Avishai Cohen, el contrabajista israelí al que Chick Corea descubrió en una esquina de Nueva York, presenta en Madrid el disco que grabó inspirado por su paternidad

Vía: elmundo.es | JAVIER MARTÍNEZ

Desde que Chick Corea dio carta de naturaleza a su bajo en el grupo Origin, hace ya más de tres lustros, Avishai Cohen (Jerusalén, 1970) ha ido creciendo como uno de los contrabajistas más audaces de la actualidad. ‘Almah’, su decimocuarto álbum, supone una nueva vuelta en su permanente desarrollo creativo. “El proceso ha sido más largo que con el resto de mis trabajos. Me llevó dos años componer todo el material. Lo recompuse, lo arreglé, lo volví a arreglar. Hicimos un montón de ensayos. Revisé el material una y otra vez. Fue tan duro como gratificante”, responde a este periódico.

Avishai Cohen

Avishai Cohen

‘Almah’ (Parlophone), que presenta en formato de trío el lunes, a las nueve de la noche, en el Teatro Lara de Madrid, dentro del VII Ciclo ‘1906 Jazz’, está dedicado a su hija, recién nacida en el momento de la aparición del álbum. Es un disco bien distinto a cualquiera de los anteriores, donde toma distancias con respecto al jazz para acercarse a la música de cámara y al folklore de su país de origen. En la concepción instrumental, hay un paralelismo con la penúltima grabación de la también contrabajista y cantante Esperanza Spalding, ‘Chambers Music Society’.

Cohen ha modificado su banda, que sostienen ahora el pianista Nitai Hershkovits y el batería Ofri Nehemya. “Tienen una mentalidad muy abierta y una madurez tremenda para ser jóvenes. Trato de aprender de cada persona con la que toco. Soy afortunado de haberlos encontrado en mi camino”. Se detiene en Hershkovits, para valorar así su intervención en el tema ‘Kefel’: “Es el solo de piano más hermoso de cualquiera de mis álbumes“.

Tras estudiar piano y armonía clásica en la Academia de Música y Artes de Jerusalén, Cohen se decidió por el bajo seducido por el sonido de Jaco Pastorius. Se trasladó a Nueva York en busca de un porvenir profesional, saliendo adelante como músico callejero hasta que lo descubrió Chick Corea. “Para un contrabajista de Israel que va Nueva York a buscarse la vida, acabar tocando con uno de sus héroes es como un auténtico cuento de hadas. Fue un periodo fantástico en mi vida. Chick es toda una referencia para mí y le tengo un enorme aprecio”.

‘Almah’ cuenta con el apoyo de un cuarteto de cuerda y un oboe. Es la culminación en estudio de una vieja aspiración. “En el pasado había tenido la oportunidad de trabajar con un complemento de cuerdas, pero de modo intermitente. Siempre soñé con que se convirtiera en un proyecto integral y la gente que me rodeaba solía empujarme a ello. Durante un tiempo, no consideré que tenía la experiencia y la confianza necesaria para hacerlo. Fue tres años atrás cuando comencé a reunir los recursos necesarios y a escribir música para un cuarteto de cuerda y un oboe. El resultado fue sincero, poderoso, se correspondió con mis propios deseos. Entendí que debía ir más lejos”.