Es la historia de un amor prohibido. De una traición insoportable que tienta al suicidio en la Alemania protestante y puritana de finales del siglo XIX


Vía: www.elindependiente.com | Por Mikel Segovia

La misma en la que la religión todo lo controlaba, lo contaminaba y no dejaba resquicio sin cubrir con su manto oscuro. Una asfixia social en la que sólo el camino del perdón divino podía arrojar un hilo de esperanza y compasión en el triángulo amoroso que ha movido las más bajas pasiones desde el origen de los tiempos. Él sólo pretendía mostrarlo y hacerlo del modo más bello, como siempre supo plasmar en sus partituras.

Pero para Giuseppe Fortunino Francesco Verdi dar forma a aquella ópera, mientras en su cabeza pululaban ya las notas de Rigoletto, fue un camino azaroso, repleto de secretos y frustraciones. Componer Stiffelio no fue sencillo, tuvo que luchar contra la censura religiosa, la incomprensión social para luego caer en el olvido de la historia. Aquel libreto que logró estrenar en 1850 fue empujado al olvido por la fría acogida. Hasta que fue reestrenado en 1857, aunque amputado y reinterpretado- el rechazo le ha acompañado desde entonces. La dificultad musical de su partitura, la exigencia interpretativa de los personajes y las contadas ocasiones en las que ha sido puesta en escena la convierten en una pieza casi desconocida en la abultada obra de Verdi.

Un regreso único

Hacía 21 años que la “ópera del perdón”, por la indulgencia que recibe su protagonista adultera, no se interpretaba en España. Este sábado saldrá del olvido en nuestro país. Lo hace en Bilbao, en el Palacio Euskalduna y de la mano de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Opera (ABAO) y con el respaldo del ministro de Educación y Cultura, Mendez de Vigo, -cuyo departamento patrocina la representación- que presidirá el estreno. Las cuatro representaciones programadas (días 21, 24, 27 y 30 de enero) serán las únicas de Stiffelio a lo largo de todo este año no sólo en nuestro país sino en toda Europa, donde ningún otro teatro la ha programado.

Este “drama psicológico” tuvo un nacimiento complicado. Cuando Verdi, con 37 años, en 1850, se propuso adaptar la obra de Emile Souvestre, Le pasteur d´hommes, nunca imaginó que debería enfrentarse a un implacable rechazo moral de la sociedad italiana de su tiempo y que puso en peligro la integridad de su obra. En Stiffelio Verdi narra la historia de Line, esposa de un pastor protestante, Stiffelio, que se enamora de otro hombre; Rafaelle. Un triángulo amoroso al que siempre rodea una atmósfera de angustia y culpa alimentada por la presión y condena social del adulterio pero en el que también se plantea el dilema moral un marido, dividido entre el castigo a una mujer que ama y el perdón divino que proclama.

Aquella historia de amor, religión y engaño pronto se tuvo que enfrentar con la censura de finales del XIX, incluso con la intervención papal de por medio, hasta obligar a Verdi a descomponer y camuflar su obra inicial para reestrenarla años después hasta hacerla casi irreconocible: Se ambientaría en la Inglaterra del siglo XIII, dejaría de llamarse Stiffelio para rebautizarse como Aroldo, el protagonista ya no sería un pastor protestante sino un ministro alemán y los fragmentos rechazados por la moral del momento quedarían suprimidos. Pero tiempo después, la labor de la musicóloga Kathleen Kuzmick permitió recuperar la partitura original.

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