La obra, escrita en 2014, está inspirada en el trinar de los pájaros y muy especialmente en el canto de la guacharaca, así como en ritmos folclóricos cruzados


Vía: www.correodelorinoco.gob.ve | T/ Luis Jesús González Cova

“Es una obra con mucho color, con variedad de texturas, muy rítmica y muy viva, de mucho empuje”, así calificó el maestro Alfredo Rugeles la obra Cinco piezas cortas, escrita en 2014 por la destacada autora venezolana Adina Izarra, estrenada ayer a escala mundial en la sede del Sistema en Quebrada Honda, Caracas, en una interpretación a cargo de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (Ossbv), guiada precisamente por Rugeles.

En conversación con el Correo del Orinoco la autora contó que la obra, integrada por cinco movimientos muy cortos de aproximadamente dos minutos y medio cada uno, está inspirada en el trinar de los pájaros y muy especialmente en el canto de la guacharaca, así como en ritmos folclóricos cruzados.

Combinados con sonidos similares a las antifonías de las guacharacas, la obra incluye espacios más “cantabiles”, con una suerte de interpretaciones o remantizaciones de los cantos de pájaros, para finalizar con un movimiento muy rítmico y festivo.

INSTRUMENTACIÓN REDUCIDA

De acuerdo con la descripción del director, la primera pieza, en efecto muy rápida, es “como un ambiente” que le da paso al segundo movimiento, de evidente complejidad técnica, en el cual se evoca una gran pajarera, con múltiples animalarios alados, algunos de los cuales parecen anunciar un terremoto. La tercera pieza es algo más reposada y lírica, “muy colorística con los solos de las maderas”, comentó Rugeles.

El cuarto movimiento, muy vivaz, caluroso y rítmico como para anunciar una quinta pieza, también muy festiva, virtuosa y compleja, que exige una mayor participación de todas las secciones de la orquesta, con las cuerdas reducidas para una mayor precisión en la parte rítmica, acompañadas por dis flautas, piccolo, dos oboe, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompetas, marimba y arpa.

UN PROYECTO PURO

“La primera pieza es como ambiental pero rítmica. El segundo movimiento, más complejo, es como el canto de guacharaca, la tercera tiene como unos trinos al amanecer. La cuarta es lenta como la tranquilidad de mediodía, con algunos cantos de pájaros y la quinta es la festividad donde todos se juntan”, resumió la propia compositora.

Sin embargo, aunque parece muy cinematográfica, se trata de una obra abstracta que no tiene una intencionalidad específica, ni cuenta ninguna historia. Escrita durante una residencia en Huddersfield University, Inglaterra, la obra surgió “como un proyecto puro” que no respondía a ningún encargo o ejercicio específico de creación.

En este sentido estas Cinco piezas cortas traslucen con mayor profundidad el universo íntimo de la compositora que, en sus propias palabras, nunca aprendió, ni cree que aprenderá a escribir de manera que no incluya la complejidad y exigencia técnica en la ejecución.

Sin embargo, obviamente la obra no sale de la nada, mucho menos tratándose de una compositora de larga trayectoria no solo en la creación sino además en la docencia. En este orden de ideas, Cinco piezas cortas recoge de profundas y extensas investigaciones en relación a las texturas musicales. Además, reveló Izarra, es el resultado de minuciosas revisiones de composiciones anteriores, con la aplicación de “mejoras” o variaciones que pensó o imaginó luego de escucharlas en directo.

OPORTUNIDAD A LO NUESTRO

La incorporación de Cinco piezas cortas en medio de un programa que incluye Variaciones sobre un tema de Haydn y Sinfonía No 2, ambas de Johannes Brahms, forma parte de la inquietud de Alfredo Rugeles por difundir la música contemporánea latinoamericana y especialmente venezolana.

“La idea es que en un concierto regular como este, ya haca el final de la temporada de una orquesta como Simón Bolívar, se haga un programa que tiene obras del repertorio tradicional, en este caso Brahms, con una obra de Adina Izarra una excelente compositora, con muchas piezas en su haber, algunas de las cuales ya ha tocado la orquesta. Un momento como este es la oportunidad de difundir la música de los autores nuestros en otro contexto que sea el Festival de Música latinoamericana, por ejemplo. Queremos que en un concierto regular de temporada las orquestas asuman el reto de tocar música de autores nuestros”, propuso Rugeles.

Para el director, Cinco piezas cortas es una obra que tiene el potencial para conectar muy bien con el público y espera que se siga interpretando. Por otra parte, la duración de la pieza y su frescura sonora le imprimen una versatilidad especial que puede funcionar en múltiples propuestas programáticas.

La autora, por su parte, aspira a que el público asuma la obra como la tomó la Ossbv, cuyos músicos, si bien no le dijeron nada directamente, la tocaron “con mucho ánimo y dedicación. Y el maestro Rugeles la ha tomado con mucho gusto. “Es un gran honor que la Ossbv estrene la obra. Están haciendo un trabajo estupendo y es una orquesta que está llena de gente que quiero entre viejos colegas y alumnos”, agregó.

SOBRE LA AUTORA

(Información Tomada del portal www.musicaenclave.com/adina-izarra/)
Adina Izarra nació en caracas en 1959. Estudió composición con el maestro Alfredo del Mónaco en Caracas y en Inglaterra con el compositor inglés Vic Hoyland, y obtuvo un PhD en Composición de la Universidad de York en 1989.

Adina Izarra vive en Caracas y enseña en la Universidad Simón Bolívar, donde es actualmente profesora titular y jefa del Laboratorio Digital de Música de dicha Universidad.

Ha escrito para artistas venezolanos como Rubén Riera, Marisela González, Luis Julio Toro y Elena Riú, e internacionales como Luis Rossi, Manuela Wiesler, la Orquesta de Cámara de Uppsala, Suecia, 1999; el Ensemble Neos de México, (Festival Cervantino, 1998 y Foro Internacional de Música Contemporánea 1997, 1998), y para el Festival Instrumenta Verano, de México 2004, que han incluido sus obras en recitales, discos y giras nacionales e internacionales.