Todo comenzó en 2007, cuando el maestro Valdemar Rodríguez decide crear en el Conservatorio de Música Simón Bolívar una cátedra de batería, junto al maestro venezolano Andrés Briceño, quien es uno de los pioneros del jazz en Venezuela y uno de los mejores bateristas del mundo


Venezuela Sinfónica

Esta idea tomó cuerpo y creció de forma muy rápida, ambos docentes no esperaban tal crecimiento. Pronto, la iniciativa se convirtió en un big band que comenzaba a ensayar y a hacer talleres y seminarios, hasta que deciden hacer su primer concierto y de esta manera: había nacido la Simón Bolívar Big Band Jazz.

La SBBBJ cumplirá el año que viene 10 años impartiendo conocimientos de jazz en el país y representando una prueba fehaciente de que el modelo de El Sistema se puede aplicar a otros géneros musicales. Durante una década la agrupación que dirige Andrés Briceño se ha presentado en los principales recintos culturales de toda Venezuela, siempre con conciertos a casa llena, contando con una gran base de seguidores en todo el territorio nacional.

“Cuando salió la Misión Música el maestro Abreu aprovechó la oportunidad para iniciar este proyecto que se ha desarrollado en el Conservatorio de Música Simón Bolívar de abrir el modelo de El Sistema hacia otros géneros musicales. Esta agrupación dedicada al jazz fue la primera y su modelo funcionó tan bien que luego se expandió hacia otras ciudades e inspiró la creación de las otras orquestas como la Latinocaribeña, la de Rock Sinfónico o la Afrovenezolana entre muchas otras”, declaró el maestro Valdemar Rodríguez, subdirector ejecutivo de la Fundación Musical Simón Bolívar y Director General del Conservatorio de Música Simón Bolívar.

Desde su creación, la SBBBJ ha dejado su huella en los principales teatros y centros culturales de toda Venezuela, destacando su participación en el Festival Internacional de Jazz Barquisimeto, en el Ciclo de Jazz y Nuevas Propuestas, en el Festival de Jazz de PDVSA La Estancia, en el Festival de Jazz de Caracas y más recientemente en el Festival de Jazz de El Hatillo. Ha realizado giras internacionales por Colombia, EEUU y Francia; bautizó su primer DVD y está grabando su primera producción discográfica en estos momentos.

La SBBBJ además ha sembrado sus frutos en Venezuela. Su modelo ha servido para que en muchos otros núcleos de El Sistema sean formadas otras big band. Ciudades como San Felipe, Mérida, Barquisimeto, Maracay, San Antonio de Los Altos y hasta en la Isla de Margarita han nacido agrupaciones similares, siguiendo los pasos del SBBBJ, inclusive, el maestro Briceño, junto con sus principales de fila se han trasladado a estas ciudades para guiar a los músicos y profesores.

“El ejemplo de la SBBBJ inspiró la creación de nuevos big band en los núcleos de otras ciudades como San Felipe que tiene una de un altísimo nivel, igual en Barquisimeto, San Antonio de Los Altos, en la Isla de Margarita y en Mérida entre otras ciudades, porque están surgiendo muchos más. En varias oportunidades tuvimos que enviar al maestro Andrés Briceño y a algunos músicos de la SBBBJ a estas ciudades para formar a los músicos”, cuenta el maestro Valdemar. “Después, la SBBBJ fue la escuela de muchos exponentes del jazz en el país. En 2015 decidimos crear la Venezuela Big Band Jazz con la dirección de otro gran maestro como lo es Pablo Gil, quien estaba trabajando en Mérida. Se conformó con ex – integrantes del SBBBJ y con nuevos ingresos, y pronto este big band también agarró un nivel profesional”, agregó.

En julio de 2016, en el Conservatorio de Música Simón Bolívar nació otro proyecto, el Ensamble Nova que dirige otro destacado músico venezolano de reconocida trayectoria en el jazz como lo es el saxofonista Rodolfo Reyes. Este ensamble se dedica a interpretar las tendencias más contemporáneas y a explorar la fusión entre el jazz, el rock y la electrónica. Simultáneamente fue fundado el Ensamble Mestizo, que dirige el maestro Gerardo Chacón, un gran contrabajista y padre de dos de los principales exponentes del género en Venezuela: Eric Chacón (flautista) y Gerald Chacón (trompeta). Esta agrupación fusiona la música tradicional venezolana, con el jazz y lo académico.

Valdemar Rodríguez asegura que estos proyectos seguirán teniendo éxito y que las big band continuarán posicionándose en Venezuela y el mundo. “Estas agrupaciones son una prueba de que el modelo de EL Sistema creado por el maestro José Antonio Abreu puede aplicarse a otros géneros y de que existe una necesidad en nuestros niños y jóvenes por incursionar en diferentes estilos musicales, encontrando una opción en las orquestas de géneros populares”, enfatizó.

Al ser consultado sobre su opinión ante el desarrollo de otros big band en el país, que han crecido con el ejemplo del SBBBJ, Andrés Briceño considera necesario “que los proyectos populares se unan en una sola voz para consolidar el movimiento en Venezuela de un modo bien franco, genuina, verdadera, así como lo ha sido EL Sistema con la música académica durante casi 42 años. Nosotros en la SBBBJ vamos para 10 años y ha sido un trabajo incesante, constante, arduo, de donde han egresado muchos músicos que ahora están becados en universidades de diferentes países, así como también hay músicos que se han quedado en el país y están trabajando en la escena de la música popular en Venezuela, así que eso es importantísimo. Es necesario que vayan de la mano la unificación de las bandas de jazz y de las bandas populares en Venezuela dentro de EL Sistema”.

Éxito internacional

El éxito de la SBBBJ ha trascendido las fronteras venezolanas. En el año 2009 participó en los dos festivales de jazz más importantes de Colombia: AJAZZGO en la ciudad de Cali y en JAZZ AL PARQUE, en Bogotá. En 2012 realizó una trascendental gira por EEUU, actuando en diferentes escenarios como el prestigioso Jazz at Lincoln Center de Nueva York, donde se dan cita los mejores jazzistas del mundo; allí fueron acompañados nada menos que por el maestro Wynton Marsalis quien elogió el nivel musical de la banda. Continuaron sus presentaciones en la New York University y en el Jordan Hall del Conservatorio de New England de Boston.

 En 2015, vuelven a territorio estadounidense, ofreciendo un importante tour de cinco conciertos. Este recorrido los llevó a presentarse en renombrados espacios culturales como el Miami Dade College, el Spectrum Theater de Washington, el West Side Presbyterian Church de New Jersey y finalizando con dos funciones a sala llena nuevamente en el mítico Dizzy´s Club del Jazz at Lincoln Center de Nueva York.

En octubre de 2015, la SBBBJ debuta en el territorio europeo y en uno de los países de mayor tradición jazzística del mundo: Francia, con una gira de 9 presentaciones que la llevó a visitar París, Lyon y Normandía, dejando su huella en escenarios de gran prestigio como el Club Duc des Lombardes o en el Festival de Jazz de Garonne. Además, la SBBBJ aprovechó para llevar el modelo educativo de El Sistema aplicado al jazz dando conciertos y clases magistrales en instituciones de gran reputación como el Conservatorio Superior de Música y Danza de París, el Conservatorio Choisy le Roi y el Conservatorio de Limonest. Compartieron escenario con estrellas de la talla de Didier Lockwood, Pierre Bertrand, Tony Russo, Orlando Poleo, Samy Thiébault, Minino Garai, Jean Charles Richard y Jowee Omicil.

Esta gira rindió sus frutos y la SBBBJ emuló los logros obtenidos por las orquestas sinfónicas de EL Sistema en sus giras internacionales: presentarse en las mejores salas de conciertos, compartir con grandes maestros internacionales, dar clases magistrales en centros educativos y sellar alianzas institucionales. La big band creada por iniciativa de Valdemar Rodríguez y que dirige Andrés Briceño terminó haciendo lo mismo la que Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la Sinfónica Teresa Carreño o la Sinfónica de Caracas… pero en el jazz. Este es un hecho del que dieron fe representantes de instituciones que replican el modelo venezolano en países como Colombia, EEUU, Francia y el Reino Unido.

Además el concierto que ofreció en la Sale de Fetes del Conservatorio de Limonest, ubicado en las afueras de la ciudad de Lyon, quedó registrado para la historia en un DVD por la productora francesa Les Filmes Figures Libres, con la participación de France Tèlèvisions. Este concierto fue grabado en alta definición con 8 cámaras. El DVD ya se encuentra distribuido en varios países de Europa y será transmitido en más de 30 televisoras del viejo continente.

“Lo que significa para nosotros haber grabado un DVD en vivo en Francia es un logro por demás histórico. Es un logro que impresiona a los mismos músicos europeos, que se preguntan ¿cómo es posible que una Big Band de Jazz de Latinoamérica de jóvenes haya podido calar tanto con una sola gira por Europa? Yo pienso que Dios abrió una puerta importante en ese continente y que está sonando la Bolívar Big Band Jazz en 32.  Eso es una puerta grande, no tan sólo para nosotros, sino para todos los proyectos que están detrás de nosotros y que se desarrollan en el en el Conservatorio de Música Simón Bolívar, como la Orquesta Latinocaribeña, la Orquesta de Rock Sinfónico o la Orquesta  Afrovenezolana para nosotros más que un sueño es una realidad. Es un logro importantísimo para la música en Venezuela”, recordó Andrés Briceño.

Grandes aportes

“Los aportes que ha dejado la Simón Bolívar para lo que es El Sistema y la movida del jazz en Venezuela son amplios. Primero en 42 que ya tiene nuestra institución, nunca se ha visto un proyecto específicamente de jazz dentro del mismo y mucho menos con jóvenes estudiantes del Conservatorio de Música Simón Bolívar y egresados de su práctica orquestal de los núcleos. El beneficio que ha traído la agrupación a El Sistema fundado por el maestro José Antonio Abreu tiene que ver con el hecho de haber abierto una opción para los músicos académicos de practicar otro género musical. Cuando digo esto, es porque de repente hay una cantidad muy grande de jóvenes que también vienen de los barrios, de su formación musical empírica en la música popular y encuentran en el jazz una opción, más que una opción una forma de vida”, explicó Andrés Briceño.

Llevo casi toda mi vida tocando el clarinete, tanto en orquestas como solista, interpretando distintas obras sinfónicas, pero cuando se formó la SBBBJ tuve que conocer más a fondo este tipo de música, que depende en buena medida de la improvisación, un arte que considero dificilísimo, no es nada sencillo y requiere mucha dedicación, por eso me parece importante que la SBBBJ le ofrezca a nuestros niños y jóvenes la oportunidad de adquirir conocimientos para incursionar en la improvisación”, relató Valdemar Rodríguez.

El arte de improvisar en cualquier género musical tiene mucho que ver con la habilidad del músico, hay quienes poseen esta habilidad de forma innata, pero sin lugar a dudas, la improvisación también se estudia, especialmente en el jazz, tendencia que depende en buena medida de la capacidad para improvisar. Venezuela no contaba con una escuela formal que enseñara esta disciplina jazzística, mucho menos como una iniciativa del Estado venezolano.

Justamente, sobre el hecho de no contar con una institución estable para la enseñanza de algo tan específico como la improvisación, es que Briceño enfatiza la importancia de la SBBBJ: “cuando digo esto, son muy pocos los músicos que improvisan o que tienen formación, ya sea, porque fueron egresados de Universidades en EEUU o porque estudiaron particularmente improvisación y armonía de jazz, aquí en Venezuela con diferentes profesores. Entonces la SBBBJ se ha convertido en una especie de escuela, en una cátedra que no está formalizada actualmente, pero técnicamente sí lo es porque en todos los ensayos, cada vez que nos reunimos semanalmente, bien sea por mi persona, como director, dando clases o con los mismos músicos que tienen un poco más de experiencia”.

El experimentado baterista está consciente en que si bien la big band que él dirige ha jugado un rol importante en el desarrollo del jazz, también lo han hecho otras casas de estudio junto con otros maestros del jazz.  Mucho músicos que han ingresado al SBBBJ han ayudado en la enseñanza de la improvisación porque han estudiado particularmente o están estudiando en universidades como Unearte, la Universidad Simón Bolívar o con profesores privados, cuando digo esto, puedo citar la Escuela Arts Nova o el gran maestro Gerry Weil, que han sido maestros de muchos músicos, dado el caso de jóvenes como Linda Briceño que ha sido un aporte para los trompetistas y los pianistas que estudiaron con el maestro Gerry Weil, como Baden Goyo y otros guitarristas que estudiaron con diferentes profesores, que con su experiencia de improvisación convertían semanalmente los ensayos en una clase, donde cada uno de ellos aportaba a los más jóvenes, a los que menos sabían. En mi caso, la experiencia que les di es una experiencia de vida, 35 años tocando en el ambiente con diferentes orquestas y viajando al exterior, teniendo contacto con muchas Big Band de EEUU, a través de mi hermano Rolando Briceño”.

Pero los logros en la enseñanza de la SBBBJ van más allá del arte de improvisar. Gracias a sus conciertos, talleres, clases magistrales, ensayos y seminarios, numerosos niños y jóvenes han conocido el género y sus autores, tanto internacionales como venezolanos y han aprendido sobre un arte que desarrolla la mente humana. “Además, la SBBBJ se ha convertido prácticamente en una escuela, en una cátedra de jazz porque velamos por la formación de lectura musical que estaba muy carente en Venezuela, esos jóvenes que acuden a nosotros pudieran mejorar en su lectura para poder hacer un repertorio tan amplio y tan difícil, como lo es el repertorio que estamos tocando y que pertenece a la autoría de muchos compositores históricos en EEUU, como Count Basie, Duke Ellington, Bob Mintzer, Stan Kenton, Mine Ferguson, Sammy Nestico, y otros grandes artistas que han aportado a la música sus composiciones y sus arreglos” puntualizó el director.  

El maestro Briceño va más allá en su exposición sobre la importancia que ha traído el proyecto que él lidera, asegurando que el jazz más que una música es un estilo, es un género que tiene una historia muy grande en EEUU, por ende todos los muchachos jóvenes que vienen de los sitios pobres se sienten identificados con esta música, porque esta música es libertad, es creatividad, entonces ese es el beneficio que ha dado para El Sistema y para la movida de jazz en Venezuela es porque nunca se había visto un proyecto de jóvenes y menos en el formato de jazz, dado que en Venezuela siempre fue muy carente la información de la improvisación sobre todo en los instrumentistas”.

Cátedra abierta de jazz venezolano

“Para Andrés Briceño la SBBBJ  es una cátedra de jazz, desde el primer día, desde el primer ensayo se ha convertido en una escuela, en un salón de clases, en un curso, en una universidad. Desde el principio, todos los profesores que nos han ayudado, no puedo dejar de mencionar a maestros como Rolando Briceño, que estuvo con nosotros en la fundación de este proyecto.  Evidentemente es una cátedra, porque los muchachos que llegan con algunos déficits en la formación personal, bien sea en la lectura musical, en el conocimiento de la armonía, en el conocimiento de la improvisación y de los conceptos. Se ha convertido en una clase magistral, en una clase abierta, nuestros ensayos son clases abiertas, para los músicos que se escapan de sus salones de clases para escuchar las recomendaciones, el sonido, porque ha sido muy importante mi experiencia como músico.”

Los músicos que han pasado por el Simón Bolívar Big Band Jazz, además del maestro Andrés Briceño, han pasado por la tutela de profesores invitados como Luis Perdomo, Glenn Tomasi, Dave Samuels, Roberto Quintero, Edward Simon, Nicolas Folmer y Pierre Bertrand (de Francia de la París Big Band) “Son músicos que nos visitaron en los inicios y que trabajaron con nosotros impartiendo sus cátedras”, indicó Briceño.

A principios de 2016 la agrupación pudo trabajar con el maestro francés Eric Séva, quien vino a Venezuela atraído por la gira que hizo la SBBBJ en Francia en 2015, en la que compartió escenario con los venezolanos en el Festival de Jazz de Garonne. Durante su estancia en Caracas, Séva, además de dar clases magistrales, estrenó una obra para cuarteto de jazz y orquesta sinfónica, en la que participaron integrantes del SBBBJ, incluyendo al maestro Briceño en la batería.

Actualmente, la SBBBJ graba su primera producción discográfica, que posiblemente saldrá a la luz durante el primer trimestre de 2017. “Sobre la grabación de nuestro primer CD, ha sido un proyecto que está en proceso. Hasta ahora hemos grabado más de nueve temas, solamente hacen falta montajes, de algunas secciones de metales y algunos cantantes invitados. El disco debería estar listo para finales de año, para que iniciando el 2017 pueda estar en las manos del público venezolano y de nuestros seguidores en el exterior”, añadió.

A finales de 2014, el maestro Valdemar Rodríguez creó un big band jazz con músicos de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar para su concierto de grado como clarinetista, contando con la dirección del maestro Pablo Gil. La idea era que esta agrupación se estableciera y diera conciertos, pero por diferencias entre las agendas de cada integrante no pudo continuar. Esta idea sirvió de antecedente para la creación del Big Band de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar que acaba de debutar en Austria.