María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García fue una pianista, cantante y compositora venezolana que nació un día como hoy 22 de diciembre en el año de 1853.


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Manuel Antonio Carreño y Clorinda García de Sena y Rodríguez del Toro fueron los padres de esta ilustre venezolana.

Teresa Carreño comenzó sus estudios musicales desde muy temprana edad, al lado de su padre. A los seis años publicó su primera obra dedicada a su Maestro Gottschalk (Gottschalk Waltz), agotada en tres ediciones sucesivas en un sólo año.

En 1862 realizó su primer concierto público en la sala Irving Hall, de Nueva York, obteniendo buenas críticas. Al año siguiente tuvo la oportunidad de mostrarle su música al presidente de Estados Unidos para la fecha, Abraham Lincon.

A los 9 años debuta como solista con la Orquesta Sinfónica de Boston y con la Filarmónica de Londres. En su trayectoria tuvo la oportunidad de conocer a importantes figuras a quienes sorprendió con su talento.

Contrajo nupcias 2 veces, La primera a los 19 años con Emile Sauret, matrimonio del que nació su hija mayor Emilia Sauret Carreño. Posteriormente En 1876 Teresa se casa con Giovanni Tagliapietra fundan una empresa de conciertos, la Carreño-Donaldi Operatic Gem Company, la misma fracasó por los manejos licencioso de Tagliapietra. De este matrimonio Teresa da a luz a 3 hijos: Lulú, Teresita y Giovanni.

Su segunda visita a Venezuela se produce en febrero de 1887, atendiendo a requerimientos artísticos del presidente Guzmán Blanco. Una visita con la que, por cierto, no se obtuvieron los resultados esperados por el público caraqueño de la época.

De su agitada vida, solo vivió 10 años en su país natal. Sin embargo, conservó hasta el final su identidad venezolana. También fue venezolana en sus costumbres y gustos domésticos.

En 1917 Le diagnostican parálisis parcial del nervio óptico que amenaza con extenderse al cerebro, Teresa Carreño falleció el 12 de junio de ese año en su apartamento ubicado en Manhattan, donde en el 2003 se develó una placa conmemorativa en su nombre.

Durante el funeral, celebrado dos días después, Louis Kaufman Anspacher, por entonces decano de la Universidad de Columbia, pronunció un discurso en honor a la artista.

Sus restos fueron incinerados, de acuerdo a su última voluntad. Sus cenizas fueron llevadas a Venezuela en 1938 y desde el 9 de diciembre de 1977 reposan en el Panteón Nacional.

A lo largo de su más de medio siglo de vida artística se presentó en los mejores teatros de ciudades como Nueva York, París, Berlín y Milán, además de muchas otras ciudades de Europa, América, África y Australia, realizando interpretaciones destacadas de obras de Ludwig van Beethoven, Liszt, Chopin, entre otros.

Se puede afirmar que Teresa Carreño desempeñó una importante labor como pianista, cantante de ópera, empresaria artística, consejera y maestra de generaciones de artistas de su tiempo.

En su honor, el principal complejo cultural de Caracas, inaugurado en 1983, lleva su nombre (Teatro Teresa Carreño) así como una plaza en el parque El Calvario, dos calles, un colegio y una orquesta sinfónica juvenil de El Sistema.