ÁNGEL GÓMEZ FUENTES / abc.es

Tras el portazo de Riccardo Muti, ahora se produce el despido colectivo de 182 personas para evitar el cierre del teatro
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La decisión no tiene precedentes en Italia y ha supuesto un auténtico terremoto en el mundo cultural italiano. Después de las huelgas que llevaron al director Riccardo Muti a dar un sonoro portazo a la Ópera de Roma, un escándalo con gran repercusión internacional, se ha decidido el despido colectivo de la orquesta y el coro. Lo ha anunciado el alcalde de Roma, Ignazio Marino: «Es una decisión dramática que afecta a 182 personas, sobre un total de 460», ha explicado el alcalde.

El pasado 22 de septiembre se dio a conocer el espectacular gesto de Muti, que estuvo motivado por las continuas protestas de dos sindicatos, Cgil y Fials, que duraban ya meses. En una carta Ricardo Muti decía que abandonaba la dirección del teatro de la ópera de Roma porque «no hay serenidad y son demasiados los problemas». El gran director se refería así a la guerra sindical, con una minoría en la orquesta que se movíaal son de reivindicaciones y privilegios contra la voluntad de la mayoría. El maestro Muti renunció también a sus compromisos para dirigir «Aida», que debía inaugurar el 27 de noviembre la próxima estación operística, y «Las bodas de Figaro».

Ahorro de 3,4 millones de euros
El superintendente del teatro de la Ópera de Roma, Carlo Fuortes, ha explicado las consecuencias del despedido de la orquesta y coro: «Ha sido una decisión muy dura y sufrida. Pensamos que este era el camino para evitar el cierre del teatro. El ahorro con estos despidos será de 3,4 millones de euros».

Ahora la ejecución del programa se hace desde el exterior: el teatro de la Ópera recurrirá a la vieja figura del empresario, quien ofrecerá los «servicios musicales» indispensables para el funcionamiento de un teatro como son la orquesta y el coro.

El adiós del maestro Muti fue acogido como una grave derrota para la cultura italiana. De inmediato se dieron de baja muchos abonados y hubo fuga de la publicidad. Ahora, con el despido de la orquesta y el coro, «una decisión necesaria», según el ministro de Cultura, Dario Franceschini, se pretende recuperar el daño que sufrió la imagen de Italia.