Por Ana-María-Hernandez-Guerra
@amhg_periodista
ESPECIAL PARA
VENEZUELA SINFÓNICA

El flautista venezolano presenta su reciente producción discográfica, titulada “Romance en la lejanía”, donde la esencia tradicional del país se refleja en once composiciones.

Si algo caracteriza a los venezolanos en estos aciagos tiempos es la distancia, la despedida, el desarraigo, la nostalgia. Son sentimientos muy fuertes, que al arte es capaz de plasmar, y en las melodías que componen el reciente disco del flautista Javier Montilla, titulado “Romance en la lejanía”, se perciben y se conjuran. Y aunque no ha sido la motivación principal de este músico venezolano radicado en Estados Unidos, hay mucho del sentimiento de amor y amistad perdurable.


-Sobre este disco, “Romance en la lejanía”, ¿cuántas piezas contiene?

-El disco contiene 11 temas, todos ellos fueron grabados entre diciembre de 2015 y febrero de 2016, antes de irme a vivir a los Estados Unidos, e incluí un bonus track, “El Diablo Suelto”, en una versión que grabé en vivo con el flautista argentino Cristian Garreffa en Argentina. Hay temas del cancionero tradicional venezolano como “Romance en la Lejanía” de Pedro Emilio Sánchez, “Pueblos Tristes” de Otilio Galíndez, el “Preludio Criollo” de Rodrigo Riera, “La Guacharaca” de María Rodríguez, algunos temas del folclore, como el “Polo Oriental”, un “Zumba que Zumba”, un “Carnaval”; y además, incluyo un tema de mi autoría, “Rondo-Ble”; así como “Luna de Naboo” de Pedro Vásquez y ”Gurrufío” de Paul Desenne.

-¿Quiénes te acompañan en el disco?

Es un disco que se centra en la amistad, una especie de celebración de despedida con mis amigos-hermanos músicos

Es un disco que se centra en la amistad, una especie de celebración de despedida con mis amigos-hermanos músicos, y a la vez un retrato musical de lo que ha sido mi experiencia en la vida musical venezolana. Ahí participan músicos que han tocado conmigo en grupos como: Pabellón sin Baranda, el dúo con el guitarrista Pedro Andrés Pérez y Mucinética; además aproveché la oportunidad para invitar a mi hermano Jorge Montilla, en el clarinete, y mi padre, también Jorge, quien fue un virtuoso del arpa en su juventud. Participan dos cantantes: Inés Arellano y Yurimia Boscán, el oboísta Víctor Morles, el percusionista Juan Carlos Silva, el joven cornista Nicolás Valero, el cuatrista Vicente Mendoza y los flautistas Christy Camba, Raúl Pimentel, Enver Cuervos y Raimundo Pineda. Grabamos el disco en el estudio personal de Miguel Chacón. Por los momentos no está disponible en Venezuela, pero espero que pronto se pueda lograr la distribución.

-¿Cuál fue el criterio para escoger este repertorio?

-Los temas fueron calzando en el disco por sí solos, es decir, por la trascendencia que cada uno ha tenido en mi vida musical y por las coincidencias e historias relacionadas con los músicos participantes. Para comenzar, quise tener un tema central que reuniera a la mayoría de los músicos participantes, en una especie de Jam Session, donde cada uno pudiera mostrar su talento. Quería un tema recio, con mucha fuerza, y de gran sentimiento nacional, así que escogí el “Zumba que Zumba” de la tradición llanera. De segundo está el “Polo Oriental”, en el que Pabellón invita al oboísta Víctor Morles, como alguna vez pasó en un concierto.

“Romance en la Lejanía” es un pasaje que siempre me ha gustado y hace unos años hice este arreglo para Mucinética, donde el cuatro y la guitarra tienen unos solos introductorios. “Pueblos Tristes” fue una canción que siempre le acompañábamos a Yurimia Boscán, con Pedro Andrés Pérez en la guitarra. El “Carnaval” lo escogió mi padre, es un tema muy sabroso y lleno de alegría al cual la flauta se le agrega orgánicamente. El “Rondó Ble”, el único tema de mi autoría, es uno de los temas dedicados a Mucinética, el cual tiene una chispa y también una dulzura, que no podían faltar en el disco. Luego, “Luna de Naboo” de Pedro Vásquez y “La Guacharaca” de María Rodríguez, son temas que interpretamos con Pabellón. El primero es un bolero galáctico en el cual Anakin y Padme se declaran su amor recordando a la “Luna de Naboo”, con la voz de Inés Arellano y la percusión de Juan Carlos Silva. “La Guacharaca” es un tema que me gusta mucho, desde que se lo escuché a Rita Figueroa, y con una letra muy folclorista y simpática, y Pabellón con su gusto por el joropo oriental era el grupo indicado para grabarlo.

-Luego tenemos el “Preludio Criollo”, el cual hago en una versión trío con Pedro Andrés en la guitarra y Javier Arvelo en el cuatro, en homenaje a nuestro amigo Atahualpa Boscán. Los últimos dos temas son para ensambles de flauta. “Gurrufío” de Paul Desenne es original para orquesta de flautas, y nosotros hicimos una versión reducida para quinteto, incluyendo la flauta alto y bajo. Fue dedicada a la Orquesta de Nacional Flautas de Venezuela, y es una obra que incluye efectos para simular el juego infantil del Gurrufío. Invité a mis amigos Christy Camba, Raimundo Pineda, Enver Cuervos y Raúl Pimentel. De último está la versión, que incluyo en forma de bonus track, de “El Diablo Suelto”, uno de los temas más famosos de la tradición instrumental venezolana, el cual grabé en un recital en Argentina con Cristian Garreffa.

-“Romance en la lejanía”, de Pedro Emilio Sánchez, es un tema ya conocido y ampliamente interpretado por varios cantantes del género de la música llanera. ¿Qué significa para usted este tema, al que ahora le da vida con la flauta?

Me recuerda el amor del venezolano, ese que se expresa poéticamente, usando la naturaleza para describir y cortejar a la mujer, con esa galantería tan especial. Además, pasé el final de mi niñez y adolescencia en Barinas, así que mi conexión con la tierra llanera es evidente. La melodía y la armonía de este tema nos sugiere, o nos hace recordar esa herencia barroca, Europea, mora, que muestra esa simbiosis de cultura y caminos que es Venezuela. Me parece que la flauta expresa muy bien ese puente histórico y geográfico de nuestro país.

“Romance en la Lejanía” es un pasaje que siempre me ha gustado y hace unos años hice este arreglo para Mucinética, donde el cuatro y la guitarra tienen unos solos introductorios.

Siempre vamos a querer y adorar a nuestro país, pero en la distancia, ese amor cobra un tinte especial

-¿Esa lejanía, de la que habla la canción, es comparable a la distancia suya?

-Claro, aunque no escogí el tema con ese propósito, luego de haberlo grabado, y verlo en la lista de temas, me di cuenta que era el apropiado para titular el disco. Siempre vamos a querer y adorar a nuestro país, pero en la distancia, ese amor cobra un tinte especial.

-¿Está realizando un doctorado actualmente?

-No, terminé mi doctorado en ejecución instrumental en el 2010. Fue realizado en la Universidad de Nebraska en Lincoln, y la tesis la culminé en Venezuela. Fue un análisis comparativo de la música para flauta de Paul Desenne, enfocado en tres obras fundamentales, de la cual una, “Gurrufío”, incluyo en este disco. Paul ha considerado la flauta como uno de sus instrumentos predilectos en sus composiciones, y siempre consideré que la mejor manera de promocionar su música era analizarla, ubicarla en el repertorio de la flauta, explicar todas sus referencias, chistes, trasfondos, etc. Creo que ya ha sido importante para subsiguientes investigaciones sobre su música.

-Sobre sus actividades musicales ¿qué conciertos tiene o giras por Venezuela?

-Por los momentos no tengo planteada ninguna gira a Venezuela. Estoy concentrado en varios proyectos musicales en Seattle, donde resido desde 2016, y en donde he fundado varios grupos y he sido invitado a tocar en otros, además de ejercer la docencia. También comencé con mi hermano, la editora de música Montilla Brothers, con la cual estamos publicando nuestras obras y arreglos y estamos invitando a destacados compositores y arreglistas, mayormente venezolanos. Espero en el futuro tener la oportunidad de sacar el disco en Venezuela y poder hacer un concierto para mostrar este trabajo.