Escrito por susana gaviña / madrid | ABC.es
Abbado, Boulez o Maazel son algunas de las batutas octogenarias (o casi) que siguen todavía en activo, y sin ganas de retirarse. El secreto de su longevidad: su pasión por la música

Claudio Abbado, en el Festival de Lucerna de 2010

Ayer nos hacíamos eco en ABC del triple récord guinness alcanzado por el director de banda valenciano Joan Garcés que, con 98 años, sigue dirigiendo y espera seguir haciéndolo por lo menos hasta los cien años. La receta para esta longevidad (con 92 años alcanzó el primero de los récords por tener la trayectoria más larga del mundo -67 años-, como director de bandas de música civiles) la desvela el mismo en una entrevista concedida a la agencia Efe: «Muchas personas me preguntan qué es lo que hago para estar tan bien de salud a mis años y siempre les contesto lo mismo: el secreto es la música».En un momento en que los directores de orquesta son noticia por su bisoñez (hace unas semanas corría por internet un vídeo de un jovencísimo alumno de siete años en un conservatorio de Uzbekistan, las imágenes dan escalofríos), es preciso hacer memoria y recordar que algunas de la mayores leyendas de la batuta siguen vivas y en activo. Lamentablemente, éstas ya no ocupan titulares más que cuando caen enfermos o desvelan una dolencia inconfesable durante años, como ha sucedido recientemente con el director alemán Kurt Masur.

ABC ha querido confeccionar una lista con los diez directores de mayor relevancia que todavía permanecen en cartel. Seguro que no están todos, y que cualquiera de ustedes tiene otras preferencias, pero ahí va la que hemos realizado nosotros incluyendo aquellos ya octogenarios o que están en el umbral, como Claudio Abbado.

Claudio Abbado (Milán, Italia, 1933). El maestro italiano, que cumplirá ochenta años el próximo verano, provoca allá por donde va reverencias. Acaba de dirigir en la Scala de Milán, teatro del que fue director entre 1968 y 1986, ante un público formado por jóvenes, y de nuevo la cita se ha convertido en algo extraordinario. Venerado por sus interpretaciones de Mahler, cada verano se le puede ver dirigiendo en el Festival de Lucerna. A pesar de padecer un cáncer de estómago en 2000, mientras concluía su etapa al frente de la Filarmónica de Berlín, Abbado ha seguido con su carrera. El maestro milanés siempre ha demostrado un compromiso con los músicos jóvenes, a través de la creación de formaciones como la Joven Orquesta Europea o la Orquesta Juvenil Gustav Mahler. También fue de los primeros en apoyar el Sistema de Orquestas de Venezuela, fundado por José Antonio Abreu, y en apadrinar a Gustavo Dudamel. Tal vez radique ahí el secreto y emane la fuerza del maestro italiano.

Lorin Maazel (Neuilly-sur-Seine, Francia, 1930). El director francés, nacionalizado estadounidense, fichó por la Filarmónica Munich el mismo año que cumplió 80 años. Atrás debaja un lustro de trabajo en el Palau de les Arts de Valencia y su herencia, la Orquesta de la Comunidad Valenciana. El primer concierto con la formación bávara como director musical, con la que ha firmado un compromiso por tres años, tuvo lugar el pasado 6 de septiembre, con la «Novena Sinfonía» de Mahler en el programa. Con esta formación, Maazel participará en el ciclo de conciertos que organiza Ibermúsica en Madrid dentro de dos semanas, donde ofrecerá partituras de Beethoven, incluido el Concierto para violín que intepretará Michael Barenboim (hijo de Daniel Barenboim). El maestro estadounidense compagina esta orquesta con otras, como la Filarmónica de Viena o la de Berlín.

Richard Bonynge (Sidney, Australia, 1930). El director australiano ha hecho carrera en el foso, convirtiéndose en uno de los más afamados directores de ópera. Casado con la soprano Joan Sutherland, fallecida en 2010, la dirigió casi en exclusividad desde 1963 en los más importantes teatros del mundo. En los últimos años ha estado vinculado con la Compañía de Ópera de Australia.

Bernard Haitink (Ámsterdam, Holanda, 1929). Aunque en 2004 el director holandés anunció su retirada de la ópera, no ha cumplido su promesa y ha vuelto a bajar al foso para dirigir varis veces en el último lustro. Entre otros títulos, «Parsifal» y «Pelleas y Melisànde». En cuanto a sus responsabilidades como director principal invitado, su último compromiso fue con la Sinfónica de Chicago, con la que concluyó su contrato en 2010, justificando su decisión de no ampliar el compromiso debido a su edad. Cerró esta etapa dirigiendo el ciclo completo de las Sinfonía de Beethoven. Sin embargo, esto no le ha impedido seguir subiéndose al podio. El otoño pasado se puso al frente de la Filarmónica de New York en un programa que incluía obra de Bruckner y Haydn.

Alberto Zedda (Milán, 1928). Musicólogo y director de orquesta, está considerado uno de los mayores, sino el mayor, conocedor de la obra de Rossini, algo que ha sabido trasladar al podio, lo que le ha convertido en una persona imprescindible a la hora de programar su obra en los teatros las óperas de todo el mundo. En Pesaro, la cuna de Rossini, Zedda fundó el festival que cada año se ocupa de reivindicar la obra del compositor italiano, del que han surgido estrellas como el peruano Juan Diego Flórez. Zedda, además de dirigir, ha sido responsable del Festival Mozart de la Coruña y de la Academia de perfeccionamiento del Palau de les Arts de Valencia. También imparte clases magistrales para enseñar a los jóvenes cantantes las claves para abordar las partituras de Rossini. A pesar de la edad, el director italiano sigue dirigiendo en toda Europa y en Japón. Estos días se encuentra en Bilbao, donde se representa hasta el 5 de noviembre, dentro de la temporada de la ABAO, «Un giorno di regno», de Verdi.

Colin Davis (Weybridge, Surrey, Reino Unido, 1927). Considerado uno de los directores británicos más importantes de nuestro tiempo, Davis sigue enganchado a la batuta. Tras dirigir en los Proms de 2011, donde se enfrentó la «Missa Solemnis» de Beethoven, en su agenda tiene previsto viajar este otoño a Nueva York con la London Symphony Orchestra. En una entrevista concedida a The Guardian hace unos meses, el músico británico reconocía que el principal obstáculo contra el que ha tenido que luchar desde que debutó como director no han sido ni los músicos, ni las orquestas, ni los mánager, sino su ego. «El ego pierde importancia a medida que uno se va haciendo mayor, tanto yo como el resto de mis colegas. Yo he convivido con él demasiado tiempo», confiesa. En dicha entrevista desvela la fuente de energía que supone para él la música, que fue la que le ayudó a sobrellevar la muerte de su esposa y continuar con las funciones de «Las bodas de Fígaro», que esos días estaba ofreciendo en el Covent Garden.

Kurt Masur (Brieg, Silesia, Alemania, 1927). El director alemán, una de las batutas legendarias del siglo XX aún en activo, hacia público «oficialmente que padecía la enfermedad de Parkinson desde hace algunos años. Lo hacía a través de una carta dirigida a algunas de las orquestas con las que colabora en la actualidad, pero también a su público. En el texto, el director alemán, que sufrió hace unos meses un caída del podio que le mantuvo varias semanas retirado de los escenarios, asegura que gracias a la atención médica puede seguir con su actividad, y que por ello mantiene toda su agenda. La receta mágica parece ser de nuevo la misma. «Hacer música es mi vida y lo considero un gran privilegio y una alegría profunda para poder seguir haciendo lo que más me gusta». El próximo compromiso del maestro, si las inclemencias del tiempo lo permiten, tendrá lugar el 8 de noviembre en el Avery Fisher Hall de New York, donde al frente de Filarmónica de Nueva York dirigirá todas las sinfonías de Brahms, ciclo que concluirá el 17 noviembre. En diciembre, Masur tiene previsto ofrecer todas las sinfonías de Beethoven en una gira por Alemania, liderando a la Filarmónica de Dresde..

Pierre Boulez (Montbrison, 1925). El director de orquesta y compositor, fundador del Ensemble Intercontemporain, especializado en abordar el repertorio contemporáneo, ha sido noticia este año por su problemas de salud, especialmente relacionados con la vista. Esto le ha obligado a cancelar varios compromisos, entre ellos, su participación en la última edición de los Proms londinenses. Sin embargo, el compositor de «El Martillo sin dueño», su obra más importante, que se ha convertido en un referente en la dirección del repertorio del siglo XX y XXI, no ha tirado la toalla y ha seguido participando cada año en el Festival de Lucerna, en el que fundó la Academia de jóvenes, que sigue tutelando. Entre los alumnos que ya han pasado por ella destaca el joven director español Pablo Heras-Casado, que la semana pasada dirigió a la ONE.

Neville Marriner (Lincoln, Reino Unido, 1924). Director y violinista, fundó en 1958 el grupo de cámara Academy of St Martin in the Fields, contribuyendo con él a la interpretación del repertorio barroco. Medio siglo después, Sir Neville Marriner sigue al frente de la formación a la que dirige en el Reino Unido y en giras internacionales, como la ofrecida en Alemania el pasado mes de enero. Recientemente ha sido nombrado segundo director musical el violinista Joshua Bell, lo que no significa que Neville deje ser parte importante de la formación, que no duda en elogiar la labor desempeñada por su director a lo largo de estos años. «Su vision e inspiración han mantenido el sonido de la Academia vivo».


Stanislaw Skrowaczewski (Lvov, Ucrania, 1923). Compositor (estudió con Nadia Boulanger) y director de orquesta (ganó el concurso de Santa Cecilia en 1956) dio el salto internacional gracias a la invitación de George Szell para que dirigiera a la Orquesta de Cleveland. En 1960 asumiría la titularidad de la Sinfónica de Mineapolis, que cambió su nombre después por el de Orquesta de Minnesota, formación con la que trabajaría como titular hasta 1979, aunque la ha seguido dirigiendo cada temporada desde los sus inicios, sumando ya 53 temporadas seguidas. Recientemetne ha sido noticia por dirigir esta formación, en un momento en el que la orquesta está inmersa en una profunda crisis y en importantes conflictos laborales, como muchas otras de Estados Unidos, según informaba hace unos días la revista Scherzo. El año que viene cumplirá 90 años.