Su interpretación 145 será en La Scala de Milán

Venezuela Sinfónica conversa con este tenor venezolano que se ha adueñado de la vida operística de nuestro país con su voz única e inigualable. Un verdadero maestro en todos los sentidos. Acompañando a El Sistema en su Gira Milán 2015, Idwer Álvarez interpretará a Florentino en la Cantata Criolla de Antonio Estévez una vez más, pero con sabor a gloria, desde el templo mundial de la ópera. Un gran orgullo para él y para Venezuela.

Evelyn Navas/Patricia Aloy   Redacción Venezuela Sinfónica

Posee uno de los timbres más diáfanos de la historia operística de nuestro país y como tenor participa activamente en la vida musical de Venezuela. Su nombre resalta cuando de ópera se trata.  Las orquestas sinfónicas más importantes de nuestro país le han invitado a cantar y su repertorio se pasea por todos los géneros del campo lírico, música sacra, sinfónica coral, ópera, música contemporánea y música de cámara. Hablamos de Idwer Álvarez, cuya voz ha traspasado fronteras, presentándose en los escenarios más sobresalientes de Europa, Norteamérica, Centroamérica y Suramérica, acompañando a orquestas venezolanas o atendiendo la invitación de instituciones extranjeras.

Idwer Alvarez ha realizado estudios Superiores en la Academia Latinoamericana de Canto Carmen Teresa Hurtado y de canto con la maestra Lucy Ferrero. Ganador del III Concurso de Canto Lírico Nacional ‘Alfredo Hollander’ 1994 y del Premio ‘Casa del Artista’ 1995 como Cantante Lírico Masculino del Año. Es miembro permanente de la agrupación Solistas de Venezuela y de la Compañía Nacional de Ópera Alfredo Sadel.

Desde 1993 es invitado a participar en las temporadas de ópera de la Fundación Teatro Teresa Carreño de Caracas. Su nombre y apellido le dan vida y personalidad a un personaje fundamental de la Cantata Criolla de Antonio Estévez, Florentino. Este año celebrará su función 145 y qué mejor lugar que el templo de la ópera mundial, el Teatro alla Scalla en Milán. Esta obra es parte de su identidad artística, pues hasta la grabó junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, dirigida por el Maestro Eduardo Mata para el sello Dorian Recording.

Llegar al Florentino perfecto, al punto en que quería el maestro Álvarez, le tomó 60 funciones, cuando logró el nivel que quería para una obra muy difícil, ya que la vocalidad de la obra no es típica de un cantante lírico y tampoco la de un cantante llanero recio e Idwer Álvarez consiguió con ardua práctica y dedicación el tono perfecto. Tuvo la fortuna de trabajar con el propio compositor durante los años 1985 y 1986. Y la primera vez que la cantó fue con la Sinfónica Municipal de Caracas.

VS: Cumple 35 años de carrera artística en diciembre próximo ¿lo va a celebrar por adelantado en la Scala de Milán?

IÁ: “Se podría decir que sí, que ese será el gran evento para celebrar mis 35 años de carrera profesional y 36 años en la música académica,  porque comencé en 1979 cantando en la Coral Filarmónica de Caracas”.

VS: Su relación con la Cantata Criolla es única. Cuéntenos esa historia ¿Cómo empezó todo?

IÁ: “Cuando el próximo 3 de septiembre suba al escenario, gracias a la invitación del maestro Gustavo Dudamel, llegaré a mi interpretación número 145 de esta obra. Todo comenzó el 23 de julio de 1983, cuándo el maestro Estévez me escuchó cantando, en una transmisión que se hizo ese día por cadena nacional desde el antiguo Congreso Nacional, el Himno a Bolívar, invitado por el maestro Luis Morales Bance y Solistas de Venezuela. En un acto protocolar donde se les daba la bienvenida formal a todos los presidentes de los Países Bolivarianos y al Rey de España, que habían venido para asistir a los actos programados durante esa semana con motivo de la celebración de los 200 años del nacimiento del Libertador Simón Bolívar.

También por esos días, por cierto, se estaba ensayando la Cantata Criolla en el Teatro Teresa Carreño, para un concierto que pidió el Presidente Luis Herrera Campins, se hiciera en el marco de la misma celebración del Bicentenario del nacimiento del Libertador, y al cual también asistieron todos los presidentes de los países bolivarianos y el rey de España, evento que para la época era gigantesco y, por supuesto, revestía una gran importancia.

En el ensayo general de esa Cantata, que se realizó la noche de ese 23 de julio, el maestro Estévez quien estaba al frente de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y la Coral Filarmónica de Caracas –fue la última vez que él dirigió la pieza- le hizo un comentario positivo sobre mi voz al maestro Telésforo Naranjo, quien era contrabajista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y Director de la Coral Filarmónica de Caracas y, comentario aparte, es mi padre en la música y mi amigo y hermano de la vida, quien luego me hizo llegar el comentario.

Año y medio más tarde, tuve la oportunidad de conocer al maestro Antonio Estévez, personalmente, gracias a un encuentro concertado por su sobrino, el maestro Raúl Delgado Estévez, con quien tuve la oportunidad y el honor de hacer música, primero en el Grupo Vocal Metropolitano y posteriormente en la Coral del Banco Industrial de Venezuela y en el Orfeón Universitario de la UCV, respectivamente.

Cuando recién comencé a cantar con Raúl en el Grupo Vocal Metropolitano, este me preguntó: ‘Güigüe’ como me llamaba en ese tiempo, “¿tú conoces la Cantata Criolla? A lo que respondí que ‘sí’ inmediatamente, y me preguntó luego, ¿cómo y porqué te la sabes?, porque en esa época esta pieza realmente no se tocaba mucho, y le conté toda la historia. Al final me preguntó si yo era capaz de cantársela a su tío en una audición en su casa. E impulsado por el desenfado y la audacia que se tiene cuando se es joven, le dije que sí, sin siquiera pensarlo. Así que fuimos hasta la casa del maestro Estévez dos días después.

Al llegar a la casa del maestro, este me recibió con la voz chillona que ponía a propósito cuando era mordaz y sarcástico, hizo un par de bromas sobre mi nombre, terminó poniéndome el sobrenombre de ‘Ergüe’, se sentó al piano y él tocó y yo canté el recitativo y luego el contrapunteo de arriba a abajo. Cuando terminó de tocar me hizo un comentario que no llegaba a ser una felicitación, por haberme aprendido la música. Cabe aclarar que el maestro nunca fue amigo del halago fácil, con él realmente había que ganarse el reconocimiento a través del trabajo consecuente, disciplinado y que siempre buscara la perfección. Y empezamos a trabajar martes y jueves, religiosamente, por casi dos años, hasta que canté la obra por primera vez, en abril de 1987. Ya de eso hace 28 años”.

VS: ¿Qué significó grabar con un maestro de talle mundial  junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar bajo la batuta de Eduardo Mata para la Dorian Recording?

IÁ: “Grabar Cantata Criolla en esa época fue una gran experiencia para todos los involucrados, por supuesto, incluyéndome. Trabajé con un gran músico, como lo fue el maestro Eduardo Mata, a quien reconocemos hoy en día como un extraordinario defensor y difusor de la obra e hizo resaltar aspectos tímbricos y de colores en la obra que aún hoy se mantienen en las diferentes interpretaciones que se hacen de la Cantata Criolla, en diferentes partes del mundo, como por ejemplo el agudo de las sopranos en la última intervención del coro ‘Santísima Trinidad’, que originalmente está escrito en la octava de abajo de donde se canta hoy en día y le da a la obra un final mucho más brillante y emocionante. La grabación la hicimos en 1990, pero salió al mercado en 1992. Cuando canté en esa grabación, apenas había cantado la obra 5 veces en tres años, así que la falta de madurez vocal e interpretativa es notoria. Evidentemente, hoy en día tengo otros conceptos al respecto, así que sería interesante poder grabarla, una vez más, antes de mi retiro”.

VS: ¿En qué aspectos se asemeja Florentino a Idwer Álvarez?

IÁ: “Es una buena pregunta. Tal vez en mi juventud me parecía a él en algunos aspectos, pero hoy en día puedo decir que somos diferentes. Creo que mucha gente lo percibe como un personaje audaz, corajudo y valiente. Que gracias a su manifiesta impulsividad, es capaz de librar cualquier obstáculo. De acuerdo a como lo veo, Florentino es irreverente, displicente, engreído, impulsivo, prepotente y por ende contestatario. De hecho, es claro que no mide las consecuencias de confrontar y enfrentar a un personaje como El Diablo que, de no ser por las vírgenes, no hubiese podido salir airoso de tamaña impertinencia. Sin embargo, con el pasar de los años he aprendido a verlo como lo que realmente es, un personaje de leyenda cuyos actos temerarios dan para muchas lecturas”.

Giancarlo Guerrero continua à frente da Osesp neste programa, que tem participação dos Coros da Osesp e Acadêmico da Osesp, e, como solistas convidados, o violonista cubano Manuel Barrueco e os cantores venezuelanos Idwer Alvarez (tenor) e Juan Tomás Martínez (barítono), todos pela primeira vez com a Orquestra.

Giancarlo Guerrero continua à frente da Osesp neste programa, que tem participação dos Coros da Osesp e Acadêmico da Osesp, e, como solistas convidados, o violonista cubano Manuel Barrueco e os cantores venezuelanos Idwer Alvarez (tenor) e Juan Tomás Martínez (barítono), todos pela primeira vez com a Orquestra.

Esta joya con las firmas de los maestros Gustavo Dudamel, Idwer Álvarez, Gaspar Colón y Tarsisio Barreto. Autógrafo otorgado a Ricardo Castillo

Esta joya con las firmas de los maestros Gustavo Dudamel, Idwer Álvarez, Gaspar Colón y Tarsisio Barreto. Autógrafo otorgado a Ricardo Castillo

VS: Acaba de estrenar por primera vez en la ciudad de São Paulo la Cantata Criolla, ¿cómo reaccionó el público?

IÁ: “Sí, hace un par de semanas participé en el estreno de la Cantata Criolla en Brasil, hicimos tres funciones en la famosa y hermosa Sala São Paulo y una en el Auditorio Claudio Santoro en Campos Do Jordão, junto a la Orquesta Sinfónica de São Paulo, el Coro de la Orquesta y el Coro Académico de la Orquesta, que es el coro que forma a los jóvenes aspirantes al coro profesional. Todos bajo la dirección del maestro nicaragüense Giancarlo Guerrero, quién fue la persona que tuvo a bien hablar con la directiva de la OSESP para que nos invitaran a cantar a Juan Tomás Martínez, quien interpretó a El Diablo en esta oportunidad, y a mí.

La recepción de la obra fue sumamente positiva desde la orquesta y el coro, hasta el público y la prensa. De hecho, la obra gustó tanto que el director artístico de OSESP, Arthur Nestrovski, me pidió el favor de hacer el contacto con los familiares del maestro Estévez, quienes tienen los derechos legales sobre la música compuesta por el maestro, para hacerles llegar su buena disposición de, a través de un programa de publicaciones musicales que tiene la OSESP, incluir a la Canta Criolla para hacer una edición de la música orquestal, porque las particellas que usan las orquestas en Venezuela, cada vez que se interpreta esta pieza aquí, son copias de las originales manuscritas, y fuera del país ninguna orquesta va a tocar con una partitura manuscrita, lo cual perjudica a la difusión de la obra cuando deciden hacerla fuera del territorio nacional. Ellos en Brasil, quieren que esta música se haga cada vez más y si alguna orquesta en el mundo se interesa en programarla en el futuro, ellos pondrían el material a disposición para que se toque sin problemas. Esa es la magnitud de la impresión que dejo la Cantata en Brasil”.

Idwer Álvarez junto a Gaspar Colón dirigidos por Gustavo Dudamel con la OSSBV en el Carnegie Hall

Idwer Álvarez junto a Gaspar Colón dirigidos por Gustavo Dudamel con la OSSBV en el Carnegie Hall

VS: ¿En qué aspectos se diferencian las batutas que dirigen a Idwer Álvarez en esta obra?

IÁ: “Hablando de los directores con los que he trabajado haciendo Cantata Criolla puedo decir que cada uno tiene una visión diferente de la obra, como debe ser. He tenido el privilegio de cantar esta música bajo la dirección de con casi todos quienes han decidido en algún momento afrontar el desafío que implica dirigir una obra tan compleja como ésta y he podido observar que cada uno pone énfasis en aspectos diferentes, a la hora de recrearla”.

VS: Como profesor de canto, ¿Cuál es el futuro de las voces venezolanas?

IÁ: “La verdad es que no sé cómo responder a esa pregunta, pues, no tengo la facultad de predecir el futuro de nada (Risas). Pero espero que el futuro de los cantantes en nuestro país sea siempre el mejor.

En este momento hay una buena dinámica que le está dando la oportunidad a los cantantes más jóvenes y que aún están en proceso de formación, de ser conocidos, de crecer y sumar experiencias y a los llamados profesionales les está dando la oportunidad de tener empleo y de vivir de manera digna de la profesión que ejercen, aún cuando todavía los honorarios que devenga un cantante lírico por concierto, en el país, no es el adecuado.

Creo que esta dinámica es un comienzo muy alentador, que debería superar rápidamente la presentación de espectáculos poco elaborados y montados con tanta superficialidad y premura, y que en este momento se escudan en la máxima de que ‘al menos se está haciendo algo’, y le dé paso, en pocos años, a una mayor calidad en todos los aspectos del hecho artístico y a una mayor profundidad en los criterios que están relacionados con la concepción de los eventos líricos que se presenten al público, y que, además, termine consolidando al arte lírico, si no en todas sus variaciones o expresiones, en la mayoría de sus variantes: la ópera, el oratorio, los recitales, la zarzuela –la cual tiene un gran público en Venezuela que es muy poco considerado, el musical, los conciertos sinfónico-vocales, sinfónico-corales, etc. Que le brinden al cantante lírico estabilidad laboral y artística.

Eso sería lo ideal, sobre todo para mantener al talento de las nuevas generaciones de cantantes, donde hay verdaderos artistas en ciernes, aquí en el país y no tengan que salir a buscar mejores oportunidades afuera”.

VS: ¿Qué cree que es lo que falta para que la Ópera se desarrolle de mejor manera en Venezuela?

IÁ: “Creo que ésta es la pregunta más difícil de responder, aunque ya la respondí en parte, más arriba. La ópera es un espectáculo donde confluyen muchas artes, así que para montarla, se requieren de muchos recursos. También hace falta una organización que estructure una planificación que funcione como la máquina de un reloj suizo, porque son muchos los detalles que se deben manejar y que si se descuida uno solo, puede arruinar todo el montaje y la puesta no será satisfactoria.

Algo que es fundamental, es la escogencia, en todos los puestos del organigrama, de gente profesional, susceptible de forma positiva al cantante y por sus necesidades. Gente sensible que entienda que la comodidad y la tranquilidad o la falta de ellas, están estrechamente relacionadas con el desempeño del artista, en el escenario, independientemente del papel que este interprete en la obra, sea el rol principal o un co-primario con apenas dos compases de canto en toda la obra. Gente que vea al cantante con respeto y no como un mal necesario o que no vea el montaje de una ópera como un proyecto personalísimo, ni que planifique temporadas haciendo gastos ingentes en rubros que devoran los presupuestos y que terminan sacrificando los honorarios dignos que pudieran devengar los artistas líricos.

En fin, gente que entienda que lo más importante en la ópera, es el cantante, porque se puede hacer ópera sin escenografía, sin iluminación específica, también sin vestuario con telas sofisticadas e, incluso, sin orquesta, pero es muy difícil hacer una ópera sin cantantes”.

VS: A pesar de la barrera del lenguaje ¿Usted cree que la Cantata le llegue al público italiano?

IÁ: “En nuestro país tenemos el mejor público del mundo, a todo le grita ¡Braaaaaavooo…! Hasta quedarse roncos y con las manos ardiendo… Como me comentó un amigo una vez: ‘el día que se acabe el petróleo podemos exportar público’. Y aquí estamos acostumbrados a nuestro público, gracias a Dios, exageradamente generoso. Así que nada que no sea la bulla que estamos acostumbrados a oír desde el escenario, lo percibimos como un público frío y distante. En ese sentido, el público, fuera de Venezuela, es como una Caja de Pandora.

Creo que si es un público muy tradicionalista, que no tolera oír ninguna música escrita después del romanticismo alemán, la Cantata Criolla podría no ser apreciada en su justa dimensión. Si por el contrario, es un público con criterios flexibles, curioso y con deseos de oír música nueva, la Cantata será todo un éxito.

Las veces que hicimos esta obra con el maestro Mata, en Holanda, Inglaterra y España, hace muchos años, fue muy bien acogida por el público que asistió a los respectivos teatros, entonces… Deseo que en La Scala sea igual.

La obra lo tiene todo para triunfar en esta oportunidad, la va a dirigir el maestro Dudamel que, según mi criterio personal, es el director que ha llevado a la obra a niveles de internacionalización, con un análisis profundo de la música y del texto, que le da a Cantata Criolla textura y relieve, llevándola a niveles superiores como música programática.

Además de ser él una figura muy reconocida y altamente apreciada en todo el mundo por su talento como extraordinario director, va a dirigir a su instrumento que es la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (B), que interpreta esta música con gran energía e intensidad y al Coro Sinfónico Simón Bolívar, que con sus voces privilegiadas, es hoy en día nuestro mejor coro en la interpretación de las obras sinfónico-corales. Así que, sin lugar a dudas, aquí hay una ecuación triunfadora”.

VS: ¿Alguna vez ha cometido algún error más o menos notorio en el escenario?

IÁ: “Suena muy pretencioso, pero no… Solo recuerdo una vez, al principio, que se me olvidó una palabra en el contrapunteo y dije otra, pero quien no conocía lo que estaban oyendo, no se dio cuenta”.

VS: Por elección, ¿qué pieza no cantaría nunca y por qué?

IÁ: “He dicho que no a muy pocas obras y en la mayoría de los casos, lo hice porque eran para otro tipo de tenor o más agudo o más grave. Recuerdo que varias veces le dije que no al Carmina Burana porque es para un contratenor. En otras ocasiones no acepté cantar algunas obras porque las fechas de los conciertos, coincidían con otros compromisos adquiridos con antelación.

De vez en cuando, también me conseguí con alguna obra que no era de mi agrado, pero al ser un profesional en esta carrera, se deben superar las incomodidades que se puedan sentir por este tipo de obras en particular, bien sea por el aspecto vocal o el musical, entre otros. Y buscarle algún punto donde puedas hacer conexión. Una vez que se consigue esa conexión,  las cosas fluyen mejor y puedes hacer tu trabajo”.