El director de orquesta y violinista uruguayo refiere que desintegrar a la Sinfónica es “sinónimo de planificación a corto plazo y de pensamiento práctico administrativo mal aplicado”


Por: imparcialoaxaca.mx | LISBETH MEJÍA REYES

“Si bien no he nacido en México, me siento como uno más de ustedes, ya que tengo la suerte de dirigir muchas orquestas en México y de pasar una buena parte del año en un país tan maravilloso”, indica el músico uruguayo Diego Naser, quien fue director huésped de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca (OSO) el año pasado.

El fundador y director musical de la Orquesta Sinfónica Juvenil Störphonie, en Alemania, cree necesario hablar sobre la desintegración de la OSO y demostrar su desaprobación a la decisión de las autoridades estatales.

Al señalar que los pueblos cultos y sabios saben o aprenden a tender puentes y no a construir muros, Naser dice que cualquier recorte en cultura o educación es un atentado contra la creación de una sociedad más justa, respetuosa y humana.

La primera semana de octubre de 2016, Naser tomó la batuta para dirigir a la OSO, trabajo que culminó en un recital la noche del 7 de enero en el Teatro Macedonio Alcalá. Ahora, tras la decisión de la Seculta de no renovar contratos a los atrilistas que estaban por honorarios, éstos mantienen la esperanza del diálogo y la continuidad del proyecto.

En entrevista para EL IMPARCIAL, el violinista de la West Eastern Divan Orchestras eñala que la Sinfónica de Oaxaca “es parte del capital artístico de la ciudad, pero también puede funcionar como el campo de trabajo, de estudios y pruebas para todo el talento musical del estado, que ya es famoso por sus artistas”.

¿Es inteligente cercenar un espacio tan importante para el desarrollo de los mismos? Si Oaxaca se destaca por tener esos talentos, ¿no debería ocuparse por generar los ámbitos propicios para su desarrollo?, se cuestiona el ganador de la Competencia de Dirección Orquestal de la ciudad de Graz (Austria, 2015).

En octubre del año pasado, fue director huésped de la Sinfónica de Oaxaca, ¿cómo percibió el trabajo y a la agrupación?

La OSO y yo tuvimos un relacionamiento hermoso desde el principio; durante todo el tiempo de ensayos reinaron el silencio, la disciplina y la disposición para trabajar a un muy alto nivel. Logramos cosas excepcionales, tanto en lo que respecta al nivel técnico como a la calidad interpretativa.

Para Naser, la orquesta vivió un proceso muy grande de expansión cuantitativa y cualitativa en el tiempo que fue dirigida por Juan Trigos, a pesar de ser una agrupación de trayectoria joven. Por ello, explica que el trabajo y la colaboración con la OSO “arrojaron un resultado artístico de gran nivel, que fue muy bien recibido por la propia orquesta y el público”.

Con base en esos logros, calidad y demás factores, ¿percibió potencial en ella?

Una orquesta sinfónica siempre tiene un gran potencial, ¿por qué? porque la música es un lenguaje universal que nos toca a todos, lo queramos o no. No sólo le veo potencial a la OSO, sino que la veo como una institución imprescindible y necesaria en el estado de Oaxaca. El capital humano es el único capital que puede salvar a una sociedad y a un país”.

A nivel nacional, se ve a Oaxaca como un estado semillero de artistas, ¿cómo cree que se perciba la desintegración de la Sinfónica?

Creo que la desintegración de la orquesta, sea ésta o cualquier otra en el mundo, es sinónimo de planificación a corto plazo y de pensamiento práctico administrativo mal aplicado. La fuente de todas las cosas son las personas, si quieres gran productividad y altos índices de perfección y eficacia, necesitas gente capacitada para ello. Si la política de ahorro golpea directamente la formación de esas personas, el resultado será necesariamente más caro que lo ahorrado. No hay nada más caro que la incapacidad y la falta de cultura. Por tanto, la desintegración de la OSO sólo puede ser vista con gran desaprobación.

En este punto, Diego Naser subraya que una orquesta no es una sinfónica teniendo sólo 29 músicos, pues ello habla de una orquesta de cámara casi despoblada.

Asimismo, si se busca abordar un repertorio musical sinfónico mexicano, por ejemplo con obras de compositores como Silvestre Revueltas o Arturo Márquez, se notará que son necesarios 60 músicos, como mínimo.

“Por tanto, tener una ‘orquesta sinfónica’ integrada por 29 músicos es como tener un automóvil con dos ruedas; lo tienes, pero no puedes utilizarlo. Cuando un proyecto anda bien, no lo desmantelas, sino que lo potencias y lo promueves”.

Entonces, ¿por qué sería o no importante para una sociedad mantener y apostar en proyectos como la Sinfónica?

La respuesta es muy simple, lógica y concreta: una sociedad más educada y sensible es una sociedad más justa, segura y ordenada. Lo que gastas por un sólo lado (educación y cultura) lo recuperas inmediatamente y con creces, pero por todos los flancos imaginables.

El año pasado, varios de los invitados para dirigir o tocar con la OSO fueron extranjeros. No obstante, “aquí hablamos de valores universales y por ende la militancia en este sentido no reconoce fronteras, sino que nos reclama y necesita a todos en donde sea que se atente contra nuestra educación”.

El director uruguayo subraya que hace tiempo que el mundo ya es global, pese a que sigan existiendo quienes creen que los muros pueden interponerse en el camino y evolución de las ideas.

“México es un gran país, una nación absolutamente poderosa y trascendente en el mundo, pero que aún pareciera no terminar de creer en sí misma. México no puede olvidar que su mayor capital son su gente y su cultura. A México lo hacen los mexicanos, qué mejor que darle a su gente la mayor cantidad de herramientas educativas y culturales posibles para esa construcción si se busca fortalecer a Oaxaca como estado y a México como país”, finaliza.

EL DATO

Durante 2015 y 2016, Diego Naser dirigió a varias orquestas en México: la Orquesta Sinfónica de Oaxaca, la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional, la Filarmónica de Coahuila y la Filarmónica de Boca del Río.

A nivel internacional, estuvo al frente de la Graz Kammer philharmonie (Austria), la SFK Sinfonieorchester (Austria), la Sinfónica Nacional de Uruguay, la Orquesta Juvenil Nacional de Uruguay y la Junge Philharmonie Wien (Viena-Austria).