La próxima semana, entre el lunes y el jueves, tres artistas doctos de primer nivel mundial se presentan en Santiago: el pianista chino Lang Lang, el conductor Zubin Mehta y la Filarmónica de Israel y el tenor alemán Jonas Kaufmann.

Vía: www.latercera.com | Rodrigo González M.

Agosto, el mes de vacaciones favorito en el hemisferio norte, suele ser también el período del año en que los artistas clásicos se aflojan la corbata, se despeinan más de la cuenta y relajan el ritmo. Salen a tomar agua al camino, reposan de la temporada de conciertos que acaba de concluir y comienzan a pensar si el otoño que viene podrán cantar o tocar aquella pieza que por alguna razón nunca pudieron. Aún así, un artista es un artista y la desconexión total no existe en sus agendas. Marianela Núñez, la gran figura argentina del Royal Ballet de Londres, bailó hace dos semanas un ballet completo en Frutillar. La próxima semana, sin ir más lejos, tres de los artistas clásicos más demandados del momento darán conciertos en Santiago. Son, en orden de aparición, Lang Lang, Zubin Mehta y Jonas Kaufmann.

La encrucijada es inédita en Chile, donde las visitas clásicas más bien se clasificaban en una al año, y obedece en parte a una realidad donde además de la temporada del Teatro Municipal (que trae a Lang Lang en sus espectáculos extraordinarios), hay una completa temporada internacional de primerísimo nivel en el Centro CA 660 de la Fundación CorpArtes (donde se inserta el concierto de Zubin Mehta y la Filarmónica de Israel) y la visita de un músico altamente cotizado que ahora se presenta con ciertas características de show masivo (el tenor alemán Jonas Kaufmann en el Movistar Arena).

La visita del pianista chino Lang Lang (1982), que estará el lunes a las 19 horas en el Municipal, es la segunda tra su concierto del año 2013. En esta ocasión, el recital del músico nacido en Shenyang será transmido vía streaming a través del sitio web del coliseo musical (www.municipal.cl). No deja de ser una ventaja para una presentación que agotó sus 1.500 localidades y que tiene un atractivo mediático incluso extra clásico: Lang Lang estuvo en dos ceremonias seguidas de los premios Grammy junto junto a Metallica y Pharrell Williams en el 2014 y 2015, sin contar sus apariciones junto al cantante coreano PSY y un cameo en la serie Mozart in the Jungle, protagonizada por Gael García Bernal.

Con 14 álbumes publicados desde el 2000 (y otro a punto de salir en septiembre), el músico chino es una estrella que trapasa el territorio de la música clásica. Sólo el tenor Jonas Kaufmann se le acerca, aunque Lang Lang es 13 años menor y su ritmo de casi un disco año lo transforma en una figura omnipresente. De Lang Lang, que es respaldado por la poderosa maquinaria publicitaria de Sony Classical (la misma de Kaufmann, por lo demás), se dicen muchas cosas: que es una figura protegida del régimen chino, que es más virtuosismo y técnica que expresión, que no se puede comparar con Vladimir Horowitz, Artur Rubinstein o, sin ir más lejos, Claudio Arrau. Sin embargo, es el único artista clásico capaz de agotar los más de cinco mil asientos del Royal Albert Hall de Londres en menos de 48 horas, jugando al mismo nivel de Noel Gallagher o Primal Scream, dos artistas que en el 2013 también se presentaron en el recinto.

Además sabe usar el poder de los medios de comunicación quizás como sus colegas mayores jamás lo harán. Lang Lang acostumbra a aparecer en los programas de conversación nocturnos más exitosos de EE.UU., desde a Jay Leno a David Letterman y también en espacios con celebridades a lo Oprah Winfrey. Su golpe maestro fue en 2008 cuando abrió la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Beijing: ahí se consolidó el llamado “efecto Lang Lang”, que supuestamente ha empujado a 40 millones de niños chinos a aprender el piano. De cualquier forma, entre los más reputados seguidores del instrumentista se encuentran dos músicos de indiscutible nivel: el pianista y director Daniel Barenboim y el titular de la Filarmónica de Berlín, Simon Rattle.

En nuestro país, Lang Lang tocará un extenso recital que comprende los Cuatro scherzos de Chopin, el Concierto italiano en fa mayor de Bach y Las estaciones de Tchaikovsky. Es más o menos la interpretación completa de su último disco, el álbum doble Lang Lang in Paris (2016), que también trae las composiciones de Chopin y Tchaikovsky, pero no cuenta con la creación de Bach. Son cerca de dos horas de músicaque permiten apreciar la inobjetable habilidad del chino, desde las difíciles propuestas de Chopin a la poca conocida obra de Tchaikovsky.

A la presentación de Lang Lang le sigue el día miércoles una nueva visita de Zubin Mehta (1936) y la Filarmónica de Israel, que en 2013 dio conciertos en el Teatro Municipal y el Movistar. Quizás esta sea la ocasión en que definitivamente se le haga justicia a una agrupación como la Filarmónica de Israel, que tendrá en el recinto del CA 660 un teatro con la acústica adecuada para mostrar sus pliegues musicales, sus matices y, en definitiva, su personalidad. Es la octava vez que el maestro indio viene al país y lo hace con la agrupación de la que es director vitalicio, en un momento muy particular, con 80 años recién cumplidos en abril.

Gran director de ópera (sus conciertos con Los Tres Tenores no son menos que legendarios), Mehta es también un sensible intérprete del llamado repertorio romántico. En Chile conducirá el Adagio cantabile del Primero cuarteto de Tchaikovsky, la Pieza de concierto para cuatro cornos de Schumann y la Novena Sinfonía, llamada La Grande, de Schubert. Es decir, un programa romántico con mayúsculas. El concierto, con 110 músicos en escena, es a las 20 horas y las entradas, al igual que Lang Lang, están agotadas.

La gran semana de los clásicos concluye el jueves a las 21 horas con el debut en Chile del tenor alemán Jonas Kaufmann (1969), el cantante lírico más demandado del momento. Según informan en la productora Merci Entertainment, hasta el momento se ha vendido más del 80 por ciento de las entradas para un concierto que se sale de lo tradicional en la gira de Kaufmann. Durante sus recientes conciertos sudamericanos se ha presentado en escenarios clásicos y junto a un pianista, a excepción de una breve presentación de 20 minutos con la West Eastern Divan Orchestra conducida por Daniel Barenboim en Argentina. En Chile lo hace en el Movistar acompañado de la reciente formada Filarmónica de Chile que dirigirá Jochen Rieder, el conductor que ha estado tras varios conciertos y discos del cantate alemán.

De repertorio versátil y con fuerte presencia escénica, Kaufmann ha sido asociado recientemente a Puccini, Verdi y Massenet. En nuestro país ya definió el repertorio completo. Todo comienza con la Obertura festiva de Shostakovich (pieza orquestal) y continúa con arias de Puccini, Verdi, Bizet, Mascagni, Giordano y Massenet, concluyendo con Puccini otra vez. Cantará, entre otras, Recondita armonia de Tosca, Celeste Aida de Aida y Nessun dorma de Turandot. La agrupación instrumental, por su parte, tocará el preludio de Aida, la obertura de La fuerza del destino y extractos de Carmen, entre otros. Y, por supuesto, siempre habrá espacio para los bises: es probable que ahí siempre cante la popular Vesti la giubba, el aria del triste y celoso payaso Canio de la ópera I pagliacci.