antes, fui parte de esa selección a partir del año 98 que el mismísimo maestro (José Antonio) Abreu formó en conjunto con profesores de los distintos instrumentos y grandes directores musicales. Luego cuando me radiqué en Caracas, formé parte de la Orquesta Simón Bolívar.

Gracias a Dios he tenido la oportunidad de viajar por muchos lugares en el mundo, tocar en las salas más prestigiosas de la música y el espectáculo nacional, e internacionalmente, compartir escenario con grandes músicos y personalidades, reyes, actores, presidentes, embajadores, participar de numerosas grabaciones discográficas con el famoso sello disquero Deutsche Grammophon con el cual fuimos nominados a los Premios Grammy, en todos estos eventos el nivel de exigencia ha tenido que ser muy alto así que la orquesta me ha dejado mucho a todo nivel, lo cual ha servido para impulsar y explorar otras áreas de mi carrera”, relata con emoción.

Pero no solamente ha tenido esta experiencia. Por si fuera poco, formó parte de la Cátedra de Música de Cámara en la Escuela Mozarteum de Caracas con el maestro Arnaldo Pizzolante, “ahí comencé a apasionarme con los repertorios en formato de orquestación más pequeños, quintetos, cuartetos, sonatas para piano y violín, también tuve la gran oportunidad de formar parte del Cuarteto Contemporáneo de Caracas con el cual realice varios recitales, uno de los cuales me encantó, unimos el ballet con la música en un concierto”.

Quiere decir que Manuela Pagliuca es música total, porque si lo que relata requiere de mucha preparación, disciplina y sentido de la excelencia, lo que se propone como su próximo objetivo implica mucha más exigencia: “por último, como solista es el área donde estoy tratando de ahondar más actualmente, porque cuando audicionas en una orquesta y estudias en el conservatorio te preparas en el repertorio solista del violín, pero no siempre se presenta al público en un concierto. Esto es algo que tengo propuesto como meta ahora, seguir mejorando a la hora de presentar el producto final al público, mostrar lo obtenido con mucho esfuerzo a través del estudio de días, meses, incluso años, y que pasa en una sola oportunidad en tan solo minutos, esta vez como figura protagonista en escena. Cuando se tiene esta experiencia, incluso la práctica diaria cambia, tiene otro enfoque. Me es difícil escoger o tener preferencia por alguna de las facetas que he tenido como músico porque todas tienen su atractivo además que se complementan, la música es apasionante, sea lo que sea que hagas”.  

-Como ejecutante del violín ¿qué le interesa más y por qué?

-Últimamente en medio de mi busqueda como solista, he tenido mucho interes en la docencia musical, sobretodo en los inicios de los estudiantes, donde se desarrollan las bases de la técnica en el violín y cómo se comienza a estimular el pensamiento y desarrollo del niño, primero como ser humano y luego como artista.  En cuanto a los repertories, hay demasiados compositores maravillosos, Mozart, Bramhs, Sibelius, Beethoven, es difícil escoger pero si me veo obligada a hacerlo, diría que me encantan Beethoven, Bramhs y Bach, las sonatas para violín solo de este último son una joya en el repertorio violinístico. Me acabo de dar cuenta de que estos tres compositores empiezan sus apellidos con B:  bueno, bonito y brillantes (risas).

-Son muchas emociones juntas ¿qué le hace sentir la música?

-Quisiera contribuir a edificar una mejor sociedad a través de la música, como maestra tienes la oportunidad de influir y legar excelentes valores que contribuirán a formar a los adultos del mañana, los niños en las clases además de las notas que se aprenden, deben instruirse en resposabilidad, disciplina, honestidad, amor por los demás y por lo que se hace. Para contestarte qué me hace sentir la música, quisiera que te imaginaras por un momento una película sin música, le falta algo demasiado importante, y eso llevado a la vida pasa lo mismo. Independientemente del género, la música llena un espacio en el ser humano, trae felicidad y adereza la existencia, le pone distintas emociones. A mí la música me llena, me inspira y me motiva, no es solo lo que hago y en lo que trabajo, sino que es parte de lo que soy.

-¿Cómo es su labor como docente?

-Tuve la oportunidad de dar clases en distintos núcleos del Sistema Nacional de Orquestas, fui profesora fundadora de algunos núcleos en el estado Yaracuy, también en Caracas trabajé con los muchachos del Sistema, ahí se hace mucho hincapié en ayudar a los estudiantes a montar el repertorio orquestal, además tuve una cátedra muy bonita en la Escuela Mozateum de Caracas, con niños más pequeños, me enfoqué mucho en prepararlos para tocar recitales solos desde temprana edad, a vencer los miedos y disfrutar la experiencia en escenario aunque estén iniciando a tocar.

“Soy madre, y desde que supe que estaba embarazada toqué bastante. Me fui hasta de gira con la orquesta con mi barrigota de 7 meses, toqué hasta que la barriga no me permitió pasar más el arco, y hasta toque de solista. Cuando nació el bebé, practiqué mis estudios regulares, lo arrullé con el instrumento. Mi hijo ha crecido con la música, así que he podido ver de cerca la estimulación temprana en un niño a través de esta herramienta, y esto lo llevé a mis clases particulares con otros niños bien pequeños. A ellos se les pone distintos géneros musicales para que escuchen, se les canta, motivo a los nenés a que sientan el ritmo y que bailen. Esa es otra experiencia enriquecedora en mi trabajo. De esta labor, la de madre y educadora, ha nacido mi inquietud por el libro que estoy haciendo. Todos nosotros como individuos tenemos un ritmo distinto para aprender, para hacer las cosas, y a los niños hay que respetarlos según como vaya su tiempo y evolución. Por lo general, los niños reaccionan muy bien en las clases, trato de fomentarles el amor por el instrumento para que, como resultado, se sientan interesados en practicar, pero he tenido casos en donde de verdad hay alumnos que no muestran interés, porque no les gusta, prefieren los deportes y eso es respectable. Cada quien tiene derecho a escoger sus preferencias y vocación”, detalla Manuela.

De modo que esta joven maestra observa a sus discípulos, “a veces veo que los niños tienen una vida muy agitada hoy día, viven cansados, atareados con un montón de actividades que los padres les escogen, es difícil trabajar así”.

Entonces aborda el tema de las frustraciones más frecuentes a las que se enfrentan los chicos: “ya mencioné con anterioridad que es un reto sacarle un sonido decente al instrumento. Uno al principio no los agobia tanto con un sonido perfecto por supuesto, pero sí frustra muchas veces a los niños un sonido desagradable, ya después el tema de la afinación también incomoda pero con práctica todo va tomando forma. Un joven, pequeño o gran ejecutante debe tener paciencia, después de que el maestro da la herramienta para afrontar los retos, la práctica juega un papel fundamental, probar, probar y probar hace que se superen  las dificultades, a medida que se repite se está condicionando la respuesta del cerebro ante una circunstancia determinada, es decir, estamos condicionando un reflejo y cada vez se hace más fácil y más rápido con la práctica”.

-¿Qué nos puede decir acerca del libro?

-La idea del libro comenzó con las experiencias en las clases, iba anotando todo lo que se me ocurría para que los alumnos  aprendieran, además de las cosas que iba aprendiendo a lo largo de los años como violinista. Gran parte está ahí incluído, de manera más sencilla. Llevaba años gestando la idea, pero entre una y otra cosa, no me disponía a finiquitar y organizar todo. Así que desde que comenzó este año empecé a darle forma, trato de ayudar a los niños en su práctica cuando el maestro no está al lado, incluso hay notas para los padres, para que tengan nociones y apoyen a los estudiantes. Utilizo el recurso de la literatura infantil, cuentos para que se interesen en el tema y además memoricen términos musicales. Estos distintos recursos hacen entretenido el aprendizaje inicial para un pequeño violinista. En estos momentos, el libro está en su fase editorial.

-Para finalizar, ¿cómo ve el panorama actual de la música y los músicos en el país, sobre todo a lo que a la música académica se refiere?

-En Venezuela hay demasiado talento y cada día se sigue avanzando, los venezolanos tienen mucha chispa, mucha pasión y entrega por lo que se hace, a pesar de las adversidades. Por supuesto que hay cosas que debemos mejorar, pero los músicos venezolanos hemos dado mucho de qué hablar dentro del país y en el mundo, y creo que con dedicación podemos seguirlo haciendo.