El director inglés actuará hoy por primera vez en Buenos Aires al frente de la Orquesta de Santa Cecilia

Vía: www.lanacion.com.ar/

Nacido en Inglaterra pero de familia italiana, Sir Antonio Pappano comparte su tiempo entre la Orquesta Italiana Academia de Santa Cecilia en Roma, de la cual es su director hace más de una década y la Orquesta de la Royal Opera House en Londres, a la que llegó en 2002. Pero curiosamente su tonada no es inglesa ni italiana, sino completamente norteamericana. La explicación reside en que se mudó a Estados Unidos junto con su familia a los 13 años, país en donde se formó como pianista para luego regresar a Europa con 21 años y comenzar una de las carreras musicales más fascinantes de los últimos tiempos.

Habla entusiasmado sobre esta gira que los trae por primera vez a Buenos Aires en donde espera tener la oportunidad de poder escuchar tango (es también seguidor confeso de la música de Bill Evans, Tony Bennet y Beyoncé). Con dos funciones seguidas en el Colón para el Mozarteum Argentino, este martes y miércoles a las 20, presentará dos programas diferentes que incluyen la Obertura de la ópera La fuerza del destino, la sinfonía de la ópera Luisa Miller, ambas de Verdi; la Sinfonía Nº5 de Chaikovski, la Sinfonía Nº3 con órgano de Camille Saint-Saëns y la presentación de la joven pianista italiana Beatrice Rana en el Concierto Nº1 de Chaikovski.

-¿Cuáles serían las características que distinguen a la Orquesta Italiana Academia de Santa Cecilia?

-En Italia tenemos la creencia de que la vida musical hay que vivirla como vida de ópera, por eso no hay duda de que en el ADN de toda orquesta italiana hay una cierta expresión vocal muy fuerte, a la que se le llama cantábile. Esto sirve como una manera muy convincente de contar una historia y así tiene que ser porque la audiencia necesita sentir que hay una cierta narración. El repertorio de esta orquesta, la más antigua de Italia, es principalmente sinfónico, pero he estado haciendo cosas de ópera con ellos para que entiendan y vivan su historia y su patrimonio y parece trabajar muy bien con ellos. Están llenos de color y generan mucha energía y mi esperanza es que así lo sienta el público.

-Diez años es tiempo suficiente para desarrollar una relación profunda con una orquesta. ¿Cómo describiría este camino?

-Es un largo tiempo y la relación se ha construido armonizando la manera de trabajar de ambos. Tiene que ver en la elección del repertorio, combinando el repertorio estándar y tratar de expandirlo con la incorporación de música contemporánea, como también irnos hacia otro lado, actualmente hacemos mucho Bach y Bruckner. También incluyo óperas y hacemos muchas grabaciones y giras, sin descuidar el trabajo diario en términos técnicos para que la orquesta esté cada vez mejor. Hace una década, yo no pensaba que esto pudiera sucederme, pero la orquesta dio un nuevo sentido a mi vida, un nuevo camino a seguir que iría de la mano de mi camino en la ópera y me devolvería mis raíces italianas.

-Comparte su tiempo entre Londres en la Royal Opera House y en Roma al frente de la Santa Cecilia. ¿Dónde se siente más cómodo, en el foso o en el escenario?

-Ambas son muy importantes para mí, cambio de manera muy fácil entre uno y otro. Tengo un ritmo muy natural entre el foso y el escenario y representan mis dos familias: la del Covent Garden y la de Santa Cecilia. Espero que ellos sientan que soy parte de ellos por igual.

-¿Es cierto que usted aprendió lo que era ser director de orquesta de la mano de Daniel Barenboim cuando fue su asistente en Bayreuth?

Yo he aprendido muchísimas cosas de Barenboim, él es un gran maestro en múltiples formas: como director, como pianista y con esa mente brillante que tiene para transmitir el verdadero aprendizaje de lo que realmente se necesita para convertirse en director. Esto fue una experiencia muy afortunada y representó un punto de inflexión dentro de mi carrera.

-En las dos presentaciones va a dirigir a Beatrice Rana interpretando el Concierto Nº1 para piano de Chaikovski, el cual también grabaron recientemente. ¿Cómo ha resultado trabajar con esta joven revelación?

-Fue muy interesante. Yo hice infinidad de grabaciones, y ella muy pocas. Sin embargo, parecía una profesional experimentada cuando llegó a las sesiones de grabación, como si llevara toda la vida haciéndolas. Tiene una técnica sorprendente y una manera muy delicada para lograr transmitir el mensaje, es de una gran madurez. Estoy encantado de que nos acompañe en esta gira a Buenos Aires, porque presentar a esta joven solista es una manera de mostrar el futuro musical de Italia.

-Cada programa tendrá una pieza de Verdi, la obertura de La fuerza del destino y la sinfonía de Luisa Miller. ¿Es una manera de rendirle tributo a Italia y a uno de sus más famosos compositores en esta gira?

-Eso es completamente cierto. Yo quiero que mi orquesta conozca realmente quién era Verdi, qué quiere transmitir y así poder ratificar de dónde vienen. No se trata solo de números de apertura de telón, como les dicen en Inglaterra. Pienso que la orquesta debe de mostrar cuan magnífico era este compositor y que la audiencia vea que están convencidos.

-¿Su participación en la película El carácter italiano, en la que se cuenta la historia de la Orquesta de Santa Cecilia, y en las series que protagoniza para la BBC son una manera de tratar de llevar la música clásica a un nivel de comprensión más sencillo?

-Pienso que cualquier músico actual que tenga algún nivel de autoridad debe preguntarse cómo puede lograr que el mensaje de la música clásica llegue a un mayor número de público. Estos programas son una manera de contribuir a educar sobre la música, la gente se siente intimidada frente a ella, por ese prejuicio de que se requiere mucho conocimiento para comprenderla y creo que si se le quita un poco todo ese prurito, podría ser apreciada por un número mayor de personas.