Músico, historiador, violista, pedagogo venezolano, miembro fundador de El Sistema y Profesor Asociado en Stetson University, Florida, Jesús Alfonzo conversa con Venezuela Sinfónica -noticiero digital líder dedicado al mundo sinfónico de nuestro país- sobre el lanzamiento de su libro Soggetto Cavato: La Historia y mis Relatos de los Primeros Cinco Años de El Sistema, el cual presentará en el Centro Cultural Chacao el sábado 4 de julio a las 11 a.m.

En esta entrevista, nos habla de su trayectoria como músico, del contenido histórico de su libro y de los orígenes y momentos iniciales de lo que hoy conocemos como el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Sus relatos son apasionantes para todos los que los escuchan o lo leen y están principalmente dirigidos a los jóvenes, músicos o no, con la intención de promover y estimular en ellos el ánimo y el impulso debido por alcanzar sus sueños a través del trabajo y la dedicación absoluta para lograr convertirlos en realidad.

Evelyn Navas Abdulkadir, Venezuela Sinfónica.

La historia que comenzó en 1975 no fue una aventura más. Fue algo estructurado, con una sólida visión que permitió a la Venezuela de aquel entonces enfrentar una decidida, extraordinaria y fascinante transformación musical con un movimiento orquestal integrado por un grupo de jóvenes estudiantes de música provenientes de varias regiones del país, respaldando al Maestro José Antonio Abreu.

Jesús Alfonzo Fotografía: Cristian Josue Hernandez

Jesús Alfonzo Fotografía: Cristian Josue Hernandez

El lema de Tocar y Luchar es la demostración que desde un principio este grupo de músicos, aglutinados por la voluntad de Abreu, debieron vencer obstáculos y librar sus propias luchas en el ambiente cultural del país de esa época. Fueron sumando voluntades, que encontraron en el liderazgo de Abreu, la posibilidad de darle credibilidad y posibilidad al desarrollo de un modelo funcional y dinámico de enseñanza y difusión de la música en la sociedad venezolana.

Al lado del propio Maestro Abreu, desde el primer día de la creación de El Sistema, estuvo un joven, Jesús Alfonzo, quien posteriormente fue conocido como Chúo, que inmediatamente captó la magnitud de la obra por emprender y se aprestó rápidamente a formar filas y a trabajar y luchar, junto a sus otros compañeros, en la consolidación de este movimiento que 40 años después, tiene trascendencia internacional y que ha impactado en todos los continentes. Cruzaron fronteras ondeando la bandera de la música y el tricolor nacional.

Soggetto Cavato

Soggetto Cavato

Con el prólogo de la Maestra Isabel Palacios, Soggetto Cavato: La Historia y mis Relatos de los Primeros Cinco Años de El Sistema, de Jesús Alfonzo, presenta de una forma amena y entretenida anécdotas de los primeros ensayos, conciertos, giras, triunfos internacionales y seminarios; un paseo por escenarios políticos del país que permite conocer las posiciones y opiniones de diversas personalidades,  pertenecientes a distintos ámbitos del quehacer nacional, sobre la ‘locura de Abreu’, así como los traviesos y originales cuentos del autor.

Jesús Alfonzo nos revela en sus narraciones, cronológicamente estructuradas y llenas de toques de humor venezolano, los inicios del movimiento musical más importante de las últimas décadas, a través de claros y precisos detalles que ilustran con veracidad momentos y situaciones de la realidad histórica de un proceso socio-cultural único y ejemplarizante, que se conoce mundialmente como El Sistema.

Venezuela Sinfónica lo contactó directamente en Florida, donde actualmente el profesor Alfonzo dicta clases en Stetson University para conversar sobre el lanzamiento de su libro, sus ideales, su visión de la vida como músico y cómo evalúa hoy el paso de estos primeros 40 años de El Sistema.

El Origen, el músico que escribe la historia

Para Jesús Alfonzo la música le viene en la sangre, como herencia familiar. Y no es para menos. Su tío es el querido Maestro Inocente Carreño, quien nos ha legado maravillosas obras como compositor académico. No era de extrañar que teniendo una familia nacida en la Isla de Margarita, este caraqueño encontrara razones para apasionarse por la música. “Es prácticamente una herencia biológica. Crecí en un ambiente rodeado de música y de familiares y amigos músicos. La mayoría de los géneros musicales, los populares, clásicos y académicos formaron parte activa en nuestra casa, donde vivíamos mis tres hermanos, mis padres, mi abuela y bisabuela. Mi papá cantaba y tocaba la guitarra y el cuatro. Interpretaba diferentes estilos musicales de nuestro folklore, así como también boleros, canciones y cualquier otro tipo de géneros populares. Él era además un ‘Gardeliano’, por lo que escucharlo cantar y tocar los tangos, el dramatismo de la música Argentina y los otros estilos antes mencionados, hizo tener en mí y en mis hermanos un espectro musical amplio y variado de la música popular de ese nivel estilístico. Unida a esa experiencia, siempre estuvo permanente y firme, la participación de mi mamá quien, además de comulgar con las hogareñas actividades musicales de mi padre, promovió y nos enseñó a través de discos y de los conciertos sinfónicos los domingos, el mundo de la música en otro grado, en este caso, el académico. Cuando decido ser músico, lo hago por estar convencido de querer entender, estudiar y encontrar los fascinantes efectos que la música produce en uno mismo y en los demás. Sigue siendo una búsqueda personal llena de infinitos misterios irresolubles e inexplicables”, nos comenta el autor.

A Chúo le gustaba cantar y aprendió a tocar algunos instrumentos: “Mi mamá me enseñó a tocar el cuatro y aprendí por mi cuenta a tocar un poco de guitarra, mientras veía como la tocaban mi papá y sus amigos. Posteriormente toqué mandolina y luego empecé las clases de violín en la Escuela de Música José Ángel Lamas con los maestros Mario Méscoli y Antonio Urea”. Luego, a edad temprana se da cuenta de que le gustaría y que podía ser músico como profesión de vida: “La pasión por la música siempre estuvo presente, inclusive en un momento de mi adolescencia cuando me retiré de los estudios musicales, por rebeldías propias de la edad. De igual manera, siendo un niño, cuando me preguntaban sobre lo que quería ser cuando fuese grande y respondía que quería ser músico, yo tenía como ejemplo y modelo a mi tío Inocente Carreño, quien era un distinguido, exitoso y reconocido músico profesional”.

Con el tiempo, ya con una carrera musical andando, Jesús Alfonzo quedó cautivado por la música en general y la de los grandes compositores clásicos: “Todos los géneros musicales producen infinitos efectos en la psique y el espíritu. No puedo clasificar un género del otro en lo que al efecto de atracción la música -como fenómeno- puede producir. Todo lo que conforma ese fenómeno, el color del sonido, el ritmo, el tempo, las armonías, las melodías, las texturas y el contrapunto, todo es intangible, pero atrayente. ¿Los grandes clásicos? Bach, Mozart, Beethoven, Tchaikovsky, Brahms, Wagner, por mencionar algunos, no me atraen, ellos ¡me tienen atrapado, confiscado y secuestrado! por su genio, por sus personalidades, por su historia y sus creaciones. En el caso de los compositores latinoamericanos, lo que me atrae es la originalidad. La búsqueda individual y constante de un idioma musical distinto, propio, auténtico e innovador, alejado de cualquier dogma, dialecto o fórmula de composición preexistente”.

Le consultamos sobre la fama y el éxito y cuanto hay de empeño y sacrificio para lograrlo: “No soy famoso, soy conocido. Tuve la herencia y dicha de unos padres espléndidos, llenos de positivos y sanos valores y principios, en los cuales el esfuerzo, los deberes y las responsabilidades personales eran primordiales y obligatorios. Posteriormente tuve, como muchos compañeros de mi generación, la fortuna y privilegio de contar con un tutor excepcional y ejemplar que nos enseñó a ver y luchar por ideales y metas que iban más allá de lo que podíamos imaginar, ver, aspirar o emprender. Me refiero a José Antonio Abreu. Con esas bases construí mi futuro. No hay suerte, hay destino: el fracaso, la mediocridad o el éxito y a estas situaciones se les puede llegar por varias vías y formas. Es uno mismo quien controla y hace depender con su propio manejo, las riendas, el timón o el volante del vehículo que uno escoge para transportarse, así como también uno elige la actitud y la voluntad personal o colectiva para arribar al puerto que se quiere. No me gusta la palabra sacrificio, prefiero usar y decir inversión. ¿Cuánto hay que invertir y empeñarse? ¡TODO! Nosotros, los miembros fundadores de El Sistema y los actuales, invertimos nuestro tiempo, energías, fe, ganas y desde luego, nuestros conocimientos, para construir este monumento colosal que parafraseando al peruano Choquehuanca, sigue creciendo como crecen las sombras cuando el sol declina”, puntualiza.

Jesús Alfonzo es un constante contribuyente y promotor del movimiento de compositores latinos y venezolanos: “Siempre he sido un colaborador en la ejecución y proyección de la música latinoamericana. ¡Cómo no serlo si mi tío es uno de los ‘clásicos’ compositores latinoamericanos de estos siglos XX y XXI! Desde el año 2002 hasta el presente realizo una charla anual a los alumnos del primer año de estudios en la universidad donde trabajo, Stetson University, sobre la música venezolana. En el año 2008 redacté un Catálogo de Música Latinoamericana escrita para Viola. Incluyo, con frecuencia en mis recitales, obras de compositores latinoamericanos, dicto además un seminario de música afro latina (SALSA) y trabajo actualmente en la coordinación del montaje de la Cantata Criolla de Antonio Estévez con la orquesta del Bach Festival, en Winter Park, Florida”.

Chúo recuerda y atesora muchos momentos especiales como ejecutante de su instrumento. No puede mencionar la experiencia más importante o cautivadora vivida en un escenario, porque son muchas y muy diversas: “En la Orquesta Juvenil y la Bolívar dirigiendo José Antonio: hay miles; con David Ascanio en recitales: son únicas, con el Cuarteto Ríos Reyna, ¡inolvidables! Entre las más significativas -y me disculpan aquellas personas que han compartido conmigo momentos estupendos tocando juntos- debo mencionar el concierto inaugural del Festival de Aberdeen en 1975, dirigiéndonos Carlos Chávez y el primer concierto que con la Simón Bolívar hicimos en Japón en 1991; allí Borgan Ascanio y yo, cada quien desde sus filas, él en los primeros violines y yo como Primera viola de la Orquesta, en el trémolo final del último movimiento de la 5ta de Schostakovich, coincidimos de pronto nuestras miradas y nos reímos triunfantes y jubilosos como diciéndonos: ¡LO HICIMOS!”.

Hoy, tantos años después, con todo el sentimiento juvenil en su espíritu, el profesor Alfonzo no puede soñar, cree más en los proyectos a realizar en cortos, medianos y largos plazos: “A mi edad ya no tengo tiempo para soñar sino para actuar. Sin embargo anhelo (para no soñar) y trabajo para poder conocer Grecia y Turquía con mi esposa y mis hijos”.

Actualmente, Jesús Alfonzo dicta clases en Stetson University, ubicada en el centro del estado de Florida en la ciudad de DeLand. Tras culminar estudios de doctorado en Michigan State University en el año 2001, aplicó para el puesto de Profesor Asistente de Viola tras audición y concurso de credenciales. Veinticinco años como docente en nuestro país le dieron crédito para el cargo: “Allí imparto clases de viola, música de cámara e historia de la música. Hago un seminario a los alumnos del primer año de estudios en la universidad –no estudiantes de música, cuyo tópico es la música afro latina, específicamente SALSA. Participo en conciertos solista con las orquestas de la universidad y realizo recitales de viola y conciertos de música de cámara con profesores de la escuela de música. Doy además clases privadas a algunos estudiantes de viola de distintos condados de la zona y realizo conciertos con las orquestas regionales del estado”.

Su agenda de actividades en esta mitad del año 2015 contemplan la presentación este próximo sábado 4 de julio del primer tomo de su libro SOGGETTO CAVATO: La Historia y mis Relatos de los Primeros Cinco Años de El Sistema y “continuar la escritura del segundo tomo que abarca la historia y relatos de la década de los 80 de El Sistema. Interpretar el Concierto para viola y orquesta del compositor Eduardo Alonso-Crespo y definitivamente, tomar unas vacaciones y cumplir año en diciembre (risas). Será para el 2016 cuando presente el segundo tomo de Soggetto Cavato y continuaré mis actividades concertísticas y docentes en Florida y en otros estados de América”, nos dice con resolución.

VS: ¿Cómo se relaciona con la fundación de El Sistema? ¿Quiénes apoyaron el inicio del movimiento?

JA: “Yo mantengo una permanente y seguida comunicación con mis compañeros fundadores. Compartimos todos los acontecimientos que se realizan dentro de nuestra organización musical. De igual forma con mis amigos y directivos de la fundación, así como con José Antonio Abreu en cada visita que realizo a Venezuela en actividades personales o académicas. Todo ese proceso inicial de conformación, desarrollo y constitución de El Sistema está descrito y narrado en detalles en mi libro Soggeto Cavato. Es un documento histórico que responde a muchas preguntas que se hacen las nuevas generaciones de jóvenes músicos venezolanos y de otras latitudes, así como también de otros que no vivieron o vieron el proceso. ¡De tal manera pues, que hay que comprar el libro!”.

VS: ¿Qué tan importante fue la experiencia gerencial del maestro Abreu para lograr el éxito de El Sistema?

JA: “Eso fue esencial, vital e imprescindible. Un humanista, educador, filosofo, economista, político, ¡MÚSICO!, un visionario poseedor de una cultura cosmopolita, universal, católica –en  el sentido no religioso de la palabra, conocedor de la idiosincrasia venezolana y por todo eso y demás, dueño de una inteligencia superior y extraordinaria. José Antonio tenía consigo la posibilidad de desarrollar y transformar a través de la música, un modelo educativo para el país, para la nación, toda una institución de la gente, para la gente y por la gente. A su absoluta y arraigada convicción sobre el deber y las funciones del Estado, unida a su profundo conocimiento de la estructura del mismo, se le sumó la energía y la voluntad de unos jóvenes venezolanos ansiosos y resteados a derribar y vencer cualquier obstáculo, quienes junto a él asumimos el reto de crear este movimiento”.

VS: Actualmente El Sistema brinda mucho más que educación musical basada en la práctica orquestal ¿Cómo evalúa esa evolución? ¿Era esta evolución algo previsible en los primeros 5 años en El Sistema?

JA: “Como pionero, fundador y conocedor del proceso de constitución de El Sistema, puedo dar fe que todo lo que hoy existe dentro de nuestra institución estuvo en la visión de José Antonio hace 40 años. En mi libro describo las palabras que él nos dijo en el primer ensayo que tuvimos en Caracas el miércoles 5 de febrero de 1975. En el documental Una Obra de Gigantes (1977) del también miembro y querido fundador de la orquesta Tulio Cremisini, se hace una representación del primer ensayo de la orquesta, en la cual las palabras que José Antonio dice ahí, coinciden con la realidad que hoy día tenemos. ¿Y cómo puedo evaluar semejante visión, evolución y resultados? Pues de genial, asombrosa e inmensamente positiva”.

VS: ¿Cuáles han sido los factores determinantes para los músicos en cargos gerenciales?

JA: “La estructura de una orquesta, en cualquier parte del mundo, está organizada como una compañía, como una institución, como un país. El líder de una región o de una nación debe ser un personaje que conozca bien su localidad o su país en todo su entorno y contexto. En el caso de las orquestas juveniles de Venezuela, se hizo imprescindible la designación de un compañero, preferiblemente nativo de la zona, que estuviera en consonancia con el medio, con el sector, con la comunidad y su gente. Fueron guiados y supervisados bajo el tutelaje de José Antonio Abreu y progresivamente, la experiencia que iban obteniendo en sus funciones, los hizo ser más independientes y capacitados para asumir decisiones y responsabilidades propias que incluían las musicales, organizacionales, comunitarias y muchas otras, como aquellas vinculadas con  sectores gubernamentales como alcaldías, concejos municipales y gobernaciones. La consulta y los consejos del tutor siempre estuvieron presentes”.

VS: ¿Qué consejos y mensajes les daba José Antonio Abreu a los jóvenes músicos?

JA: “La orientación que José Antonio impartió en nosotros fue diaria; en cada ensayo, en sus pláticas, en sus charlas y sermones –antes  y después de un concierto, en sus severos regaños y mucho más con su silencio. Muchas veces en una mirada, en una sonrisa o en un gesto, como por ejemplo morderse el labio, José Antonio nos enseñaba y nos decía ‘de todo’, mucho más inclusive, que en alguno de sus discursos. Porque en ese gesto había un mensaje inmediato y directo que nos hacía reflexionar o reaccionar con mayor prontitud y rapidez. Una pelada de ojo era tan efectiva y aleccionadora como interpretar y comprender todo su enriquecido, descriptivo y filosófico verbo. ¿De qué nos hablaba? De arte, de historia universal, de política, de economía, de diplomacia, del país, de Bolívar, del quehacer venezolano en la sociedad, ¡de Mozart! y del extraordinario porvenir que estábamos construyendo para nosotros y las generaciones por venir. En Soggetto Cavato especifico esos momentos y las reacciones que se producían en nosotros, luego de tener con él tan privilegiadas experiencias”.

VS: Sus años dentro de El Sistema. ¿Qué huella ha dejado en usted? ¿Qué fue lo más significativo, eso que nunca olvidará? ¿Por qué se fue? ¿Sigue contribuyendo?

JA: “Me alegra mucho que use la palabra huella, pues ese es -al final-, el significado del título de mi libroSoggetto Cavato que se traduce como ‘sujeto tallado’, ‘sujeto esculpido’, ‘sujeto grabado’. Esa ‘huella’ es muy peculiar porque es imborrable, porque la llevo cincelada en mis huesos, en mi actitud, en mi vida, como todos los que con sinceridad amamos este movimiento universal, por seguir profesando y haciendo posible ese soggetto cavato tan significativo y esencial que es el lema Tocar y luchar.  Me pregunta  ¿por qué se fue?, le respondo que yo no me he ido, solamente estoy de viaje y sigo contribuyendo a El Sistema, desde cualquier lugar del mundo en donde me encuentre, como lo hacen otros de mis compañeros como Gustavo, Edison, Pacho, Christian, Diego y muchos otros. Además, sigo oportunamente impartiendo clases en diferentes lugares de Venezuela y ahora escribo la historia de nuestro movimiento”.

VS: El libro de Geoffrey Baker

JA: “Después de haber leído y entendido el contenido y mensaje de este libro, creo que si la intención de su autor está dirigida a descalificar las palabras de su compatriota, el mundialmente afamado director de la Filarmónica de Berlín, Sir Simon Rattle, cuando afirmó que ‘el futuro de la música clásica en el mundo está en Venezuela’, o de pretender cuestionar los métodos y estrategias venezolanas de enseñanza musical, acometiendo además con menospreciar los ideales que tenemos en el país por el mejoramiento de su sociedad y la de otras partes del mundo -si su intención era ésa- pues no le auguro un fausto final a sus propósitos, porque El Sistema es el sol y ‘no se puede tapar al sol con un dedo’. Si su motivación o finalidad, es impedir (objetivo que afortunadamente no podrá lograr) -a través de lamentables chismes y distorsionadas historietas- que nuestro sistema sea expandido en el mundo como un modelo social y cultural de elevada transformación de la educación musical, considero con profunda tristeza, que le estaría cerrando las mejores oportunidades a las nuevas generaciones de niños y jóvenes de todos los continentes. ¿Qué quedó finalmente de ese documento? La intrascendencia”.

VS: ¿Qué siente hoy por los jóvenes músicos venezolanos, sobre todo los que están en las diferentes orquestas de El Sistema y en las demás orquestas profesionales de Venezuela?

JA: “Por todo ese conglomerado de colegas, de alumnos, de jóvenes y niños músicos venezolanos siento un profundo sentimiento de admiración, orgullo, afecto, cariño y un sincero compromiso por apoyar sus inquietudes, planteamientos y triunfos. ¿Qué más conmovedor que ver y oír las producciones musicales de todos los géneros posibles que se realizan en todos los estados de Venezuela? Óperas, conciertos sinfónicos, solísticos, de cámara, bandas, orquestas afro-latinas, de rock, de jazz, típicas, zarzuelas, teatro-lírico y recitales. ¡Qué apasionante es ver los triunfos internacionales de nuestras orquestas, directores y solistas venezolanos! Existe en Venezuela un vasto contingente de músicos activos e innovadoramente productivos que hacen al país ser una potencia mundial en esta disciplina del arte.

VS: Su mensaje para los jóvenes de Venezuela.

JA: “La juventud musical venezolana estará siempre llena de constantes retos y desafíos, los cuales sabrá afrontar y vencer. Esa experiencia la hará ser más creativa y luchadora ante los obstáculos que se puedan avecinar. Si bien es conocida y vivida la compleja actual  situación general del país, también es conocido y vivido que tenemos –los que fuimos jóvenes de edad y los que seguimos siendo por convicción- el potencial para resolver, con la inmediatez debida, las dificultades que se presenten. Para comprender mejor los orígenes de El Sistema, recomiendo una vez más la lectura de mí libro. Entenderán cómo fue posible hacer y desarrollar un movimiento ejemplar y además conocerán mucho más al maestro Abreu y a muchos de sus colaboradores. Mi último consejo: ¡No esperes, actúa!”.

JESÚS ALFONZO. Músico, historiador, violista y pedagogo venezolano, es miembro fundador de El Sistema y Profesor Asociado en Stetson University, Florida. Cursó estudios musicales en Venezuela en la Escuela de Música “José Ángel Lamas” y en el Centro Académico de la Orquesta Nacional Juvenil teniendo como profesores a los Maestros Mario Méscoli, Antonio Urea, José Antonio Abreu, José Francisco Del Castillo, Bronislaw Gimpel y Rony Rogoff. Es un egresado de Juilliard School y de Michigan State University en donde obtuvo el diploma de postgrado y doctorado en música, respectivamente. Durante sus estudios en el exterior tuvo la asesoría de Margaret Pardee, Joseph Gingold y Robert Dan, así como de los miembros de los cuartetos Italiano, Amadeus y Juilliard.

Fue la primera viola de la Orquesta Mundial de las Juventudes Musicales en 1980 y 1981 y Por más de 16 años, Violista Principal de la Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar”, actividad que compartió paralelamente como profesor de su instrumento en el Conservatorio “Simón Bolívar”, Instituto de Estudios Musicales (IUDEM) y el Colegio Emil Friedman. Además de ser miembro del Cuarteto Ríos Reyna desde 1987 hasta el presente, ejerció la posición de director del Conservatorio de Música “Simón Bolívar” durante el período 1989-1993.

Sus actuaciones como violista abarcan el campo sinfónico orquestal, conciertos solistas, recitales y música de cámara, todas ellas desarrolladas en la mayoría de los países del continente Americano, al igual que en innumerables países europeos. Ha realizado diversas grabaciones como solista, así como también con el Cuarteto Ríos Reyna. En el año 2008, escribió un Catálogo de Música Latinoamericana para Viola.

Su pasión por la enseñanza nace desde los comienzos de El Sistema, cuando fundó al lado de sus compañeros de estudio y el maestro José Antonio Abreu, la primera Orquesta Infantil en Caracas y su primer Centro Académico. Esa voluntad por seguir construyendo y desarrollando el futuro musical de su nación, es manifiesta a través de las clases y seminarios que oportunamente imparte en Venezuela.