Noviember 16, 2015 | Por Gil Kaan 1 Vía: www.plays411.com/
Traducido por Luis Contreras | Licenciado en Idiomas Modernos | Profesor de la ULA
Agradecidos con Carlos Luengo por enviarnos esta nota
unnamed (29)
¡AY, CARMELA! /Escrita por José Sanchis Sinisterra/ adaptación de Nilo Cruz y Catalina Botello/ Música compuesta por Gustavo Dudamel/ dirigida por Alberto Arvelo/ Hudson Mainstage Theatre/ hasta el 13 de diciembre de 2015.

El estreno de “¡Ay, Carmela!” en el Stella Adler Theatre de Los Ángeles hace alarde de las excelentes contribuciones del renombrado arquitecto Frank Gehry (incursionando por primera vez en el mundo de la escenografía) y el director artístico y musical de la Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, como su compositor musical. Esta valiosa producción (incluyendo el sonido de Chris Moscatiello y la iluminación por parte de Jeremy Pivnick) nunca habría tenido una mejor ocasión para presentarse en el Mainstage del Teatro Hudson.

Eloísa Maturén y Alejandro Furth, sin la finalidad de ser eclipsados por el sublime Dudamel y las líneas puras de la escenografía minimalista de Gehry (incluyendo una impresionante recreación de un boceto de Goya en el arco del proscenio), personifican expertamente sus roles, en esta pieza ambientada en el año 1938, como artistas de vodevil – Carmela y Paulino – en su impuesta presentación para las tropas nacionalistas y sus prisioneros (ya que serían ejecutados al día siguiente).

Esto realmente no es un spoiler, debido a que es revelado dentro de la primera escena: ¡Ay, Carmela! presenta el fantasma de Carmela visitando a Paulino en el teatro Goya donde realizaron su última actuación, intercalada con recuerdos de esa última presentación.

La presencia escénica y habilidad artística de Furth dominan este “espectáculo dentro del espectáculo” convirtiendo a Paulino en una persona fascinante, muy real y tridimensional, cargado de imperfecciones humanas y atrapado en una situación tanto desafortunada como empática. Bravo para Furth por aferrarse en la atención del público – tan bien como él puede lograrlo – durante las extensas exposiciones del dramaturgo José Sanchis Sinisterra.

Maturén es maravillosa alternando su timidez y belicosidad, aunque sus respuestas de una sola palabra en su escena inicial con Furth frustran. Obviamente, siendo una bailarina con formación clásica, Maturén logra todas sus rutinas de flamenco (coreografiadas por Siudy Garrido), de la misma forma en que realiza todos sus otros movimientos con precisión.

Siendo concebida básicamente para dos personajes, Tomás Decurgez interpreta eficientemente el coro griego de las tropas nacionalistas en esta pieza dirigida por Alberto Arvelo.
Elogios también al dibujo a lápiz hecho por Marine Walton en el arco del proscenio que representa al pueblo de Belchite ocupándose de los moribundos y heridos. Todo en blanco y negro, excepto por el cadáver rojo sangre siendo cargado en el centro del dibujo.