Por Roberto Carlos Palmitesta
@RPalmitesta
ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

El jueves 24 de agosto quedará grabado como una fecha histórica dentro de los exitosos registros del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, porque marcó el debut de la nueva Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela con un concierto que puede catalogarse como: ÉPICO. Fue un triunfo para la juventud venezolana, para la esperanza de tener un país mejor, una reivindicación para quienes buscan el bienestar colectivo por sobre el interés personal y una derrota para el egoísmo, sobre todo de quienes apuestan al fracaso de una institución que durante 42 años lo único que ha hecho es construir un mejor país.

¿Qué es una orquesta nacional juvenil?

Para entenderlo fácilmente veámoslo como una “selección nacional”, si, es la vinotinto juvenil de fútbol o del deporte que sea pero llevado a la música. La nueva y prometedora Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela está conformada por 160 jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años edad, provenientes de todos los rincones del territorio nacional. Son los músicos de las nuevas generaciones más destacados de todos los estados del país, seleccionados en un cuidadoso proceso de audiciones.  Vienen de las grandes capitales, ciudades pequeñas, pueblos, caseríos y de distintos estratos sociales, razas y religiones, porque esas diferencias en una orquesta NO IMPORTAN.

A lo largo de 42 años, las orquestas de este tipo son las que han construido las bases del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. La primera, hace cuatro décadas fue la pionera, dirigida y tutorada por su propio creador: el maestro José Antonio Abreu. La más famosa quizá sea la que se convirtió en la otrora Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar de Venezuela, que fue la que abrió la mayoría de las puertas del éxito internacional y que ahora es una orquesta profesional, hasta es considerada entre las mejores del mundo y que sigue siendo dirigida por la misma persona: Gustavo Dudamel.

Otros procesos de selección similares han decantado en otras orquestas de altísimo nivel que le han dado la vuelta a Venezuela y al mundo como la Sinfónica Teresa Carreña, la Sinfónica de Caracas y la Sinfónica Francisco de Miranda. Más recientemente hacen vida artística  la Sinfónica Juvenil Inocente Carreño, la Sinfónica Juvenil Evencio Castellanos o la Sinfónica Juvenil Ezequiel Zamora. Lo cierto es que una Sinfónica Nacional Juvenil se traduce siempre para quienes la integran en un futuro promisor, en esperanza, en una vida digna y en bienestar no solo para cada integrante, también para sus familiares y amigos más allegados; es un efecto multiplicador de posibilidades incalculables.

Lo cierto es que el concierto inaugural celebrado este jueves 24 de agosto fue una demostración contundente y maravillosa del deseo de estos músicos que representan a la juventud venezolana

El concierto

Cuando fue anunciada la suspensión de la gira por EEUU de la nueva Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela fue vergonzoso ver comentarios de muchos venezolanos mostrando su beneplácito, muchos se alegraban porque estaban castigando a Dudamel… ¿todavía piensan que es Dudamel el perjudicado? ¿Tan mezquinos pueden llegar a ser los venezolanos? ¿Tanto daño hace el extremismo político y el resentimiento social? Seguramente al maestro Dudamel le dolió mucho que una nueva generación de jóvenes formados en la institución que él lidera no pueda mostrarle al mundo de lo que es capaz la juventud venezolana, pero quienes en realidad salieron perdiendo fueron los 160 niños y jóvenes que integran la orquesta, con sus familias incluidas, muchos de ellos provenientes de zonas rurales o de las distintas barriadas del país.

Lo cierto es que el concierto inaugural celebrado este jueves 24 de agosto fue una demostración contundente y maravillosa del deseo de estos músicos que representan a la juventud venezolana de construir el mejor país del mundo, de que en la unión está la fuerza y de que cuando se trabaja por el bienestar colectivo el éxito está garantizado. Esos 160 niños y jóvenes expresaron al mundo a través de la música que Venezuela tiene el mejor recurso humano.

El repertorio, seleccionado con gran sabiduría es un balance de lo que ofrece El Sistema musicalmente a sus alumnos: obras del repertorio universal con la dificilísima Sinfonía Nº 5 de Sergei Prokófiev (es algo único en el mundo presenciar como obras de este calibre pueden ser interpretadas con precisión por niños y adolescentes, “parece ciencia ficción” como dijo una vez Sir. Simon Rattle), junto a música contemporánea e innovadora con Fast Machine de John Addams; obras del repertorio latinoamericano como Batuque del brasileño Oscar Lorenzo Fernández, Sensemayá del mexicano Silvestre Revueltas y las Tres versiones sinfónicas del cubano-español Julián Orbón; pero no podía faltar la música de autores venezolanos como El Caimán escrita por Paul Desenne. Tampoco faltó el Mambo de Leonard Bernstein y una muy sentida interpretación del himno nacional que hizo llorar de emoción a muchos de los presentes.

La orquesta sonó muy bien, con la fuerza y la energía que caracterizan a todas las agrupaciones que han sido forjadas en El Sistema. La música tocó las almas de quienes conformaron la audiencia que ocupó todos los asientos de la Sala Simón Bolívar del mítico Centro Nacional de Acción Social por la Música. Desde que salieron al escenario se sintieron las ganas de comerse el mundo, la motivación por triunfar, el deseo de salir adelante y la determinación de llevar a Venezuela a los más altos sitiales de honor dentro del universo musical.

Los héroes

Si hay algo de lo que se aseguró el maestro José Antonio Abreu es que la institución que él creó se dedicase a transmitir conocimientos de generación en generación. No es permitido el egoísmo, todo lo contrario, es un honor y un privilegio compartir y enseñar. Los jóvenes que integran a esta naciente Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela son muy afortunados al contar con un grupo de profesores en su mayoría integrantes de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, entre ellos Eduardo Salazar (muy merecidamente ovacionado y vitoreado), Alirio Vegas,  William López, Javier Mijares, Douglas Isasis, Edgar Calderón, Luis Peralta, Greymar Mendoza, Elly Saúl Guerero, Ranieri Chacón, Leswy Pantoja, Gonzalo Hidalgo, Félix Mendoza, Acuarius Zambrano, Vilma Sánchez, Pedro Carrero, Ismel Campos, Aléxis Ángulo, Tomás Medina y Claudio Hérnández.

Fue realmente heroico el empeño que pusieron estos músicos en sus roles de docentes para sacar adelante a esta orquesta, tan solo bastaba con seguir las redes sociales de algunos de ellos para ver el celo, el empeño y la motivación que tenía cada uno con sus pupilos. Es un compromiso de honor y nobleza…si, esos valores que ya casi no existen, pues en El Sistema todavía abundan.

Al terminar el concierto las redes sociales explotaron, todos compartían fotos, videos, anécdotas, etc., hasta personalidades que se encuentran fuera de Venezuela como el maestro Christian Vásquez comenzaron a compartir el material y a extender sus felicitaciones. Ese sentimiento de solidaridad y de hermandad hoy se sintió con mucha potencia.

Pero lo más trascendental de este hecho es una gran lección que se le hace llegar a quienes observan el funcionamiento de la institución, y esa lección tiene que ver con que la motivación económica que pueda existir para esta labor educativa no es ni siquiera secundaria, diría que eso queda en tercero o cuarto plano, porque lo que más motiva a estos maestros es la satisfacción de construir un país mejor, de formar a las generaciones de relevo, de labrar un futuro y transmitir valores. Esta es una de las razones por las cuales El Sistema no va a fracasar, en esta institución el Dios del dinero no tiene todo el poder…El Sistema es una máquina muy poderosa que utiliza otro tipo de combustible que no se adquiere con papel moneda de ninguna denominación.

Andrés David Ascanio

Director y trompetista

Para dirigir a la orquesta buscaron a la persona ideal: Andrés David Ascanio Abreu, quien formó parte de una Orquesta Nacional Juvenil y que luego pasó a ser uno de los trompetistas principales de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, quien además ha hecho carrera como director, heredando todas las cualidades de su padre, otro gran preparador de orquestas juveniles: Ulyses Ascanio. La orquesta le respondió muy bien y se sintió la empatía entre los músicos con su director.

Vale destacar que Andrés David dedica su vida entera a la institución, tanto como trompetista, como director o en su faceta gerencial. Da gusto y mucha tranquilidad saber que El Sistema cuenta con profesionales tan comprometidos y dedicados. Pese a que es hijo del maestro Ulyses y es sobrino del maestro José Antonio Abreu ha logrado labrarse a pulso un camino lleno de logros, brillando con luz propia.

Eduardo Méndez

Director Ejecutivo de FundaMusical Simón Bolívar

Fueron muy sentidas y acertadas las palabras del profesor Eduardo Méndez, Director Ejecutivo de la Fundación Musical Simón Bolívar “esta orquesta muestra la evolución de la metodología de enseñanza que ha desarrollado El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela durante estos 42 años, creada por el maestro José Antonio Abreu”.

A Eduardo Méndez le ha tocado la difícil labor de gerenciar la institución en la crisis política y social más difícil que ha tenido Venezuela, sin embargo aquí está la nueva orquesta mostrando su enorme potencial como resultado de que los momentos turbulentos generan excelentes oportunidades.

Muy diferente a lo que muchos piensan en El Sistema no todo gira en torno al hecho de salir a hacer giras por Venezuela y el mundo, claro que dar conciertos es relevante, porque es la acción de mostrar resultados y abrir puertas; pero el hecho principal radica en construir un país, en hacer una mejor Venezuela y la institución lleva más de cuatro décadas haciéndolo.

Esta recién creada orquesta o “selección nacional”  – retomando el ejemplo – la integran 160 jóvenes que en sus manos tienen un instrumento en vez de un arma de fuego, hacen música en vez de algún tipo de actividad delictiva, estudian en un entorno rodeado de valores, comienza a labrarse un futuro haciendo lo que les gusta y que a su vez lleva un mensaje positivo y un buen ejemplo a todo su entorno.

Estos jóvenes músicos han crecido con un ejemplo ideal de cómo puede funcionar una democracia, y ese ejemplo es LA ORQUESTA, aquella donde todos participan, en la que cada quien es escuchado y deja un aporte en función del beneficio colectivo; pero lo más importante es que quienes disienten no son excluidos ni señalados, más bien son escuchados.

Los 160 niños y jóvenes que debutaron el jueves 24 de agosto de 2017 forman parte de los más de 800 mil almas que beneficia directa e indirectamente El Sistema, por eso vale la pena recordar que esto modelo social y cultural es replicado en más de 40 países repartidos en toda América, Europa, Asia y Oceanía. Vale la pena hacer un breve ejercicio mental: piensen por un momento ¿qué pasaría en Venezuela si El Sistema sigue creciendo y no serían miles sino millones de niños y jóvenes los que pudieran crecer en un ejemplo de sociedad tan positivo y lleno de futuro?