Evelyn Navas Abdulkadir. Especial para Venezuela Sinfónica

El pianista chino más famoso de todos los tiempos estará en Venezuela de la mano de Gustavo Dudamel. Será un evento histórico y es quizás, la visita más importante a nivel artístico del 2013. Venezuela Sinfónica -como primer noticiero digital del país dedicado exclusivamente al mundo sinfónico- presenta una serie de artículos sobre la vida y obra de este artista que a sus 30 años ha sabido dominar la fama más que un artista de Hollywood y la ha empleado para convertirse en un verdadero motor transformador de la educación musical en el siglo XXI, mucho más allá de las fronteras de su tan querida China.

Lang Lang Photo credit: Xun Chi

Lang Lang Photo credit: Xun Chi

Saber de la visita de Lang Lang a nuestro país es extraordinario. Hace tiempo disfruté de una entrevista de la BBC de Londres a este pianista chino, tan joven, tan bello, y que parece prácticamente inalcanzable. Será un evento sin paralelo que bien valdría el mayor esfuerzo para estar en ese concierto en Caracas el 25 de abril, bajo la dirección de nuestro querido Maestro Gustavo Dudamel.

Lang Lang es hoy una gran luminaria. Es más que un pianista, es un artista. Sólo busque su nombre en Google y relájese, son miles las menciones que aparecen y domina el Youtube como ninguno, disfrute de sus conciertos, de sus fotos rodeado de jóvenes pianistas, de los más destacados actores de Hollywood. Nada de esto es de gratis. Lang Lang ha logrado lo que ningún otro artista clásico: ha convertido la música académica en tema de interés para su público que se cuenta no por miles, sino millones, casi como si se tratara de U2. Suele llenar estadios como si estuviéramos hablando de una banda de rock, pero su público delira por oír a Mozart, Chopin o Liszt. Su rostro afable que siempre sorprende con sus gestos y poses, recuerda a un modelo. Claro, cómo no, si viste de Giorgo Armani.

Y es que este chino sorprende porque sólo tiene 30 años, pero de algo pueden estar seguros, Lang Lang sabe a qué vino a este mundo y desde los 3 años, cuando comenzó como pianista estaba más que claro y ha trabajado con gran dedicación y devoción para ello. Su vocación: llegarle al mundo entero a través de la música clásica. Seguro es que desde su presentación del 8 de agosto del 2008 en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing, todo el planeta le conoce, no sólo el público que plenó el Estadio Nacional Olímpico. 5 mil millones de personas que siguieron la transmisión de las Olimpiadas en televisión contemplaron a Lang Lang tocando su piano blanco en medio del césped del estadio. Allí sobre sus hombros recayó todo el peso de la ancestral cultura china, que salió muy bien parada en sus mágicas manos. Después llegó a comentar que ése sería uno de los momentos más inspiradores de su vida.

Lang Lang

Lang Lang

Lang Lang tiene tiempo recorriendo el mundo, incluso ha estado en Sudamérica gracias a una alianza que mantiene con Telefónica, empresa que aquí se conoce como Movistar. Suele tocar en sus presentaciones a Mozart y Chopin, es decir al repertorio clásico. Un repertorio que le ha presentado grandes desafíos, porque aunque se le considera un niño prodigio no siempre fue alabado por su talento. Por ejemplo la Sonata N° 10 de Mozart representó un gran reto cuando a los 9 años fue expulsado por un profesor que lo consideraba no apto para interpretarla. Sin embargo, su gran dedicación y la oportuna ayuda de otro maestro, le devolvió la fe y el impulso para seguir con su carrera. Cuando superó este escollo, le siguió un éxito imparable.

A los 5 años ganó su primer concurso y a los 17 años tocaba con la Sinfónica de Chicago. Ha grabado 28 discos con 3 grandes compañías: Deutsche Grammophon, Sony Classical y Telarc. Suele tocar con regularidad con las mejores orquestas del mundo -Venezuela no podía ser la excepción. Sus directores, las más grandes batutas de la actualidad: el argentino Daniel Barenboim, el indio Zubin Mehta, el ruso Valery Gergiev y en su mas reciente presentación el 31 de enero, con la Filarmónica de Berlín conducido por nuestro Gustavo Dudamel.

No es un pianista ordinario. Conoce muy bien el impacto de su imagen. Aunque suele vestirse como cualquier joven de su edad, ropa deportiva y pelo desordenado, lo hace con clase. Quizás conoce más de marketing y de impacto en las masas que cualquier otro músico. Y es que vende entradas, un concierto en el Royal Albert Hall de Londres se agotó completamente en tan sólo 48 horas tras su anuncio: 5 mil locaciones. Hubo que abrir una segunda función, también se vendió.

La BBC de Londres lo cataloga de Pianista Rockstar y no es para menos. La revista Time lo ubicó entre las 100 personas más influyentes del mundo junto a Steve Jobs, el Dalai Lama y Oprah Winfrey. Y todo esto tiene que ver con que a raíz de su existencia tan fulgurante más de 40 millones de niños en su natal China estén estudiando piano, impulsados por la fundación que preside el propio Lang Lang. La música clásica nunca ha tenido un embajador tan exquisito como este oriental que se impuso a sí mismo conquistar al mundo con la fuerza de un teclado.

Lo importante de Lang Lang es su música, su talento, más allá de esa imagen, porque él está convencido de cuál es su contribución para el mundo. En entrevistas ha revelado que cada día practica pase lo que pase, que sólo atiende los eventos realmente importantes y que siempre, siempre estudia la música clásica -aunque le interese el jazz y otros ritmos, para tocarlos, divertirse y explorar.

Aún con toda su fama espera que la gente vaya a verlo no por él, sino por Mozart o Chopin. Eso revela que sigue siendo humilde y sensato. Tiene los pies bien puestos en la tierra y una clara conexión con la tecnología. A los periodistas de EFE les dijo que no era alérgico a la tecnología, que escuchaba todo tipo de estilos de música, desde el jazz hasta el pop y que aprecia el uso de las nuevas tecnologías para plasmar visualmente la música, tal como lo hace Lady Gaga. De todo eso ha estado aprendiendo y entendiendo cómo poder transmitirlo a través de niveles y distancias de sonido con su piano.

Cuando toco, me siento en un planeta musical. Pero no puedes forzarlo, la música tiene que llevarte hasta allí”, explicó el artista en una conferencia de prensa. Para Lang Lang el talento y la práctica son igualmente importantes para convertirse en un gran músico, de la misma forma que hay que saber conciliar ambición y paciencia. “Es necesaria una ambición férrea, pero no aplicarla todo el tiempo, porque, si no, te pones encima demasiada presión“, comentó.

Sin embargo, Lang Lang ha sabido lidiar con la presión, hoy su interés es el público joven que renueve las salas de concierto. Suele ser muy optimista para inspirar a este público tan complejo y difícil a través de la música clásica y para ello, la tecnología le viene como anillo al dedo.

En twitter tiene cuentas en varios idiomas, la de China es seguida por 17 millones de personas. Está consciente del gran poder de las nuevas tecnologías, de las redes sociales y ha empezado a tomarlas muy en serio. Recientemente presentó una colaboración con una de las sensaciones de Youtube, el bailarín de “dubstep” Marquese, con el que rodó el vídeo “Ocean 12”, que presentaba su último disco, “The Chopin Album”.

No se considera el mejor pianista del mundo. Suele decir que eso se lo deja a otros como a Alicia de Larrocha o Daniel Baremboim. De lo que suele jactarse es de que cumplió su sueño tempranamente de actuar por todo el mundo, desde Chicago hasta Sidney. Aunque ya reveló que sus sitios mágicos son el Carneggie Hall de New York, la Arena de Verona y la Alhambra de Granada. Qué gusto!!! ¿qué pensará de Caracas y nuestro Teatro Teresa Carreño? Quien sabe, quizás nuestra calidez pueda más y le conquiste el corazón.