El violinista venezolano –más, precisamente, maracucho- Simón Gollo, inicia una etapa en su vida


Por Ana María Hernández Guerra

Si en el país ya era ampliamente conocido por ser el director musical del Festival Nuevo Mundo realizado en Maracaibo, y ahora en Aruba, desde este momento ejercerá como profesor titular de la Cátedra de Violín en la Universidad Nuevo México de Estados Unidos.

Actualmente, Gollo reside en la Ciudad de Las Cruces, y señala –con tristeza- que “sólo he vuelto a Maracaibo y a Venezuela por una semana en cuatro años que llevo viviendo en Estados Unidos”. 

-¿Cómo le llegó ese nombramiento?

-Se hizo una búsqueda nacional en Estados Unidos para unirse al cuarteto de cuerdas en residencia de la Universidad Estatal de Nuevo México (New Mexico State University, NMSU por sus siglas en inglés). El cuarteto en cuestión es La Catrina String Quartet, que obtuvo Grammy Latino junto al Cuarteto Latinoamericano años atrás. Mi experiencia como músico de cámara y mi labor como docente facilitaron el proceso. Estuve ahí por un año como artista invitado de NMSU y posteriormente me nombran profesor asistente de dicha universidad con un contrato que puede ser de por vida.

-¿Cómo fue el proceso de selección?

-La audición o concurso consistió en trabajar unos días junto al Cuarteto en obras de diferentes estilos y dar clases a alumnos de diferentes grados académicos. El encuentro con La Catrina se dio de manera muy natural y respetuosa. Me siento privilegiado por ser parte de este ensamble, siendo uno de los muy pocos en tener la posición de cuarteto en residencia de una Universidad estatal en Estados Unidos.

-¿Qué cantidad de alumnos atiende?

-Cuento con alumnos de Bolivia, Colombia, México y Estados Unidos, y tengo ocho alumnos en mi cátedra; aunque también tengo muchos más bajo mi tutela junto a la orquesta de NMSU. Allí debo dar clases a nivel de licenciatura y maestría.

Sobre cursos especiales, Simón Gollo comenta que cada año, la profesora Naoko Tanaka lo invita a dar clases en la prestigiosa Juilliard School of Music.

“Además doy clases los veranos en varios festivales como el Beethoven Festival en Park City, Utah, CMI en San Antonio, Texas y Summit Music Festival en Nueva York y mi Festival, que se desarrolla en Aruba”, agrega.

En cuanto a su metodología de enseñanza del violín, el joven maestro zuliano explica que sigue las “enseñanzas recibidas en mis años de formación en Suiza, donde tradiciones musicales y experiencias de vida me llevan a ser un profesor con una filosofía de enseñanza donde el fin es construir una vida gracias a la música. Eso pasa por un proceso de formación  técnica y musical que considero muy exigente”.

-¿Cómo percibe el nivel de los violinistas en Nuevo México?

-Como en todas partes es muy variado. Estados Unidos es un país tan grande que puedes encontrar todo tipo de violinistas y talentos.

-De violinista a director ¿cómo es la actividad con los conciertos?

-Estoy al frente de la Orquesta de mi universidad: NMSU Philharmonic, una tarea maravillosa y de gran aprendizaje. Debemos cumplir con cuatro conciertos al año y actividades comunitarias. Por ejemplo, fuimos a tocar en un centro donde los niños esperan la autorización legal para vivir en Estados Unidos, y donde escuchamos testimonios muy conmovedores de familias separadas en busca de una vida mejor. Esto no solo es un concierto para estos niños en espera de una  visa para poderse unir a sus padres; también es  lección para los miembros de nuestra orquesta con el fin de que comprendan la importancia que tiene la música ante la sociedad.

-¿Qué tipo de repertorio abordan en la orquesta?

-Es una orquesta formativa. Intento abarcar obras que van desde la época barroca hasta la música actual. Actualmente estamos haciendo énfasis en conciertos barrocos y el repertorio clásico. Sobre la música contemporánea y latinoamericana, la habrá. Indiscutiblemente mi rol como músico latinoamericano es presentar obras latinas en Estados Unidos.

Por lo pronto, Gollo espera que en un futuro haya un compositor residente para emprender el estreno de obras exclusivas para la agrupación, conformada por estudiantes y graduados de la universidad.

-¿Qué tipo de sonidos espera de la orquesta? ¿Qué visión de la música tiene desde el podio de director?

-La música es una fuente de sonidos infinita. Cada obra me hace pensar en sonidos y atmósferas diferentes unas a otras. Sea al frente de una orquesta, como solista o camerista, asumo la música con un criterio estético y espiritual que estudio con detenimiento.

 -Sobre el Festival Nuevo Mundo, ¿qué balance hace de esta actividad diseñada y dirigida por usted? 

-El balance más importante ha sido y será abrir puertas a jóvenes músicos en el desarrollo de sus carreras. Ya son muchos los casos de personas que cambiaron sus rumbos por asistir a nuestro Festival. Por cierto, el Festival lo tuvimos que mudar a la isla  de Aruba, porque Venezuela se convirtió en un país donde sólo puedes mantener instituciones si son adheridas al Gobierno Nacional. No estuve dispuesto a sacrificar mi libertad de pensamiento y opinión ante esta realidad. El control de cambio, la inflación, corrupción, inseguridad, hacen que Venezuela sea un país inhóspito a un proyecto como el que tuvimos por 15 años en Maracaibo. Por ahora, sigo al frente del Nuevo Mundo, que se convirtió en una fundación en Aruba y que cumple con el rol de organizar a partir de julio 2017 el “Aruba Symphony Festival”.

 -Como violinista ¿sigue activo? ¿qué proyectos tiene al respecto?

-Mi carrera es principalmente la de un violinista. Tengo entre 20 y 30 conciertos al año, sea junto a mi cuarteto, La Catrina Quartet, o como solista. También conciertos de música de cámara, recitales, conciertos como concertino invitado de diferentes organizaciones musicales, como la Chamber Orchestra de San Antonio entre otras. Este año tengo tres grabaciones en puertas, lo cual es un paso que considero de gran valía en mi carrera musical.

-Cuando un instrumentista salta al podio de director, los horizontes se amplían, se expanden.

-He asumido esta oportunidad de poder dirigir como un aprendizaje. Un reto ante un repertorio aún más extenso y una condición de transmitir mi experiencia artística con otros músicos y diferentes audiencias. Ya veremos qué vueltas da la vida con una batuta de director. ¡Es un nuevo horizonte, ciertamente! Pero al final del día uno está al servicio de la música sea cual sea el rol que nos toque tener por ella.

-¿Hay proyectos como compositor? 

-Mi capacidad creativa se ajusta perfectamente al estudio y la interpretación  de la música. Otros tienen una mayor responsabilidad creándola.