“Que Beethoven fue sordo lo van a saber, pero solfear, cantar y tocar un instrumento, si no lo hacen a determinada edad, no lo harán nunca”


Vía: www.laopinioncoruna.es | Por Patricia Martínez

Ismael Fernández de la Cuesta es académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que también es vicedirector. Catedrático jubilado de canto gregoriano en el Real Conservatorio de Madrid, es un consumado especialista en música medieval y de ello dan fe las numerosas conferencias que sobre este particular ofrece por el país.

¿Qué papel desempeñaba la música en la corte de Carlos V?

-La música tenía un papel esencial en todas las cortes, dentro de los actos civiles y religiosos, sobre todo. Había una capilla, que estaba fundamentalmente compuesta por músicos, pero también por otros personajes que atendían, por ejemplo, otros actos no estrictamente musicales, como servir al organista o a los sacerdotes. Carlos V tenía una especial afición a la música, porque en su casa, su familia, los Habsburgo, la tenían. Su hermana tocaba el clavicordio y él mismo organizó la capilla de música en Bruselas siendo muy joven, la misma que trajo a España.

¿Cómo conjugó la tradición musical flamenca y castellana?

-Fue una época extraordinaria. Se produjo una especie de contraste sumamente productivo entre la música que traían los flamencos y la que se hacía aquí. La castellana era más apegada a la palabra, más expresiva, y la otra más retórica y alambicada. La música flamenca era algo separado de la palabra, daba igual con cuál se hiciera, de mucha tristeza o de mucha alegría; era más perfecta técnicamente pero menos funcional. En cambio en la tradición hispánica la música es un elemento enfático más de la palabra y no estaba pegada a determinada teoría musical. Esto fue un privilegio y ha creado una personalidad muy valorada por muchos historiadores extranjeros.

¿Tenían entonces los músicos fama individual o eran anónimos?

-Existía la fama individual, pero no como ahora, ni muchísimo menos. Los directores de las capillas tenían ese marchamo de ser los maestros. Pero no en cuanto a grandeza como compositores, eso ha venido después. Era más por la función que por la propia creación. Carlos V trajo grandes personajes, como Pierre de la Rue, a los que en los siglos XIX y XX hemos encumbrado. Y en España ya existía una tradición muy buena con nombres como Peñalosa y Ancheta.

¿Ha influido esta época en la creación musical posterior, incluso contemporánea?

-Ha habido movimientos de rehabilitación de esa época, autores franceses o españoles que han descubierto a aquellos grandes músicos. Su música les ha servido para promover la creatividad en la música del siglo XX. Grandes músicos españoles, como Manuel de Falla, han bebido de esta gran época del siglo XVI.

En un mundo vertiginoso, cada vez más digital y con escasa vocación religiosa, ¿qué momento atraviesa el canto gregoriano?

-El gregoriano no tiene importancia solo porque sea religioso, es la base de toda la música occidental, que no existiría sin toda su base tecnológica. El solfeo, las notas, el pentagrama y conceptos como la melodía y la armonía se han creado en el repertorio gregoriano. Si analizamos la historia de la música y el panorama mundial, con culturas tan enormes y extraordinarias como la china y la árabe: ¿dónde hay un Mozart, un Beethoven, un Manuel de Falla? Sin embargo, en artes plásticas, en astronomía, en matemáticas, nos doblan en nivel. ¿Por qué en música sí y en lo otro no? Porque ha habido un sustrato, un magma, una semilla que ha florecido, que es el canto gregoriano. Sin él no se hubiese creado la música de la época de Carlos V ni la moderna.

¿Qué pasa con los religiosos?

-Ahora mismo los que menos aprenden canto gregoriano son los religiosos. Las normas del Concilio Vaticano II fueron malinterpretadas y el canto gregoriano se vino abajo con esta aplicación. Ahora es en las universidades de Estados Unidos (que son los pioneros en el reconocimiento), de Australia, en los lugares más inverosímiles, gente del mundo profano, donde más se aprecia. Pero los que menos saben y menos aprecian el gregoriano son los eclesiásticos.

La asignatura de Música está cada vez más arrinconada en el sistema educativo español, ¿qué opina?

-Es uno de los mayores desastres del sistema educativo español. En lugar de dar instrumentos a los niños y a los adolescentes para que luego ellos puedan construir su vida cultural, se les da conocimiento. Venga datos y datos. Que Beethoven fue sordo lo van a saber. Pero solfear, cantar y tocar un instrumento si no lo hacen a determinada edad no lo van a hacer nunca. Igual que aprendemos gramática y literatura, que aprendemos a leer y escribir, ¿por qué no aprendemos a cantar y la técnica musical?, ¿por qué no, si es un instrumento para la vida? Es de verdad una catástrofe. Por lo menos saber cantar y leer música igual que se lee un libro. Es un instrumento para la vida que los va a hacer más felices que otra cosa. Es una verdadera desgracia la situación actual.