La orquesta se mostró en forma, dúctil y correspondiente con su maestro

Vía: www.elnuevoherald.com | Por DANIEL FERNÁNDEZ

Dos obras siempre gustadas del repertorio tradicional y un estreno mundial fue la receta de apertura de temporada de la Miami Symphony Orchestra (MISO) el domingo en el Knight Concert Hall del Arsht Center.

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La Sinfonía no. 8 en si menor, D. 759 (Inconclusa), de Schubert es un epítome de lo romántico. El hecho de haber quedado en su segundo movimiento, el exquisito Andante con moto, aumenta su aura de misterio, de evocación de lo inefable. Eduardo Marturet, director de la MISO, dio a esta obra una lectura especialmente mesurada, sobria, reflexiva, con énfasis en lo expansivo y en la complejidad de la estructura, sin acentuar demasiado los momentos de intensidad o mayor explosión. La ausencia de un tercer movimiento que recapitule y glorifique exponencialmente los temas da base a esta interpretación sin grandes efusiones, pero con un cuidado trabajo de los temas mediante el juego de las dinámicas.

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La orquesta, a pesar del largo paréntesis del verano, se mostró en forma, dúctil y correspondiente con su maestro, lo que le ganó sus merecidos y largos aplausos. Después, el estreno mundial de Echoes, de Tulio Cremisini, brillante principal de los timpani. Curiosamente, la obra, aunque ricamente orquestada y con amplia variedad de instrumentos de percusión, no abusa de los timpani. Melódica, evocadora, sin que falten sus momentos de contrastante dramatismo, la pieza fue entregada con gusto y eficacia, lo que le ganó una ovación del público al autor y los músicos.

La segunda parte del concierto fue dedicada por completo a la monumental Sinfonía no. 4, en mi menor, op. 98, de Brahms. Con un arranque intenso y movido, la obra luego deriva hacia densidades y contriciones en su segundo movimiento, Andante moderato, para levantar luego a su mejor momento con el movido y vibrante Allegro giocoso, donde sin duda la orquesta se desempeñó con mayor precisión y entrega, galopando en el brioso juego rítmico envuelto en entusiastas fanfarrias y compleja textura de cuerdas. La obra resume con un Allegro energico e passionato que fue entregado con eficacia y momentos de brillantez, sobre todo al final, lo que puso al público a ovacionar de pie. Aunque Marturet salió a saludar dos veces, no hubo encores. •

El próximo concierto de la MISO será el ‘Wynword Star Festival Opening Gala’, el 29 de octubre. Información y entradas: 305 375 5666 y www.themiso.org