Desde los tiempos del Imperio Romano la moda siempre ha acompañado a la música. Lucir atuendos especiales y llamativos para dar más realce visual o para captar la atención del público es algo natural.

Por Roberto Palmitesta @rpalmitesta
Agradecimientos Jhoanna Sierralta por las ideas y recomendaciones para este artículo

Adelantando un poco en el tiempo, desde principios de Siglo XX cada género musical ha definido de manera espontánea una forma de vestir que lo identifica. Es común ver como el vestuario y el cuidado del aspecto físico juegan un rol preponderante en el éxito que puede tener cualquier proyecto en el pop, el rock, la electrónica y la música latina principalmente.

No es ninguna novedad ver artistas siendo imagen de marcas de ropa, calzado, relojes, lentes, accesorios y líneas de maquillaje, sobre todo en el pop y en el rock. Lamentablemente esta tendencia ha sido exagerada trayendo como consecuencia a “artistas” que venden más por su aspecto que por la calidad de su trabajo, dando como resultado propuestas musicales bastante mediocres, pero más fáciles de mercadear.

Viene bien aquí una comparación bastante chocante: “es más fácil y rentable vender hamburguesas de franquicias de comida rápida que los platos estelares preparados por chefs de prestigio en restaurantes de alta cocina”.

 

El medio académico en comparación con el pop, rock, la electrónica y lo latino se había salvado de los excesos del vestuario, el estilismo y el maquillaje. Los intérpretes de la música sinfónica, incluyendo el medio camerístico, coral y del bel-canto siempre han optado porque su talento y nivel vaya delante de su imagen, con todo y que ese universo cuenta con hombres y mujeres de gran porte y atractivo. Los vemos asistir a sus conciertos y recitales elegantemente ataviados, pero sin abusar, con una tendencia más recatada.

Pero estamos viviendo en el Siglo XXI, en la era de las redes sociales y el marketing digital, así que últimamente los predios de lo académico no han escapado a la tentación de aprovechar el atractivo físico para combinar la carrera musical con la de modelo o actor. Figuras como David Garrett, Yuja Wang, Esther Abrami, Yundi Li, Charlie Siem y la pareja de la soprano rusa Anna Netrebko y el barítono uruguayo Erwin Schrott, solo por nombrar algunos, así lo demuestran.

David Garret

Garrett trabajó mucho tiempo como modelo durante su etapa de estudiante en el Juilliard School de Nueva York; todavía lo sigue haciendo, hasta ha incursionado en el cine y en géneros musicales como el pop y el rock intensificando los detalles de su indumentaria y cosmética. Hay quienes lo llaman “el David Beckham de la música clásica”. Pero esta faceta no le ha restado calidad a su capacidad de interpretación, sigue siendo uno de los mejores y más solicitados violinistas del mundo.

El director de orquesta venezolano Dietrich Paredes tuvo la oportunidad de dirigir a Garrett este 2017 en Turquía y al regresar a Venezuela, llegó hablando maravillas de su altísimo nivel de compromiso y profesionalismo.

Charlie Siem

El violinista británico Charlie Siem quizá sea el caso más emblemático, llegando hasta a diseñar sus propios trajes y usando a la industria textil para atraer a los jóvenes a la música clásica. Algunas publicaciones especializadas en moda se refieren a él como violinista más atractivo del mundo o simplemente como “el violinista de la moda”.

Siem ha posado para campañas de marcas como Armani, Dior o Hugo Boss, y hasta actuó en un desfile de Giambattista Valli. Fotógrafos consagrados como Bruce Weber le han hecho sesiones de que han aparecido en revistas de peso y reputación, entre ellas la Vogue. Como artista ha compartido escenario con luminarias pop-rock incluyendo a Lady GagaMiley Cyrus, Bryan Adams y The Who. ¿Algo más? Sin embargo, Charlie mantiene sus pies en la tierra, estudiando y ensayando con la rigurosidad que demanda un solista del más alto nivel.

Esther Abrami

La joven violinista francesa Esther Abrami tiene una apariencia angelical y en rostro poético, por lo que es modelo y posa para diseñadores de gran prestigio, además de apoyar el trabajo de creadores independientes. Aprovecha sus presentaciones para lucir distintos atuendos, pero con inteligencia y equilibrio, Esther no permite que su guardarropa robe la atención de su música y mucho menos que la haga deslucir, en este sentido ella ha sido muy inteligente.

A menudo me preguntan cómo gestiono mis estudios, mis conciertos, mis redes sociales y mi actividad como modelo. Dividir mi tiempo siempre ha sido una prioridad para mí, mis actividades como modelo y como influyente del social media se agregan después de mi carrera como violinista”, explicó la artista en una entrevista para Venezuela Sinfónica.

Yuja Wang

El caso más controversial quizá sea el de la pianista Yuja Wang, quien ha sido duramente criticada por lucir atuendos muy sexys en sus conciertos, como faldas cortas o escotes pronunciados. Ha posado para varios diseñadores y hasta es imagen de marcas de ropa íntima. Hace caso omiso de los comentarios que se desprenden de su apariencia y más bien los utiliza a su favor. Pese al esfuerzo que ha dedicado en crear su propio personaje, Wang no permite que afecte su nivel musical, una vez que se sienta en el piano y comienza a tocar, el público olvida lo que lleva puesto y es absorbido por la calidad y la fuerza de sus interpretaciones.

Anna Netrebko y el barítono Erwin Schrott

La pareja de la soprano Anna Netrebko y el barítono Erwin Schrott por su forma de promocionarse es comparada con matrimonios de Hollywood como el de Angelina Jolie y Brad Pitt. Ella desborda sensualidad y sabe usar muy bien las expresiones de su rostro, y él luce sin pudor su musculoso torso forjado en gimnasios mientras participa en óperas como Don Giovanni.

Yundi Li

El pianista chino Yundi Li también ha cumplido el rol de modelo e inclusive, como músico se ha presentado en certámenes y desfiles de moda, en el caso de la edición 2011 del “Elite Model Look” realizada en Shanghai, en la arena Mercedes Benz, compartiendo con estrellas del pop como Kylie Minogue. 

Cuando Justino Lozada Gómez de la revista digital Filomusica.com entrevistó Yundi en 2002, le preguntó: ¿Es necesario para un artista clásico hoy día posar en las fotos como un ídolo de Hollywood”, y éste le respondió con mucha sapiencia y entre risas: “No creo que sea necesario, porque una foto, en el fondo, es una simple foto. Lo realmente importante al menos para mí, es la calidad como intérprete y persona”.

Leif Ove Andsnes

El pianista noruego Leif Ove Andsnes a sus 37 años levanta las miradas de sus admiradoras, y si bien no ha realizado una carrera de modelo como tal, son conocidas sus sesiones de fotos en escenarios naturales, realizando actividades outdoor o tocando el piano al aire libre, con cascadas de fondo y es algo que sirve de enganche para captar otro tipo de público, y que no le resta ningún mérito como artista, porque sigue siendo un extraordinario intérprete.

Lang Lang

Todo es cuestión de saber adaptarse a los nuevos tiempos, impulsados por los medios digitales y las redes sociales. Artistas que llevan décadas a cuesta en los predios sinfónicos han tenido que actualizar su forma de promocionarse, solo que sin romper el balance, teniendo cuidado de no caer en la piscina imaginaria en las que se sumergen las estrellas de otras tendencias musicales. Ejemplos a seguir son los del violinista Joshua Bell y podemos ver a Lang Lang convertirse en el pianista más mediático del mundo.

Gustavo Dudamel

El maestro Gustavo Dudamel de una manera muy lógica y natural también ha formado parte del mercadeo que combina la publicidad y la moda con el talento artístico, llegando a ser imagen de marcas como Rolex. Además, ha apoyado a artistas controversiales como Yuja Wang a quien ha dirigido, inclusive en Venezuela. ¿Acaso Dudamel no ha sido  el director que rompió y sigue rompiendo paradigmas en lo que a modelos y patrones preestablecidos se refiere? Vive en Los Ángeles, que es la meca del séptimo arte, ha hecho música con artistas de otros géneros como Coldplay y Ruben Blades, y hasta dirigió la banda sonora que fue grabada para la última entrega de Star Wars.

Al terminar sus conciertos en el Walt Disney Concert Hall, a su camerino acuden empresarios, productores y directores de cine y televisión. ¿Qué se puede esperar entonces? Y cuando desfila por la alfombra roja en ceremonias, festivales y entregas de premios es medido con los mismos indicadores con los que miden el glamour y el buen gusto de las grandes estrellas de Hollywood, siendo objeto por otro lado a las críticas de la prensa dedicada a la farándula.  Gustavo ha pasado todas esa pruebas porque ha entendido muy bien el cómo manejar su imagen en los nuevos tiempos.

El emporio de las redes sociales

Las redes sociales, especialmente Instagram o Facebook se han convertido en aliados de innumerables solistas que hacen vida en la movida académica mundial y los atributos físicos ayudan siempre ha incrementar la cantidad de seguidores, pero en paralelo conectan a los jóvenes con la música del más alto nivel y de una calidad que hasta ahora les era ajena. Una vez más, hay que insistir en que el uso de esta herramienta no tiene nada de malo, siempre y cuando las redes  no se conviertan en galerías de exhibicionismo, dejando a la música en un segundo o tercer plano.

Solistas como Nancy Zhaou, Chloe Trevor, Esther Abrami, Sumina Lydia, Tine Thing Helseth, Anastasia Mazurok, Yuja Wang, Caitiln Deville y Hilary Hahn  son solo algunos ejemplos de mujeres muy hermosas pero que han sabido darle un uso racional a sus redes sociales, convirtiéndose algunas de ellas en “influencers”, pero poniendo siempre al arte en primer lugar. Todas tienen miles de seguidores, pero no son espejismos de belleza, si revisamos en profundidad es notable que la mayoría de sus “followers” las buscan para admirar su música y aprender de su técnica y crecimiento profesional.

Anastasia Mazurock

El caso de la violinista rusa radicada en EEUU, Anastasia Mazurock, merece ser nombrado como “influencer” de redes sociales, con más de 70K solo en Instagram ¿por qué? Primero: es una de las violinistas más prometedoras que ha dado Rusia en los últimos tiempos, que  estudia en Filadelfia para perfeccionar su arte; Segundo: tiene la elegante y hasta misteriosa belleza de las mujeres rusas, que emplea un vestuario muy casual, espontáneo y juvenil, sumado a que ha sabido posicionar su slogan “passion rules de game”; Tercero: sabe utilizar muy bien sus redes sociales.

El caso de Venezuela

Venezuela no escapa a esta tendencia siendo al mismo tiempo el país de las orquestas y el país de la belleza, que ha conquistado en numerosas oportunidades los principales certámenes como el Miss Universo, sumando el hecho de ser la tierra natal de íconos del diseño de modas. No obstante, viendo el caso desde distintos puntos de vista, más bien, los venezolanos que forman parte de la enorme movida sinfónico – coral han sido comedidos y no han permitido que la imagen vaya por delante del talento. Pero también ser cierto que deberían sacar un mejor provecho a las herramientas de promoción que la tecnología pone al alcance de todos.

Pedro Carrero

El trombonista Pedro Carrero es otro caso de cómo debe compaginarse la imagen artística con el talento. Siempre convivió con los géneros populares, pero al mismo tiempo es el primer trombón de la OSSBV. La forma de vestirse, peinarse, los accesorios, los tatuajes y misma personalidad hasta lo hacen parecer un “rockstar“, pero él no ha dejado que esa imagen o que ese personaje que él muy bien a sabido construirse le haga sombra a sus grandes cualidades con el instrumento.

Chipi Chacón

Por su parte el trompetista Gerald “Chipi” Chacón cuidando su vestuario, usando combinaciones y buscando que tenga el mismo colorido y variedad de la música que interpreta, porque se dedica al jazz, música clásica, al pop y la música latina en general y ha sido parte importante de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela al mismo tiempo. “Chipi” no ha dejado que sus atuendos variopintos le roben el show a su habilidad para tocar la trompeta y así debería ser.

Prisca Dávila

La pianista Prisca Dávila, quien es más conocida en el jazz y en la música tradicional venezolana, pero que ha sido solista de algunas orquestas, también ha lucido vestidos de importantes diseñadores, utilizándolos como apoyo promocional pero sin permitir que su música quede en segundo plano.

Elisa Vegas

Elisa Vegas quizá sea la directora que agarrado más popularidad en estos momentos; su enorme talento, la calidad humana que transmite y su versatilidad para dirigir conciertos que navegan en distintas corrientes musicales le han dado un merecido lugar de preferencia; pero además es una mujer que no pasa desapercibida, cuya belleza radica en su sencillez, sabe lucir espléndida pero sin ceder un milímetro a algo que se asemeje al exceso.

También hemos visto mucha actividad en las redes sociales de la pianista y directora de orquestas María Victoria Sánchez, quien aprovecha su rol de actriz de teatro y modelo para promocionar su trabajo musical, inclusive su faceta de docente.

Vemos a un Dietrich Paredes que también ha sido un atleta de alto rendimiento, compitiendo a nivel profesional en triatlones o pruebas de natación, y es algo que él ha sabido sumar a su favor como promoción. Este hecho no le roba mérito, más bien estamos en presencia de un personaje que en un mismo día pudiera aparecer tanto en el cuerpo de deportes como en el de cultura de algún periódico.

Revisando las redes sociales de miles de jóvenes que forma parte de El Sistema encontramos muchas damas y caballeros que incursionaron en concursos de belleza o que llegaron a modelar más que sea haciendo foto pose, solo que de manera local, sin grandes pretensiones. Pero predomina la timidez, ellos solo quieren que su talento sea la puna de lanza y no quieren acudir al aspecto físico, relegándolo a un segundo plano lo cual suma un gran mérito en comparación con otras tendencias musicales donde el “artista” es 90% físico y 10% talento.

Evaluando bien quizá muchos directores y solistas quizá han sido tímidos, lo que no saben es que debidamente asesorados podrían sacar mejor provecho a sus redes sociales y a su imagen, con prudencia, balance e inteligencia, sin incurrir en excesos. Como recomendación deberían perder el miedo y trabajar el elemento promocional, explotando todas sus fortalezas y minimizando sus debilidades, lo que podría abrirles muchas puertas en el mundo artístico, ayudando a proyectar sus carreras musicales nacional e internacionalmente.

La Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar es el mejor ejemplo de cómo pueden usarse como armas la imagen y la calidad musical. Por ser rock obviamente el vestuario y el maquillaje en los conciertos se ha trabajado de manera diferente y hemos visto en sus filas a mujeres hermosas, provocativas, y hombres con un porte imponente, pero que en ningún momento deslucieron en cuanto al nivel de sus interpretaciones. Más bien dieron un aporte al género del rock venezolano.

Tristemente existe otra cara a la expuesta en el párrafo anterior y en Venezuela se han visto casos (pocos gracias a Dios) en los que el exhibicionismo tiene un impacto mayor que el del nivel musical, llevando así medio académico a bajar al nivel de otros géneros, donde se abusa del físico y se permite que la calidad artística ocupe un segundo plano.

Menos mal que hasta ahora son pocos los casos en los que ciertos músicos lucen provocadores trajes de baño, atuendos ajustados que resalten el tamaño de sus músculos; además de faldas, shorts y vestidos que retan la imaginación, distrayendo la atención de un desempeño musical que deja mucho que desear o pretendiendo tener un nivel que aún no han alcanzado. ¿Logran captar la atención? Si ¿Consiguen muchos likes, comentarios y seguidores en sus redes? Si! Pero ¿de qué sirve si conducen a un cascaron vacío?  Más bien esta conducta errada incide en que sus compañeros paguen juntos por pecadores.

El camino del exceso

El periodista español Jesús Ruiz Mantilla en su artículo “Tan guapos como virtuosos”  publicado en el diario El País de España da un mensaje contundente:

Las discográficas han echado por tierra el recato y la distante discreción de sus figuras, y han apostado por un marketing más agresivo, mucho más terrenal, donde el físico es un nuevo valor a explotar. Por ahora, además de cantar, conviene ser guapo. El problema vendrá cuando se intercambien las prioridades: que además de ser guapos, sepan cantar o tocar el piano. Para esta nueva tendencia cuentan con la complicidad de las nuevas generaciones, conscientes de que una imagen potente puede tanto como un do de pecho o un enrevesado concierto para violín”.

Los excesos pueden hacerle mucho daño a la música sinfónica, así lo hace ver el periodista Rubén Amón en su artículo “Pornografía y Vigorexia” publicado en el diario El País de España, al señalar que Se amontonan los ejemplos en el ámbito de la ópera. Porque se ha instalado el predominio del criterio estético sobre el canoro. Y son muchos los cantantes a los que se les discrimina por su aspecto inadecuado. Podría suceder que Pavarotti o la Caballé no tuvieran trabajo en 2017. Pongo un ejemplo extremo, pero también es extremo el proceso selectivo con que se realizan los repartos”.

La música académica necesita acercarse más a las nuevas generaciones, mostrando a los niños y jóvenes que puede ser tan “cool” como el hip-hop, el rock, el pop o hasta el detestable “reggaetón”. El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela por más de 40 años le ha dado una lección al mundo, demostrando que si es posible. Pero si al mismo tiempo se usa al mundo de la moda, del cine, la televisión como gancho de una manera racional, inteligente y equilibrada pues los resultados serán aún más satisfactorios.