Conversamos con el joven director que está trabajando con Gustavo Dudamel gracias al “Dudamel Fellowship”, que sólo ganan tres personas alrededor del mundo


Vía: www.beethovenfm.cl | POR: MAGDALENA GARCÍA – 27 DE FEBRERO DE 2017

El “Dudamel Fellowship” es un programa al que postulan muchos directores jóvenes y emergentes de todo el mundo. Un espacio creado por el director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, que permite que por dos meses estos conductores tengan la oportunidad de dirigir a LA Phil, además de participar en ensayos y trabajar con directores de orquesta internacionales.

Este año, uno de los tres ganadores fue el director chileno Paolo Bortolameolli, el primer chileno en ser parte de esta experiencia.Como lo dice el mismo Bortolameolli: “Hay que tener en cuenta que la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, es una de las mejores y más importantes de Estados Unidos y con un tremendo prestigio internacional, tanto por su nivel musical como por la estatura de sus últimos dos directores titulares: Esa Pekka Salonen y Gustavo Dudamel. Eso hace que sea un foco cultural-musical muy potente en el mundo, en USA y desde luego en Los Ángeles. Toda actividad musical de una u otra manera confluye en este gran referente”.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con directores de distintas partes del mundo y con LA Phil?

La experiencia en su totalidad ha sido extraordinaria. El nivel de la orquesta, de los solistas invitados, de los directores y todos quienes participan de cada concierto es del más alto. La Filarmónica de los Ángeles tiene además una importante tradición de contar siempre con excelsos nombres para el cargo de director titular: Otto Klemperer, Zubin Mehta, Carlo Maria Giulini, Andrè Previn, Esa-Pekka Salonen y actualmente Gustavo Dudamel. Por lo tanto estar acá es un lujo enorme. Estas rodeado de lo mejor. Yo en pocas semanas ya he trabajado con Gustavo Dudamel, Emanuel Ax (piano), Lisa Batiashvili (violín), Thomas Ádes (compositor y director), Helene Grimaud (piano), Simon Keenlyside (baritone), Christiane Stotjin (mezzo), Steven Isserlis (Cello), entre otros. Extraordinarios músicos todos, pero además personas muy accesibles de las cuales no solo aprendes sino que logras un feedback humano importante y que se agradece tanto.

Dentro de las actividades que a Paolo le ha tocado hacer en esta pasantía de dos meses -del cual este febrero es el primero y el segunfo lo hará en mayo- le ha tocado dirigir un concierto de la temporada Symphony for Youth, donde se tocan extractos de obras famosas seleccionadas temáticamente y a él le tocó uno llamado “El arte del piano”; además de ser Cover Conductor de los directores de la Temporada, lo que significa estar en cada ensayo asistiendo musicalmente al director de turno y ser el responsable de dirigir si es que algo le ocurre al titular. También armó la tremenda séptima sinfonía de Mahler para un concierto que dirigió Matthias Pintscher, compositor y actual director musical de Ensamble Intercontemporaneo y director principal de la academia del festival de Lucerna. Y la dirección de tres óperas breves con la compañía de óperas contemporáneas, “The Industry”.

¿Cómo ha sido trabajar con un repertorio tan grande y preparar la orquesta para otros directores?

Eso es de los desafíos más entretenidos. Por una parte está lo del repertorio que era inmenso para estas primeras 5 semanas. Y todo tiene que estar muy bien aprendido cuando eres Cover Conductor (director suplente). Pero así es la vida profesional en el mundo de Orquestas de este nivel y ese es un entrenamiento impagable.

Pero además, dentro las actividades más atractivas estuvo el dirigir un concierto de la temporada Symphony for Youth con “El arte del piano”. Fue mi debut con la Filarmónica de Los Ángeles.

Seis funciones con el mismo programa. Sin duda para mí de los momentos más especiales de esta estadía y de lo que va de mi carrera. ¡Que orquesta más fantástica! Un sonido perfecto pero además personas cercanas, colaboradoras que me hicieron sentir desde el primer ensayo como uno más de la familia. Me tocó además trabajar directamente con Joanne Pearce, la pianista residente de la Orquesta, quien para este concierto era la solista en todos estos extractos de célebres conciertos para piano. Tremenda músico y persona. Lo pasamos muy bien. Además el repertorio no podía ser mejor partiendo con el 24 de Mozart, pasando por el concierto de Ravel en Sol y terminando con la fantástica Rhapsody in Blue de Gershwin.

El primero de estos meses termina ahora en febrero, pero en mayo regresarás a Los Ángeles. ¿Qué es lo que sigue?

Cuando vuelva en Mayo ¡se viene otro tanto! Entre ellos el ciclo completo de las sinfonías de Schubert intercalado con los ciclos de canciones de Mahler, los 3 conciertos para piano de Bartok con Yuja Wang como solista y la misa glagolítica de Janacek.

Hay varias de estas obras que ya había estudiado e incluso dirigido en concierto. Todas son especiales de una u otra forma pero sin duda diría que ‘poner mis manos’ en la séptima de Mahler ha sido de las experiencias más gratificantes. Soy Mahleriano de toda la vida. Y de sus 9 sinfonías he estudiado profundamente al menos 7. Y justamente la séptima es una que amo especialmente. Injustamente la menos tocada de todas (descartando la 8va por razones más bien logísticas). La séptima es una obra obra que me gustaría hacer pronto.

Esta fue una de las obras que preparé. Todo para un concierto de la magnífica orquesta del Conservatorio Colburn. En 3 ensayos tuve que dejarla sonando para que luego la tomara en los dos últimos ensayos Matthias Pintscher. Y de hecho no solo Mahler sino una obra gigante del propio Pintscher ‘Chute d’Étoiles’.
Un par de semanas más tarde lo mismo pero esta vez preparando la orquesta para James Conlon (actual Director musical de la Ópera de Los Ángeles) con Petrushka, el 2do de Prokofiev para piano y los pinos de Roma.

De lo que has aprendido ¿qué te gustaría traer a Chile?

Otra de las obras que ha sido un gran descubrimiento es el Totentanz de Thomas Adés. Es uno de los compositores más importantes en la actualidad. Simon Rattle es un gran defensor de su música y de hecho cuando asumió la titularidad de la Filarmónica de Berlín lo hizo con la 5ta de Mahler y Asyla de Thomas Adés.

¡Es una obra fantástica! Tan bien escrita. Llena de ideas. De sonoridades. Compleja pero al mismo tiempo estremecedora. Terrorífica y conmovedora al mismo tiempo. Ojalá algún día se hiciera en Chile. Yo feliz jajaja. Además trabajar con él ha sido un placer. Es tremendamente sencillo y amable. Hemos conversado bastante estos días. Y también muy receptivo a mis comentarios y acotaciones.

¿Y qué es lo que más has aprendido en este tiempo?

Este es un programa para directores que ya están haciendo carrera. Por lo tanto no recibes clases de ningún tipo. El aprendizaje es ya desde la experiencia de ser un artista invitado a trabajar durante dos meses con una agrupación extraordinaria. El nivel artístico pero además la infraestructura, el teatro, el espíritu innovador de todos sus proyectos, su interés por la música contemporánea, por encargar nuevas obras, la permanente inquietud por renovar los formatos, por crear nuevas audiencia. Todo lo que ocurre acá es un lujo. Se aprende de todo. De los artistas por supuesto pero también del grupo humano detrás. Es al mismo tiempo un reloj suizo donde todo funciona a la perfección pero donde se respira ese espíritu de colaboración y de genuinas ganas por hacer las cosas de forma especial. Se siente el cariño de todos por su orquesta. Y eso también es un aprendizaje. El sentir y entender al equipo.

¿Cómo es trabajar con Gustavo Dudamel?

Dudamel es sin duda el director de Orquesta más famoso en la actualidad. Es un tremendo referente. No por nada hace un par de meses se convirtió – entre muchas otras cosas – en el director más joven de la historia en dirigir el célebre concierto de año nuevo de la Filarmónica de Viena. Pero además es alguien que a sus 36 años ya ha dirigido todo lo que muchos otros tardan una vida (o en su mayoría ni siquiera en una vida). Es decir, el nivel de experiencia y de repertorio que tiene en su cuerpo es monumental. Y eso se nota. Proyecta esa libertad cada vez que ensaya y dirige. Es claramente su estado natural y de eso también aprendes. Tiene una química muy especial con esta orquesta. Los ensayos fluyen. Todos muy concentrados pero al mismo tiempo disfrutándolo. De vez en cuando también riendo. Él proyecta eso. Que la música es antes que nada una expresión dichosa.