(París, 25 enero. EFE).- La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (OSSB) cerró hoy con un último concierto en París su exitosa gira por Europa con una presentación en la que llevaron al público francés su visión de piezas del hispanocubano Julián Orbón y la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler.

Dudaxs8 Dudaxs7 Dudaxs6 Dudaxs3 Dudaxs2 Dudaxs1 635578152866027544w 635577485741791214w

Tras pasar por Bélgica, Alemania, Inglaterra o España, la OSSB, de la mano del maestro venezolano Gustavo Dudamel, se presentó por segundo día en la capital francesa en la inacabada Filarmónica parisina de donde salieron, como ha sido habitual a lo largo de toda la gira, vitoreados.

De la misma manera que ayer, tras sus interpretaciones de clásicos de Richard Wagner o Ludwig Van Beethoven, los 2.400 asistentes que abarrotaron la sala se rindieron a la interpretación de las Tres versiones sinfónicas de Julián Orbón, sobre todo al tercer movimiento “Xilophone” (Xilófono), en la que este instrumento de percusión es protagonista.

El virtuosismo de la sección de percusión fue reconocido con una sonora ovación cuando, una vez finalizado este primero de los dos actos del programa, Dudamel mandó a los músicos que la conforman a levantarse para recibir el calor de los asistentes.

Tras el receso la segunda parte del concierto presentó la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler, cinco movimientos que se alargaron por más de una hora llevando al público desde la tristeza y la melancolía de los dos primeros tocados casi sin descanso hasta la paz y la alegría de los tres últimos.

Entre los cinco movimientos destacó sobre todo el cuarto, el conocido Adagietto, interpretado de forma exquisita y sutil.

Finalizado Mahler el público rompió en estruendosos aplausos por más de 15 minutos, demandando a un Dudamel que tuvo que regresar en más de media docena de veces al escenario, en toda y cada una de ellas reconociendo y compartiendo con el resto de la orquesta la ovación.

Ante la insistencia, el también director de la Filarmónica de Los Ángeles mandó a la orquesta a sentarse para arrancarse con la interpretación de Alma Llanera, del venezolano Pedro Elías Gutiérrez, himno oficioso de Venezuela y una de las obras más reconocidas y demandadas a la OSSB allá donde vaya.

Con una orquesta relajada interpretando y cantando la letra de una de las canciones más populares en Venezuela, la sinfónica caribeña finalizó un concierto en el que los aplausos se cruzaron con besos, abrazos y fotos de los músicos.

Este, de momento, último concierto de la sinfónica venezolana en suelo europeo cierra una gira por el viejo continente en la que también se ha conmemorado el 40º aniversario de la creación en 1975 del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela por parte del maestro José Antonio Abreu y de la que la OSSB es su principal estandarte.

A través del coloquialmente conocido como El Sistema se fomenta la formación musical entre menores de escasos recursos como instrumento de cambio social, desarrollo e integración y la integran a día de hoy alrededor de 400.000 jóvenes.